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Jornada de protestas complica circulación de miles de capitalinos

En la Alameda Juan Pablo II, vendedores obstaculizaron la circulación a eso de las 8:45 de la mañana

La manifestación pacifica se topó con una de las unidades del Sitramss, la que detuvo su marcha sin ningún inconveniente. foto edh / NIDIA HERNÁNDEZ

La manifestación pacifica se topó con una de las unidades del Sitramss, la que detuvo su marcha sin ningún inconveniente. foto edh / NIDIA HERNÁNDEZ

La manifestación pacifica se topó con una de las unidades del Sitramss, la que detuvo su marcha sin ningún inconveniente. foto edh / NIDIA HERNÁNDEZ

"Este el país de las eternas protestas", era el pesar de cientos de automovilistas, usuarios del transporte colectivo y transeúntes que se enfrentaron ayer a diversas protestas en la alameda Juan Pablo II, la calle Arce y la Diagonal Universitaria.

Los vendedores, arrendatarios y taxistas que laboran en la terminal de oriente se reunieron a eso de las 8:45 a.m. para empezar la marcha hacia la comuna capitalina.

Eran unos 100 vendedores los que obstaculizaron el paso en tres carriles de la Juan Pablo II, solo dejaron uno libre hacia el oriente.

Hasta los buses articulados del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (Sitramss) tuvieron que retroceder y detener su marcha para que la protesta continuara.

Por unos 40 minutos la circulación se volvió lenta en la zona y el pito de cientos de automotores acompañó los reclamos de los manifestantes.

El secretario general del sindicato de vendedores de la terminal, Ever Hernández, pidió que no los desalojen de su zona de trabajo.

Esto debido a que la Sociedad Terminal de Buses de Oriente debe a la alcaldía capitalina los cánones de arrendamiento desde 2007 y los tribunales (civil y mercantil) han ordenado que la estación vuelva a manos de la municipalidad.

Hasta el noviembre de 2014, el pago por arrendamiento que debía la Sociedad sumaba 957 mil 904 dólares con 67 centavos, según los cálculos que hizo la comuna.

Hernández recalcó que los trabajadores no tienen la culpa "de la mala administración, porque nosotros hemos pagado al día y hoy nos quieren sacar así de la nada", dijo.

La protesta inició desde la avenida Peralta frente a la terminal, lugar en el que rápidamente se generó una fila de vehículos, los que también reclamaron a los protestantes.

"Aquí en el país esto es eterno. Si no protestan por problemas de agua es por otra cosa. Mire hoy porque los van a quitar. Puede ser que tengan razón, pero no es la manera. Hoy ya estamos en el caos de vehículos y llegaré tarde a mi trabajo", reclamó Joel Funes, conductor afectado.

Zoila Navas fue una de las vendedoras que no marchó y reconoció que no quiere irse de la terminal, pero que cerrar las arterias no es la solución para solventar los problemas.

"Yo no estoy de acuerdo con la actividad que han organizado mis compañeros, porque hay muchas personas que salen afectadas", aseguró Navas.

Los manifestantes reconocieron que no era la manera e iban pidiendo a la población las disculpas del caso por los inconvenientes causados.

La protesta se detuvo a la altura de la alcaldía de San Salvador, en la que entregaron una carta para suplicar que nos los desalojen.

En el lugar fueron recibidos por el representante legal de la comuna, Conan Castro, y el concejal Mario Durán, quienes se limitaron a decir que no serán desalojados, pero que seguirá el proceso legal con los administradores de la terminal. Asimismo, frente a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se concentraron residentes de la comunidad Rutilio Grande, en San Martín, los que también clamaron para no ser desalojados (ver nota aparte).

Los capitalinos no vieron con buenos ojos esas protestas, ya que hubo problemas de tráfico en algunas vías y en otras el ruido de los gritos causó contaminación auditiva.

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