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Las pandillas, los nuevos actores en la venta de droga

Son administradores del mercado de marihuana procedente de Guatemala y Honduras

El dicho que las pandillas y el narco se detestan no es tan cierto, al contrario, según la Policía, esos grupos siempre han sido socios en la ilícita actividad del tráfico de droga, solo que desde hace unos dos años para acá los papeles se invirtieron, las maras dejaron de ser seguridad de los grandes distribuidores de droga en el mercado interno, para asumir la dirección en el comercio del narcomenudeo de marihuana y otras drogas en las comunidades y colonias del país.

El aparente conflicto entre estos dos grupos era porque los primeros, con sus hechos delictivos, atraían la presencia policial y echaban a perder la venta en las colonias o se venían a bajo los planes de los capos, en su afán por pasar sus cargamentos por las rutas terrestres salvadoreñas.

"Algo de cierto tenía esa hipótesis, pero no era del todo cierta, porque hay que recordar que las rutas del narcotráfico siempre se han mantenido con el tiempo", aclara el jefe de la división de Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil (PNC), subcomisionado Marco Tulio Lima.

No se descarta que las pandillas ante el acoso de la Policía y la Fuerza Armada, han tenido que emigrar a las rutas del narcotráfico en zonas costeras y fronterizas, lo que han aprovechado para hacer sus contactos e incursionar en el ilícito, recalcó el jefe de la Dan.

Subrayó que quienes se dedican al tráfico de la droga son los mismos que desarrollan el tráfico de armas, tráfico y trata de personas, para lo cual utilizan las mismas rutas.

El diario mexicano El Universal, en una de sus publicaciones, afirmó que, según las investigaciones, los cárteles de la droga en Centroamérica van en ascenso y podrían llegar a sustituir a sus similares de México, en El Salvador, las pandillas son uno de ellos. Estos grupos criminales están asentados en Guatemala y Honduras, de donde ejercen sus influencias en toda la región.

De acuerdo con el estudio 2014-2015: "Políticas de Drogas y Opinión Pública en América Latina", del reverendo Martín Díaz, en el que se estableció que el Estado salvadoreño no reconoce "que cárteles del narcotráfico operen en el país, a pesar de que su territorio esté siendo utilizado como zona de tránsito, redistribución y reexpedición de cocaína y heroína". Las pandillas son parte de todo este polémico engranaje.

La investigación del reverendo Díaz deja evidencia que en el país hay proliferación de laboratorios clandestinos para la fabricación local de drogas sintéticas como las metanfetaminas, y la utilización de menores para el narcomenudeo.

"Ahora lo que ha pasado es una mutación de esos grupos criminales al irse reacomodando a las diferentes actividades, de ahí que ellos nunca han sido competencia, sino socios con el narcotráfico por el servicio que prestan y por la droga que les proveen", afirmó Lima.

Agregó además que las pandillas siempre han estado ligadas al crimen organizado: homicidios, sicariatos, extorsión y el tráfico de armas.

Las investigaciones solo advierten que las maras tienen un grado de autonomía en sus decisiones al ser estructuras que administran de forma exclusiva el crimen teniendo control y presencia territorial. "Y este interés territorial va asociado por generar dinero a través de la droga", explicó el subcomisionado Lima.

En un inicio, impusieron sus condiciones al narcotráfico para la venta de estupefacientes en colonias y comunidades bajo su dominio: una de esas condiciones fue que los colaboradores del narcotráfico podían de lunes a jueves vender en sus comunidades y de viernes a domingo, el negocio era para la padilla.

De lunes a jueves, las maras se supeditaban a ser los guardaespaldas de los distribuidores locales, ofreciéndoles posteo y avisándoles cuando la autoridad estaba cerca.

Por un tiempo se mantuvieron en esas condiciones, pero de un tiempo a otro, las maras sacaron del todo a los narcos y asumieron la total distribución y venta de la marihuana.

En esas condiciones llegaron a otro acuerdo entre las pandillas con el narcotráfico, las maras se comprometieron a ser ellos quienes directamente acudirían a los puntos fronterizos o zonas costeras de Guatemala y Honduras a traer la droga.

Según el jefe de la Dan, el abastecimiento de la droga en las rutas terrestres comienza en los pasos ciegos situados a lo largo de la frontera de El Salvador con Guatemala y Honduras.

Por esos sitios, ingresaban la droga a pie, en bestias y en vehículos. Por el lado de Honduras, estos grupos no solo introducen marihuana, sino también cocaína por vías que comunican con Chalatenango y los municipios de San Fernando, Arcatao y El Poy, y sitios de Sensuntepeque, Cabañas.

Según las autoridades, en esos movimientos varios pandilleros han sido detenidos con cantidades importantes de droga en puntos fronterizos con Guatemala y Honduras.

Los sujetos han sido sorprendidos cuando se desplazan a pie, en vehículo y en autobuses del transporte colectivo en los municipios fronterizos. "Hemos realizado procedimientos en las redes de pasos ciegos colindantes con Guatemala. Del lado de El Salvador, los sujetos han sido sorprendidos trasladando droga haciendo uso de la zona de San Lorenzo, El Paste, así como en sitios cercanos a la frontera de San Cristóbal, El Pajonal, así como en la frontera Anguiatú y en La Hachadura", subrayó Lima.

En Guatemala, las autoridades han identificado a los principales cabecillas de la droga conocidos como los Lorenzana, los Rodríguez y otros sujetos que controlan el negocio en el departamento guatemalteco de Jutiapa y se entienden con los pandilleros salvadoreños, afirmó Lima.

El seguimiento a las actividades de las maras ha dejado como resultado la detención de 440 pandilleros de enero a marzo de 2015, comparado con el mismo periodo de 2014 en que fueron detenidos 350 sujetos. De la totalidad de capturas, 300 son pandilleros de la MS, 88 de la 18 Sureño y 50 de la mara 18 Revolucionaria.

Solo en 2014, las autoridades incautaron 446 kilos de marihuana y en lo que va de 2015 ya son más de 394 kilos. La droga es ingresada por los 95 pasos no habilitados situados a lo largo de las fronteras del occidente como La Hachadura, Las Chinamas y San Cristóbal.

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