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Impiden verificar asaltos en Terminal de Occidente

Según algunos casos, los sujetos ingresan como clientes a los negocios y, adentro, privan de libertad a sus víctimas y en minutos los despojan del dinero, casi a espaldas de las autoridades

Vigilantes y un grupo de soldados retuvieron e impidieron ayer el trabajo de un periodista de EDH en la Terminal de Occidente.

Vigilantes y un grupo de soldados retuvieron e impidieron ayer el trabajo de un periodista de EDH en la Terminal de Occidente.

Vigilantes y un grupo de soldados retuvieron e impidieron ayer el trabajo de un periodista de EDH en la Terminal de Occidente.

Un equipo de El Diario de Hoy fue obstaculizado ayer a realizar su trabajo en los alrededores de la Terminal de buses de Occidente , donde se intentaba verificar una serie de quejas sobre asaltos y extorsiones en perjuicio de comerciantes.

La investigación consistía en una serie de entrevistas sobre el tema a vendedores escogidos al azar.

Para confianza de los mercaderes, el periodista se identificó previamente a la entrevista con cada vendedor con su credencial y de forma verbal.

Bajo esa modalidad fueron preguntados sobre el tema varios comerciantes.

El problema surgió poco después cuando la seguridad privada de la terminal y los militares destacados en la zona se enteraron y corrieron a bloquear y retener al periodista.

Según el jefe de Vigilancia de la terminal, quien no fue identificado, algunos vendedores le habían alertado de la presencia de algunos supuestos periodistas que investigaban robos y extorsiones en la terminal.

Como medida, el jefe de Vigilancia exigió al periodista que se identificara y que le entregara su credencial y el Documento Único de Identidad (DUI).

El periodistas se negó a entregarlo, aduciendo que no era la autoridad competente para ello. Entonces el vigilante llamó a los soldados que patrullaban el sector para que se encargaran del caso.

El jefe del grupo militar, quien tampoco fue identificado, pidió al periodista su DUI y su credencial, al que éste accedió y se los entregó.

Luego el militar advirtió al reportero que para desarrollar su investigación debía pedir permiso a la administración, pues la terminal es propiedad privada.

Lo que el militar no tomó en cuenta fue que el informador hacía su trabajo en la acera adyacente a la terminal, que es pública para el libre tránsito o comercio de los ciudadanos.

No bastó al militar corroborar la identidad y la actividad del periodista que se comunicó con su superior para exponerle el caso.

De inmediato, el superior de éste le ordenó que dejara a los periodistas realizar su trabajo y que le devolviera los documentos al comunicador.

Motorizados de la Policía Nacional Civil llegaron a la terminal, pero no vieron nada ilegal en la zona y continuaron su recorrido.

En el caso del fotoperiodista, un soldado intentó decomisarle su equipo en represalia por haber tomado fotografías generales en los contornos de la terminal.

El fotoperiodista se opuso y la discusión no pasó a más.

Buscan no crear pánico

La actitud defensiva de la seguridad privada de la terminal, según ellos, era que luego de conocerse los hechos delictivos que aparentemente se habían registrado con anterioridad, motive a otros delincuentes a delinquir.

Según uno de los vigilantes, la estación de buses de occidente ha invertido fuertes sumas de dinero para mantener la seguridad de los comerciantes del lugar.

Afirmó que cuentan con un circuito cerrado de televisión mediante la instalación de cámaras de videovigilancia en distintos lugares, lo que les permite monitorear en tiempo y espacio los movimientos extraños en el perímetro.

Pero, desafortunadamente, los sofisticados sistemas de seguridad de la terminal de autobuses, al parecer, fueron burlados por el hampa en los últimos días.

Algunos comerciantes se han quejaron ayer de haber sido despojado de sus pertenencias por los delincuentes.

Una de las víctimas relató que sujetos armados y abordo de un automóvil llegaron a una tienda ubicada en el costado sur de la terminal, situada sobre el bulevar coronel Arturo Castellanos. Las víctimas relataron que, en minutos, los habían dejado sin el dinero que habían realizado durante la jornada de trabajo.

Una de las víctimas comentó que los hampones, sin despertar sospecha, luego de cometer el atraco salieron como clientes, se subieron al vehículo y escaparon.

Estos hechos sucedieron a pesar de que en los contornos de la terminal hay un dispositivo militar, reforzando casi las 24 horas, los sistemas electrónicos de videovigilancia y sus mismos agentes privados.

Abatidos por extorsiones

Pero este no es un hecho delictivo aislado, pues en otro caso, un comerciante se quejó de que un sujeto llegó ha extorsionarlo.

Bajo esta modalidad, el delincuente se acercó al comerciante, le entregó un teléfono celular y le ordenó que contestara una llamada que le hacía una persona.

Para sorpresa y angustia del vendedor, la llamada no era más que para exigirle una cuantiosa suma de dinero a cambio de no atentar contra su vida.

Otros comerciantes aseguran que no se han dejado intimidar y no han recibido el teléfono que les ha llevado un extraño.

Los asaltos y extorsiones han creado pánico en los vendedores, quienes al ser interrogados sobre su situación, prefieren no hablar.

Uno de los comerciantes que accedió a conversar sobre el tema manifestó que los clientes que están ubicados adentro de las instalaciones no tienen ese problema, sino los que están con acceso hacia el bulevar y la calle.

Otros comerciantes afirmaron a El Diario de Hoy estar satisfechos con la seguridad privada, la presencia policial y del Ejército, que aseguran es permanente en la zona.

Según el más reciente informe de la actividad delictiva del país, en los primeros meses del año se ha registrado un incremento en los delitos patrimoniales. Estos hechos tienen que ver con los robos y hurtos sobre todo en el sector poniente de San Salvador.

El alza delictiva en este rubro ocurre a pesar de que las autoridades de Justicia y Seguridad Pública anunciaron que este año sería de combate contra los ilícitos patrimoniales.

Sin embargo, en los primeros dos meses ya se registran 788 hurtos (asaltos sin violencia) y 417 robos.

El ministro de Justicia y Seguridad, David Munguía Payés, afirmó que las extorsiones han disminuido entre el 18 y el 20 por ciento, cantidad que contrasta con la realidad que vive la población.

En 2012, las autoridades registraron un total de 2 mil 937 extorsiones en el país. Hasta el 28 de febrero de 2013, ya se reportan 237 chantajes.

Sectores del transporte público de pasajeros frente a estos reportes han manifestado que lo que se ha reducido no son las extorsiones sino las denuncias por esta causa, ante el temor y las amenazas que han recibido de los chantajistas.

Viven de la extorsión

Y es que las mismas autoridades de Justicia y Seguridad Pública han reconocido que en el país hay más de 400 mil pandilleros y otras personas que viven de la extorsión o el dolor ajeno. Además los mareros en declaratorias de municipios libres de violencia no se han querido comprometer a disminuir los chantajes.

De estos casos también se aprovechan los oportunistas quienes no siendo pandilleros se hacen pasar por estos para exigir sumas de dinero a las personas y otros comerciantes.

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