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Jóvenes víctimas de masacre cantaban música religiosa en catedral de San Vicente

Familiar de las víctimas afirmó que los tres jóvenes eran parte del Ministerio María, Música de Dios

Cuatro de los cinco asesinados fueron velados ayer en la iglesia católica de su comunidad. Foto EDH/ René Quintanilla

Cuatro de los cinco asesinados fueron velados ayer en la iglesia católica de su comunidad. Foto EDH/ René Quintanilla

Cuatro de los cinco asesinados fueron velados ayer en la iglesia católica de su comunidad. Foto EDH/ René Quintanilla

Tres de las cinco personas encontradas asesinadas el jueves anterior en Ciudad Delgado, eran músicos, integrantes del Ministerio de Alabanzas María, Música de Dios. Eso fue lo que afirmaron parientes de las víctimas.

El jueves en la mañana, las autoridades encontraron los cinco cuerpos en una zona rural de Ciudad Delgado, controlado por la Mara Salvatrucha (MS).

María Elena Gómez, de 33 años, era tía de los hermanos Juan José e Irving, de 23 y 16 años respectivamente, y de Efraín de Jesús Pereira Osegueda, también de 23 años.

La quinta víctima resultó ser Víctor Antonio Rodríguez Morales, de 33 años, un salvadoreño con nacionalidad estadounidense.

Este hombre mantenía desde hace algunos meses una relación de noviazgo con Cindy, una hija de María Elena, explicaron familiares.

De momento, los familiares ignoran por qué mataron a los cinco, al tiempo que niegan que algunas de las víctimas estuviera vinculada a grupos de pandillas.

Las autoridades policiales y fiscales aún no han divulgado información sobre el móvil de la masacre cometida supuestamente, el miércoles en la tarde.

La tarde del jueves, se supo que el grupo había llegado a Ciudad Delgado a ver un terreno que querían comprar. Sin embargo, parece que no es cierto.

Ayer, familiares indicaron a El Diario de Hoy que las víctimas habían salido de San Vicente el miércoles 14, en la mañana, rumbo a un centro comercial en Soyapango, donde tenían previsto hacer unas compras para celebrar la graduación de dos hijos de María Elena.

Las fuentes dijeron desconocer si el grupo familiar llegó o no al centro comercial. "No sabemos en qué momento ellos fueron asesinados ni por qué", indicó un joven quien añadió que, por el momento, las autoridades no se han comunicado con los deudos.

Las cinco personas salieron de la colonia Navarra, en San Vicente, en un vehículo propiedad de Víctor Antonio, con placas de Estados Unidos, el cual no ha sido encontrado.

El miércoles en la noche, cuando vieron que no regresaban, los familiares comenzaron a buscarlos; sin embargo, algunos llegaron a pensar que habían decidido ir a la playa y que se habían demorado en regresar.

¿Qué hacía cada una de las víctimas?

A pesar de que, según policías de San Vicente, la colonia Navarra hay presencia de grupos de pandillas, familiares de las víctimas niegan enfáticamente que sus parientes tuvieran vinculaciones con esos grupos.

Víctor Antonio era originario de San Vicente pero tenía varios años de vivir en Estados Unidos luego de que sus padres tramitaran su nacionalización. Allá trabajaba como conductor de autobuses. Al menos eso es lo que había dicho a sus amistades.

Antes de viajar a los Estados Unidos, Víctor Antonio quiso ser periodista. Sus conocidos aseguran que estudió esa carrera en la Universidad de El Salvador, pero abandonó la carrera al viajar, para reunirse con sus padres.

Hace varios meses entabló un noviazgo con una hija de María Elena.

Víctor Antonio tenía previsto regresarse hoy a Estados Unidos.

Una activista política

En la colonia Navarra, María Elena era una reconocida activista del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Dos de sus hijos se graduarían en los próximos días.

De acuerdo con parientes, la mujer andaba entusiasmada por la graduación de sus dos vástagos que sería en febrero próximo.

María Elena deja varios hijos en la orfandad, pues era madre soltera, indicaron las fuentes.

No obstante su activismo político, algunos parientes no consideran que ese haya sido el móvil de su asesinato.

Los hermanos estudiantes

A sus 23 años, Juan José., ya estaba bien avanzado en una carrera universitaria.

El joven estaba estudiando el quinto año de la licenciatura en Trabajo Social, en la Universidad de El Salvador, dijo Wilber, uno de sus hermanos.

Juan José es descrito como un joven alegre y estudioso, alejado de los problemas delincuenciales.

Mientras tanto, Irving, de 16 años, el menor de las cinco víctimas, estaba próximo a comenzar a estudiar el segundo año de bachillerato en un colegio de San Vicente.

Los dos hermanos junto con su primo, Efraín de Jesús, eran miembros de un grupo de música religiosa.

Efraín de Jesús recién había dejado de trabajar en el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y era quien tocaba la batería en el grupo de alabanza.

El padre de Juan José e Irving acompañaba a sus hijos a cantar en la catedral vicentina.

Eso fue lo que aseguraron los parientes de las víctimas.

A excepción del cuerpo de Víctor Antonio, los hermanos fueron velados ayer en la iglesia católica de la colonia Navarra de San Vicente.

Los cuatro cuerpos serán enterrados hoy, en el cementerio general de esa misma ciudad, según comentaron sus familiares.

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