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Investigador forense Israel Ticas le hereda técnicas a su hijo

El joven cursa en México una maestría en criminalística

El criminalista Israel Ticas enseña a su hijo Luis Eduardo una técnica para retirar la tierra de un cadáver que tenía más de 30 años de estar en una fosa clandestina, en Torola, Morazán. El joven lleva unos siete años asistiendo a su padre. Foto EDH

El criminalista Israel Ticas enseña a su hijo Luis Eduardo una técnica para retirar la tierra de un cadáver que tenía más de 30 años de estar en...

El criminalista Israel Ticas enseña a su hijo Luis Eduardo una técnica para retirar la tierra de un cadáver que tenía más de 30 años de estar en una fosa clandestina, en Torola, Morazán. El joven lleva unos siete años asistiendo a su padre. Foto EDH / Cortesía.

Hace más de una década, cuando el criminalista forense del Ministerio Público, Israel Ticas, decidió llevar a su hijo a las exhumaciones en tumbas clandestinas, no imaginó que además de educarlo contra la violencia le despertaría el gusto por la profesión.

Luis Eduardo, quien entonces tenía 12 años, comenzó a ver y registrar en la memoria las técnicas que usaba su padre para recuperar los cuerpos de personas asesinadas, la mayoría de veces, por mareros.

Dos años después, al notar el interés por la profesión que tenía su primogénito, quien hoy tiene 23 años, Ticas lo dejó involucrarse en el trabajo.

"Siempre lo llevaba conmigo porque así pasaba tiempo con él y podía prevenirlo sobre los peligros a los que exponen los jóvenes. No pensé que esto le llamaría la atención", relata el especialista.

El estudiante comenzó extrayendo la tierra contaminada de las fosas, luego pasó a documentar en fotografías y videos el proceso de exhumación y después, se convirtió, ad honórem, en asistente de bioseguridad de su padre.

En el proceso de adaptación, el hijo del "Abogado de los Muertos", como se hace llamar el crimininalista, debió experimentar situaciones a las que no estaba acostumbrado: desde tocar los gusanos de los cadáveres hasta dormir en un cementerio, a pesar del temor que eso le producía.

"A mi hijo siempre le fui poniendo pruebas para que se le quitara el miedo a los muertos, así se formó el escudo. Ahora lo emocional ya no le afecta tanto", cuenta Ticas.

Cuando el joven debió decidir qué haría en el futuro, optó por estudiar en la Universidad de El Salvador la licenciatura en Derecho, a falta de la carrera de Criminalística.

Su tesis universitaria fue referente a la Dactiloscopía (un método utilizado en el proceso de identificación de cadáveres) y balística.

Actualmente, cursa una licenciatura y maestría en el Instituto Forense de Investigaciones Latinoamericanas (IFIL), en México.

Luis Eduardo ya le ha ayudado a impartir conferencias en el extranjero y a capacitar a estudiantes universitarios.

Heredero de las técnicas

Israel Ticas se ha dado a conocer, dentro y fuera del país, por las técnicas de arqueología forense que utiliza para recuperar cadáveres en los cementerios clandestinos.

Aunque hay otros criminalistas que hacen exhumaciones, él asegura que es el único que aplica procedimientos que permiten preservar la evidencia en las escenas y que, por ende, facilitan la investigación a la Fiscalía.

El profesional dice que, en los 27 años que lleva de ser criminalista, ha creado unas 25 técnicas propias de la arqueología forense y asegura que su hijo es la única persona que las conoce al 100 por ciento.

"Él es el heredero de mis técnicas. Estoy haciendo un libro que quieren publicar en México y él me está ayudando a elaborarlo", expresa Ticas.

Según el especialista, su vástago sabe utilizar diferentes protocolos para extraer cadáveres de tumbas ilegales, de fosas sépticas o pozos.

Cuando él está saturado de trabajo, no duda en pedirle a su pariente que le prepare las escenas para iniciar las excavaciones y exhumaciones.

Algunas recuperaciones de cadáveres en las que el joven ha acompañado a criminalista son las de la atleta Alisson Renderos, en San Vicente, así como la de la universitaria Helene Arias, en Colón, y en las de cinco escolares que fueron enterrados en la Cordillera del Bálsamo, en Santa Tecla, ambos en La Libertad.

Futuro está fuera del país

Aunque el forense sabe que en El Salvador hay cientos de personas sepultadas en cementerios clandestinos, es consciente de que no hay muchos espacios de trabajo para que hijo pueda aplicar sus conocimientos.

"Aunque me hace falta, no quisiera que mi hijo regresara al país. La criminalística aquí no tiene el valor que se le da en otros lugares. Para la sociedad, el que se dedica a esto es un loco", señala Ticas.

Él manifiesta que aunque su hijo "no es un genio", es aplicado e inteligente.

De seguir así, él aspira a que Luis Eduardo llegue a trabajar en laboratorios forenses extranjeros, ya que el IFIL promueve a estudiantes destacados para que laboren en instituciones estadounidenses.

Según Ticas, en más de alguna ocasión Luis Eduardo le ha manifestado que también él debería recibir un salario por el trabajo que ha realizado con él. El criminalista le responde: "No se preocupe por eso ahorita, porque está ganando experiencia".

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