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Homicidios imparables en los mercados Central y Tiendona

Autoridades estiman que, en lo que va del año, estas zonas han sido escenario de medio centenar de muertes. 

Homicidio El Calvario

Un vendedor de tomates y un supuesto pandillero se sumaron a la larga lista de personas asesinadas en ese sector. | Foto por Marlon Hernández

Un vendedor de tomates y un supuesto pandillero se sumaron a la larga lista de personas asesinadas en ese sector.

Las calles aledañas al mercado Central de San Salvador volvieron a convertirse, el martes pasado, en escenario de dos homicidios.

Ese día, con pocos minutos de diferencia, un vendedor de tomates y un supuesto pandillero se sumaron a la larga lista de personas ultimadas, en lo que va del año, en los alrededores del mercado Central y en La Tiendona.

Solo entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre, los delincuentes mataron frente a decenas de personas a tres vendedores ambulantes cerca de la iglesia El Calvario y a una comerciante mayorista dentro de La Tiendona.

Semanas antes, también fueron asesinados un distribuidor de diarios, un barbero, un colector de la alcaldía capitalina y un vigilante privado.

Los registros de las autoridades reflejan que las muertes violentas en ambos sectores van en aumento y calculan que, en lo que va del año, se han cometido más de medio centenar de homicidios.

En algunos casos, los delincuentes han cometido sus fechorías desafiando la presencia de policías, militares, agentes municipales o vigilantes privados.

Incluso, los delincuentes han tenido la osadía de enfrentarse a balazos con vigilantes y militares con tal de cometer sus fechorías.

Eso fue lo que ocurrió en abril pasado, en La Tiendona, cuando varios pandilleros pretendían extorsionar a un transportista cuando descargaba mercadería.

Solo en este recinto han sido asesinados no menos de cinco vigilantes privados de las dos asociaciones contratadas por la administración del mercado para resguardar la seguridad en el recinto.

Pese a que el problema va en aumento, hasta la fecha no hay planes policiales específicos para frenar  la violencia en dichos centros de abastos.

Aunque en estos campos de batalla de las pandillas están destacados algunos policías en puesto móviles, ellos no son suficientes para dar seguridad en zonas donde diariamente circulan centenares de personas.

La mayoría de hechos violentos son atribuidos a pandilleros que se disputan territorios para extorsionar a los comerciantes.

En otros casos, según las autoridades, las rencillas  entre comerciantes por problemas personales o por la disputa de clientes también han terminado en muertes violentas.

Las fuentes tampoco descartan que algunos de las personas que han sido ultimadas, aunque eran trabajadoras, tenían vínculos con  grupos delincuenciales.

La mayoría de casos han quedado impunes, pues las autoridades no hicieron capturas debido a que el desorden provocado por las ventas informales en decenas de cuadras del centro capitalino y el caos vehicular les facilitó escapar a los delincuentes.

Pérdidas económicas
La violencia atribuida a las pandillas en los alrededores de los mercados del centro capitalinos le está pasando la factura no solo a los comerciantes de esas zonas, sino también a los que llegan de otros establecimientos a abastecerse de mercadería.

Algunos afectados sostienen que están teniendo pérdidas económicas en sus negocios, pues además de pagar  el dinero de la extorsión también se están quedando sin compradores.

Según las fuentes, la inseguridad les ha ahuyentado a su clientela. Además, cada vez que hay un homicidio cerca de sus puestos de venta se ven obligados a cerrar y dejan de  percibir ingresos.

Lo mismo pasa cada vez que los comerciantes son obligados por las pandillas a cerrar sus negocios a horas determinadas (a lo que ellos le llaman “toque de queda”)  o de lo contrario amenazan con atentar contra ellos.

Los afectados sostienen que se ven obligados a dejar de atender a los compradores o a rematar la mercadería con tal de sacar el dinero invertido.

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