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Según Policía

Las maras extienden su dominio en zona paracentral

Abandono de viviendas en colonias de alto riesgo ha aumentado en un 35 por ciento, según PNC

Una persona observa el MS que recién han pintado pandilleros en la colonia Vista Hermosa, en Cojutepeque. Fotos EDH

Una persona observa el MS que recién han pintado pandilleros en la colonia Vista Hermosa, en Cojutepeque. Fotos EDH

Una persona observa el MS que recién han pintado pandilleros en la colonia Vista Hermosa, en Cojutepeque. Fotos EDH

La expansión de las pandillas hacia colonias, comunidades y municipios para aumentar el control territorial en esos lugares donde anteriormente no tenían presencia se ha incrementado en un 40 por ciento en los últimos meses, según los análisis de la Inteligencia Policial.

Estos análisis de la Policía los lleva a una sola explicación: la emigración de las pandillas es consecuencia de los espacios que les ha facilitado la tregua para organizarse mejor, para fortalecerse como organizaciones delictivas y consolidar lo que han tenido en el control de los territorios donde operan, según fuentes de la Policía.

Como valor agregado al dominio territorial, se le suma el control socioeconómico y político que han comenzado a ejercer en esas zonas.

Agregan las fuentes policiales que el proyecto de los municipios libres de violencia no son más que escenarios para que las pandillas puedan extenderse de forma silenciosa con el pretexto de que no intervenga la Policía de forma represiva, sino que solo bajo el concepto de Policía Comunitaria.

Otros de los datos que maneja la Policía es que el abandono de las viviendas en lugares con alta presencia de pandillas ha tenido un aumento del 35 por ciento en urbanizaciones en Soyapango, Ilopango, San Martín, y otras del Gran San Salvador.

A eso se les suma el elevado número de deserciones de estudiantes de los centros educativos públicos, ya sea porque los tratan de reclutar o porque llegan a estudiar a zonas donde hay presencia de pandilleros rivales de los mareros que operan en las comunidades donde viven.

Los análisis de la Policía detallan que los pandilleros han extendido su radio de acción para reclutar nuevos integrantes hacia los 3,500 centros educativos del país, sin que hasta el momento las autoridades educativas y policiales tengan un plan efectivo que pueda frenar ese problema.

Pero no solo los centros públicos están contaminados con la presencia de pandillas, sino que también algunos del sector privado van por el mismo camino en los niveles de tercer ciclo y bachillerato.

De hecho, docentes consultados aseguraron que en la mayoría de colegios de Cojutepeque ya han sido penetrados por cabecillas pandilleros que se han matriculado para poder ganar más adeptos a esos grupos. (Ver nota aparte).

Pero la expansión de las pandillas está llegando a niveles preocupantes porque también están permeando la tranquilidad de colonias que habían estado ajenas a la presencia de esos grupos.

Fuentes de la Policía explicaron que se ha tenido información de que grupos de pandilleros han llegado a vivir a residenciales con seguridad privada y donde el valor de las casas pueden llegar a los 100 mil dólares.

Denuncias de residentes de dos colonias en la zona nor-oriente de San Salvador han detectado la presencia de pandilleros que tratan de pasar desapercibidos y simulando que tienen un empleo formal. Sin embargo, en una de esas colonias, los vecinos han manifestado su preocupación porque se están dedicando a la venta de drogas en el sector. Este grupo de mareros siempre se desplazan en una camioneta todo terreno negra y se supone que son deportados de Estados Unidos.

En otra de las colonias, los residentes han detectado la presencia de dos menores pandilleros que viven aparentemente con sus familias. Sin embargo, desde la llegada de estos jóvenes se han registrado al menos tres asaltos a viviendas en horas de la madrugada. Lo curioso es que los mareros ya tenían información de la cantidad de residentes de las casas asaltadas.

Los denunciantes sospechan de que estos menores están pasando información de las posibles víctimas a sus cómplices de otros lugares para que estos lleguen a cometer esos asaltos.

El sector de la pequeña empresa tampoco se salva de esa infiltración de pandillas. La Inteligencia policial ha detectado que cabecillas de pandillas se han convertido en "empresarios" de microbuses y autobuses del transporte público, redes de taxis legales y piratas, en su mayoría; venta de discos piratas, panaderías y otros pequeños negocios.

Algunos oficiales de la Policía cuestionan el denominado pacto social nacional porque según ellos, no es más que otra cosa que satisfacerles las demandas de las pandillas para mantener la reducción de los homicidios.

Aunque recientemente el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Ricardo Perdomo, desmintió de que el alza de la violencia criminal se haya derivado por la eliminación de privilegios que tenían los pandilleros encarcelados desde su llegada al frente del referido Ministerio; si confirmó la existencia de una estrategia de las pandillas para poderse extender.

"Hay toda una estrategia de expansión territorial de las pandillas y por eso es que vamos a dar otros golpes adicionales en los próximos días, estamos haciendo casi operativos diarios porque la inteligencia policial nos está detectando hacia dónde están enviando las órdenes", dijo Perdomo, quien agregó que "incautamos documentos donde aparecen la lista de las personas para que sean asesinadas y con la Policía estamos tomando medidas en el terreno para evitar este tipo de cosas".

Sin embargo, el director de la Policía Rigoberto Pleités asegura que cuando la Policía llega a controlar una zona para garantizar la seguridad de sus residentes, los pandilleros se retiran hacia otros sectores, "pero eso no es indicativo de que tengamos ese incremento (de la expansión de las pandillas) como se ha manejado en algún momento".

Agregó que "de hecho, la misión de las pandillas es expandirse, es tratar de ganar mayor control territorial, pero a la fecha no podemos categorizar de que haya habido un incremento del control territorial en el país".

Pero el Fiscal General Luis Martínez ha denunciado constantemente que los pandilleros están llegando hasta sacar a sus residentes de las casas que quieren apoderarse como ha sucedido en algunas colonias de Soyapango. Aseguró que estos grupos no quieren dejar de delinquir, aún cuando ellos aseguran tener una tregua que Martínez ha llamado "hipócrita".

Ponce: "tregua ha fortalecido a las pandillas"

El criminólogo y máster en Ciencias Policíacas y articulista de El Diario de Hoy Carlos Ponce sostuvo que las pandillas buscan expandir su presencia territorial hacia otras colonias y comunidades porque de esa manera tendrían la oportunidad de cometer más delitos y por lo tanto obtener más dinero ilícito.

"Lo que buscan es tener más personas a su favor, ganar más adeptos con el reclutamiento, crecer en número de miembros y ese aumento del control territorial que puedan tener es mucho más atractivo para los malos políticos que buscan instrumentalizar a las pandillas con fines electorales y políticos", dijo Ponce.

Explicó que desde que se conoció la tregua entre pandillas, él siempre estuvo en desacuerdo con la medida porque a través del tiempo ha quedado reflejado de que lejos de abandonar sus actividades delictivas, esos grupos se fortalecen cada día más para aumentar sus acciones criminales.

"Todo terreno es válido para disfrazar sus actividades ilícitas y en la medida incursionan en actividades criminales más lucractivas, lógicamente que su estilo de vida cambia y se van a residir en zonas más exclusivas", dijo Ponce. Agregó que con esta estrategia de expansión lo que les permite es poder reagruparse y ser más fuertes como organizaciones criminales.

Uno de los riesgos que ve Ponce con la llegada de pandillas a nuevos territorios es que los residentes de esos lugares puedan llegar acostumbrarse a vivir con esos grupos y someterse a las reglas que ellos impongan en las comunidades por temor a represalias.

"Lo peligroso es que las reglas de las pandillas toman un primer plano y las normas legales van al segundo plano".

En ese sentido, Ponce advierte del peligro de que esos grupos se conviertan en una especie de "autoridad de facto" (de hecho) donde ellos resuelvan los problemas comunitarios o conflictos entre los vecinos, de acuerdo con las reglas impuestas por ellos.

La presencia de pandilleros en nuevos territorios les pondría a sus residentes a que tomen tres caminos: abandonar el lugar, quedarse a colaborar con ellos o someterse a su yugo; o en todo caso que se harten de sus fechorías y tomen la justicia por sus propias manos.

Ponce cree que la tarea más difícil del próximo gobierno será cómo enfrentar a las pandillas, porque "estarían ante un monstruo y ante un problema más complejo", porque esos grupos ya aprendieron "a arrodillar al gobierno a través del incremento de sus acciones delictivas, sino les cumplen los que ellos les han exigido".

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