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Hombre mata a su ahijada tras pelea por un parqueo

Comerciante de Aguilares asesinó a la mujer frente a un niño, quien era hijo de la víctima

Tránsito María Mata, de 44 años, fue ultimada ayer por su padrino en Aguilares, tan solo por interceder a favor de su hermano en una acalorada discusión. Foto EDH / Douglas Urquilla

Tránsito María Mata, de 44 años, fue ultimada ayer por su padrino en Aguilares, tan solo por interceder a favor de su hermano en una acalorada discusión. Foto...

Tránsito María Mata, de 44 años, fue ultimada ayer por su padrino en Aguilares, tan solo por interceder a favor de su hermano en una acalorada discusión. Foto EDH / Douglas Urquilla

Dos casos de intolerancia terminaron ayer en asesinatos en Aguilares y Suchitoto, informaron las autoridades.

En el primero, un hombre fue acusado de matar a su ahijada en medio de una discusión por un estacionamiento en el kilómetro 33 y medio de la Troncal del Norte en Aguilares.

Según la Policía, Tránsito María Mata, de 44 años, fue herida mortalmente al mediar en una acalorada discusión entre su hermano Raúl, del mismo apellido, y Antonio Espinoza, este último supuesto agresor.

Testigos dijeron que tanto víctima como el imputado se dedicaban a la venta de maíz y cada uno tenía un negocio cercano.

La cercanía de ambos, la competencia comercial y los clientes les habían creado un ambiente tenso.

Los vecinos afirmaron que el problema se agudizó ayer por la mañana cuando un conductor que llevaba un pedido a Raúl se estacionó frente al negocio de Antonio.

El disgusto llegó al extremo que al parecer Antonio salió a discutir con Raúl y sacó un arma de fuego, según testigos.

Mata, al ver lo que ocurría, corrió a impedir el pleito pero en vez de lograrlo, fue herida de bala y murió. Mientras, su hermano Raúl fue lesionado.

Antonio Espinoza, el supuesto agresor, huyó del lugar y al cierre de esta nota, no se había reportado su captura.

El hecho fue presenciado por uno de los hijos de la víctima.

Mata a su vecino

En circunstancias parecidas, José Ricardo Bonilla, de 40 años, fue ultimado por su vecino identificado como Edgardo Antonio Rivas Escalante, de 50 años. El hecho ocurrió en la comunidad Alegría, del cantón Palacios, en Suchitoto, Cuscatlán.

La policía manifestó que las rencillas personales fueron el móvil del crimen, lo que además había desencadenado en amenazas de ambos.

Trascendió que el agresor, luego del hecho, se habría entregado a las autoridades.

En otro hecho, Lisseth Beatriz Escobar, de 23 años, fue asesinado en un pasaje de la colonia Altos de San Felipe, en Ilopango, preliminarmente se manifestó que el hecho pudo haber sido cometido por el compañero de vida de la mujer.

Seis muertos en tres dobles ataques

La noche del lunes las autoridades registraron, con pocas horas de diferencia, dos dobles homicidios en Juayúa, Sonsonate, y en San Luis La Herradura, La Paz.

En el primer ataque perecieron por lesiones de arma blanca y de fuego, Jorge Alberto Calzadilla, de 20 años, y José Bran Reyes, de 23.

Allegados a la investigación informaron que uno de ellos supuestamente era pandillero y el otro había sido soldado. A los dos se les vinculaba con robos cometidos en la zona donde los mataron.

Mientras que Eduardo Juárez Menjívar y Rafael Moreno Hernández fueron ultimados en cantón El Llano, de San Luis la Herradura, La Paz. Las autoridades dijeron que eran pandilleros.

Ayer al mediodía fueron hallados los cadáveres de Julio César Quinteros, de 36 años, y Santos Alfredo Bermúdez Castellón, de 19.

Las víctimas fueron asesinadas con corvo y estaban en un cultivo de maíz, en el caserío Chichipate, del cantón El Carao, en Intipucá, La Unión.

Los hombres, según sus familiares, fueron raptados el lunes en el barrio El Roble, de Chirilagua, San Miguel.

Las autoridades no determinaron cuál pudo ser el móvil del ataque, pero señalaron que las víctimas no eran miembros de pandillas.

Horas antes, en el mismo cantón donde fueron hallados Quinteros y Bermúdez también fue ultimado Juan Carlos Flores, de 25 años.

La Policía informó que él era pandillero y era originario de Mercedes Umaña, Usulután, pero desde hace nueve años residía en Intipucá.

En otro hecho, Arturo Armando Amaya, de 19 años, fue asesinado dentro de un bus de la Ruta 348A, cuando iba de Santiago de María hacia Alegría, en Usulután.

Tres hombres abordaron la unidad en la colonia Monte Bello, se acercaron al joven y lo hirieron de muerte.

Las autoridades dijeron que el conductor del bus fue obligado por los delincuentes a manejar varios kilómetros con el cadáver del hombre dentro de la unidad, bajo la mirada aterrorizada de los pasajeros.

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