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Inician repatriación de náufrago salvadoreño

Cancillería ha documentado el caso y ayer entrevistó a la familia del compatriota. Su madre recayó de salud ante la angustia de ver a su hijo

El antes y después del náufrago salvadoreño. Ayer fue dado de alta del hospital donde fue atendido tras su rescate el lunes.

El antes y después del náufrago salvadoreño. Ayer fue dado de alta del hospital donde fue atendido tras su rescate el lunes.

El antes y después del náufrago salvadoreño. Ayer fue dado de alta del hospital donde fue atendido tras su rescate el lunes.

Para la familia del náufrago salvadoreño, José Salvador Alvarenga Orellana, el paso de las horas parecen una eternidad. María Alvarenga, madre del compatriota, es la más angustiada. Ayer no soportó la incertidumbre de no saber el día exacto del regreso de su hijo y sufrió una recaída de la enfermedad que la agobia desde hace años. Diabetes.

José Salvador apareció el lunes tras haber estado a la deriva en el océano Pacífico durante 13 meses, alimentándose con sangre de tortuga, peces y aves, según lo expresó a las autoridades extranjeras. El salvadoreño fue encontrado en un pequeño islote del Pacífico, el atolón de Ebon, a 22 horas de distancia en barco desde Majuro, capital de las Islas Marshall. Habría recorrido más de 12 mil kilómetros naufragando desde México.

"A mi esposa (María) le hacen daño las noticas fuertes. Trató de estar tranquila, pero volvió a ver a José en la televisión y se puso mal", expresó Ricardo Orellana, padre de José Alvarenga.

Don Ricardo relató que la señora no atendió a todos los periodistas que aún llegan a su casa para entrevistarlos sobre la historia de su hijo.

"Mañana la llevaré al hospital. Ya se tomó algunos medicamentos para estar relajada y ya veremos como sigue. Está muy angustiada porque quiere ver a José lo más pronto posible", dijo el agricultor.

Agregó que ayer recibió la visita de personeros de Cancillería, quienes pidieron documentos del salvadoreño para agilizar su repatriación.

"Me entrevistaron poco tiempo y me explicaron cómo son los procedimientos de repatriación en estos casos. Me dijeron que me llamarán pronto. No me dieron fecha. Solo les pido ayuda y por favor que regresen a mi hijo lo más pronto posible", razonó Orellana.

El viceministro de Relaciones Exteriores, Juan José García, expresó ayer que se trabaja en obtener una partida de nacimiento y copia de las huellas digitales de José Salvador para obtener un pasaporte provisional que le permita viajar a México o El Salvador.

"No sabemos aún cuánto tiempo tardará el trámite. Pero considero que dentro de 48 horas ya podrá tener su pasaporte para iniciar su repatriación. No sabemos la ruta aún ni el itinerario. Vamos a coordinar con México si es trasladado a ese país o a El Salvador", dijo el funcionario.

"Me intenté quitar la vida dos veces"

Ayer José Alvarenga ya estaba más consciente. Fue dado de alta en el hospital de Majuro, la capital de las islas Marshall, y se comunicó con su padre ayer en la madrugada.

"Me dijo que ya estaba mejor de salud. Que está en un hotel pero no sabe el lugar exacto. Nos pidió que estuviéramos tranquilos", relató don Ricardo.

Médicos del nosocomio dijeron a periodistas que el salvadoreño sólo tiene las enzimas del hígado elevadas, un problema que vinculó a la inanición.

La cadena internacional de noticias CNN realizó ayer una entrevista al náufrago salvadoreño, donde expresó que "Dios ... Mi fe en Dios" lo salvó de morir en alta mar.

"Pensé 'voy a salir de esto'", dijo. "Salir, salir, salir", narró el salvadoreño.

También admitió que hubo momentos sombríos y consideró quitarse la vida.

"Quise hacerlo dos veces", explicó, mientras simulaba cortarse la garganta. "Quería hacerlo con un cuchillo. Cuando no tuve agua ni comida, me di por vencido, pero no tuve valor, porque me dio miedo", relató José Salvador.

Dice que perdió la noción del tiempo, pero recuerda muy bien que salió de México en diciembre de 2012 a pescar tiburones junto con otro amigo de nombre Ezequiel, quien murió varios meses después.

El náufrago relató que sabía de la hora porque se guiaba con la posición del sol. Ahí diferenciaba la tarde con la mañana.

Mientras la familia de José Salvador espera la repatriación hacia la playa de Garita Palmera, en Ahuachapán, su historia volvió a darle la vuelta al mundo en los principales cadenas de noticias y periódicos electrónicos.

Muchos en el mundo aún siguen incrédulos ante la travesía de José Salvador, difieren en opiniones y se hacen preguntas que en realidad quizá no tengan respuesta: que si no se ve famélico (delgado), que si el sol debió quemarle más la piel del rostro y otras...

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