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Latinoamérica unida para prevenir violencia juvenil

Crean Foro Municipal Interamericano para prevenir el crimen y la violencia en la región

Antigua Guatemala sirvió de escenario para reunir a personalidades de Latinoamérica que estudiaron la necesidad de aplicar programas de prevención de violencia juvenil. Foto EDH / David M.

Antigua Guatemala sirvió de escenario para reunir a personalidades de Latinoamérica que estudiaron la necesidad de aplicar programas de prevención de violencia juvenil. Foto EDH / David M.

Antigua Guatemala sirvió de escenario para reunir a personalidades de Latinoamérica que estudiaron la necesidad de aplicar programas de prevención de violencia juvenil. Foto EDH / David M.

Antonio Briones González es un mexicano de 29 años, cinco de los cuales los pasó dentro de una pandilla en Ciudad Juárez, México.

La muerte de un compañero de estudios, y quien era su mejor amigo, lo hizo reflexionar de que las pandillas no eran el mejor camino y decidió abandonar la "vida loca", para ayudar a evitar que más jóvenes se integraran a las pandillas.

Agustín Coroy es otro expandillero guatemalteco que ahora cuenta con 29 años, 13 de los cuales se internó en el mundo criminal de las pandillas.

"De niño quería ser ingeniero en sistemas para desarmar computadoras. Pero lo primero que aprendí a desarmar fue una 9 milímetros", expresó Coroy. Un día dijo ya basta, y buscó otra salida. Sin embargo, lo peor que pudo pasarle fue que nadie le quería dar trabajo por sus tatuajes.

Después de tanto buscar empleo, comenzó a lavar baños y luego fue empleado en una juguetería a través de una oenegé que ayuda a expandilleros.

Un día le remordió la conciencia de "mucho daño que había hecho a mi país" y comenzó a luchar por evitar que más jóvenes se unieran a las pandillas.

Briones González y Coroy trabajan ahora en iniciativas no gubernamentales que promueven proyectos de prevención de la violencia juvenil en sus respectivos países.

Los dos expandilleros compartieron sus experiencias personales dentro de las pandillas en la conferencia regional "Juntos para la Acción, jóvenes sin violencia", que se realizó los días 5 y 6 de noviembre, en Antigua Guatemala, y cómo se puede prevenir que más niños y jóvenes se metan a esos grupos ilegales.

En el encuentro, se discutieron nuevos enfoques sobre cómo prevenir la violencia juvenil y el crimen en Latinoamérica. Integrar una Red de Soluciones a la Violencia, como una plataforma de conocimiento e intercambio virtual de buenas prácticas para prevenir la violencia juvenil en la región, es parte de las conclusiones de la conferencia.

Además el evento internacional sirvió de marco para la creación del Foro Interamericano de Municipalidades para la Prevención de la Violencia, una red entre Estados Unidos, América Latina y el Caribe; que trabajará en el fortalecimiento de los planes de prevención de la violencia a nivel municipal.

En plena conferencia, el Banco Mundial, uno de los auspiciadores del evento, anunció que depositará 5 millones de dólares para programas de prevención de la violencia juvenil para gobiernos municipales de Guatemala, Honduras, y El Salvador.

Además el evento regional sirvió para que los gobiernos latinoamericanos se comprometan a invertir más recursos económicos en programas que prevengan la violencia entre los jóvenes.

Otros 55 millones de dólares serán entregados en calidad de préstamo para que sean invertidos en aquellos municipios de Guatemala y Honduras que presentan alta incidencia de homicidios.

Violencia aumenta migración de niños y jóvenes

Además de las muertes que genera la violencia entre los jóvenes, también se extiende al fenómeno de la inmigración de niños y jóvenes hacia Estados Unidos.

El Banco Mundial maneja que 11 mil niños y jóvenes salvadoreños fueron detenidos en la frontera de Estados Unidos este año, cuando trataban de pasar hacia suelo estadounidense.

Estudios del Banco Mundial calculan que el 67 por ciento de los jóvenes en edad laboral de Honduras, El Salvador y Guatemala, deja sus países para buscar oportunidades de superación y por la incidencia de las pandillas en sus comunidades.

Esto le cuesta a los gobiernos de esos países un estimado de $80,000 millones , tanto por la "fuga de cerebros como por los costos de repatriación".

El vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Jorge Familiar, destacó el interés de ese organismo financiero en apoyar iniciativas que vayan a prevenir la violencia y el crimen, en especial entre los jóvenes.

"En América Latina y el Caribe se cometen unos 100,000 homicidios por año, de estos, el cincuenta por ciento son menores de 29 años que en su mayoría son varones, de barrios pobres....lo que queremos es ayudar a cerrar esa brecha, traer el mejor conocimiento que existe, apoyar a los gobiernos con ese conocimiento a través del financiamiento y asistencia técnica para que adopten las mejores políticas posibles", dijo Familiar.

Además, 30 países latinoamericanos tienen tasas de homicidios que superan los niveles que la Organización Mundial de la Salud considera para declarar una epidemia.

Pero lo más preocupante es que las víctimas y victimarios de la violencia criminal son en su mayoría jóvenes varones entre los 14 y 29 años, según el organismo mundial.

"Las víctimas no sólo son estadísticas. Las víctimas son: hijos que no podrán ayudar a sus padres, parejas que dejarán a mujeres buscando el sustento de la familia y padres que dejarán a sus hijos huérfanos", dijo Familiar.

Un estudio de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), para medir el impacto de los programas de prevención, reveló que el 50 por ciento de las comunidades donde se realizan esos planes viven ahora más seguras.

"Las pandillas y la inseguridad ciudadana están obstaculizando el crecimiento económico y el progreso de Centroamérica", dijo Mark Feierstein, quien es el administrador de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

Señalo que Centroamérica, la región con las tasas más altas de homicidios en el mundo, cada vez está adoptando esfuerzos de prevención de la violencia y del crimen.

"En lugar de tácticas autoritarias tradicionales que solo conducen al arresto arbitrario de jóvenes, la saturación en las cárceles y el sistema judicial; y el empoderamiento de las pandillas". En ese sentido, Feierstein señaló que "la prevención sí funciona".

Alcalde Quijano contó experiencia capitalina

Uno de los expositores en la conferencia fue el alcalde de San Salvador, Norman Quijano, quien habló de los esfuerzos que hace la comuna capitalina por reducir los factores de riesgo en las distintas comunidades.

Sostuvo que desde que asumió las riendas de la Alcaldía, en 2009, se propuso contribuir en la prevención de la violencia y delincuencia en la capital salvadoreña.

Tras un diagnóstico de la situación de inseguridad en San Salvador, se echó andar el plan de prevención, mediación y seguridad ciudadana, que se financió con recursos de las agencias cooperantes de Nacionales Unidas a un costo de $5.5 millones.

Se hicieron dos planes piloto en la comunidad Iberia y en la colonia IVU y debido a los buenos resultados se amplió hacia otros sectores.

"En esos lugares al eliminar los factores de riesgo, tuvimos una reducción drástica de la criminalidad...", explicó el alcalde Quijano.

"En ( las comunidades) Iberia y la IVU, se conjugan una serie de factores de riesgo como la recuperación de espacios públicos, la veda de armas, la multiplicidad de la actividad deportiva, cultural y recreativa y la eliminación del ambiente inhóspito que vuelve al ciudadano más agresivo y proclive a delinquir", dijo Quijano.

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