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Hasta ayer iban 24 cuerpos recuperados en Lourdes

La mayoría de víctimas eran residentes de Villa Lourdes que no tenían nexos con mareros

Voluntario ayuda a descubrir uno de los 24 cuerpos que habían sido enterrados. fotos edh /corte fgr

Voluntario ayuda a descubrir uno de los 24 cuerpos que habían sido enterrados. fotos edh /corte fgr

Voluntario ayuda a descubrir uno de los 24 cuerpos que habían sido enterrados. fotos edh /corte fgr

Carlos y Ricardo eran personas de la tercera edad que trabajaban la tierra para ganarse el pan de cada día. Residían en modestas viviendas situadas en la comunidad El Guarumal en El Limón, Lourdes, Colón, La Libertad.

A principios de este año, Carlos y Ricardo desaparecieron de forma misteriosa. Días después, los vecinos observaron que pandilleros de la 18 habían usurpado la casa de ambos desaparecidos.

Pasaron varios meses sin que sus familiares supieran algo de sus paraderos y no fue hasta hace unos días que las autoridades fiscales y policiales recuperaron sus cadáveres, que habían sido enterrados cerca de la referida comunidad en el área general de residencial Villa Lourdes, en Colón.

El jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado de la Fiscalía, Rodolfo Delgado, explicó que en el caso de estas dos víctimas los pandilleros las sacaron de sus casas para asesinarlos y enterrarlos con el propósito de quedarse con los pocos bienes que tenían.

"Para excluir de dicho asentamiento (El Guarumal) y obviamente eso les iba a traer como beneficio una vivienda y acceso al cultivo de determinadas áreas agrícolas (de las víctimas) y eso es lo que consideramos tenemos como móvil", dijo Delgado.

Los cadáveres de Carlos y Ricardo fueron exhumados de una fosa común y son parte de los 24 cuerpos que han sido extraídos por las autoridades de 15 fosas comunes clandestinas que los pandilleros de la 18 cavaron en un área de 200 metros cuadrados.

Fuentes policiales aseguraron que hasta el viernes anterior habían sido recuperados 19 cuerpos, pero ayer fueron exhumados otros dos cuerpos que corresponden a cinco hombres que habían sido enterrados en el mismo sector, pero que por el momento no han sido identificados.

Las excavaciones seguirán por tiempo indefinido, porque "se está tratando de ubicar más fosas en las que presumimos que se podrían encontrar aproximadamente 25 cadáveres más. Si encontramos esa cantidad de víctimas se estarían sumando a estas 19 personas que ya están identificadas sus cuerpos, para un total de 44 homicidios que han sido cometidos en el último año", dijo Delgado.

Al momento de dar estas declaraciones el fiscal Delgado todavía no se habían recuperado los otros cinco cadáveres, por lo que solo se esperan exhumar 20 cuerpos.

Lo que le llama la atención al fiscal Delgado es que la mayoría de las 24 víctimas desaparecieron en plena tregua que se supone habían pactado las pandillas.

Esto demuestra, sostuvo, Delgado, que los pandilleros seguían asesinando y enterraban a sus víctimas para hacer creer que cumplían con ese supuesto pacto.

"La tregua solo existe en la mente de los ignorantes, en realidad no ha existido ningún tipo de tregua, los salvadoreños siguen muriendo y sus cadáveres están siendo ocultados", dijo Delgado.

Explicó que la mayoría de los cadáveres recuperados estaban mutilados y en algunos casos hasta incompletos, por lo que serán necesarias las pruebas de ADN para confirmar su identidad.

La víctima que mayor tiempo tenía de haber sido asesinada y enterrada en ese cementerio clandestino tenía cerca de un año en la fosa.

Nueve de las víctimas eran residentes de la urbanización Villa Lourdes, que es la que se encuentra en las cercanías de El Limón, donde los pandilleros utilizan para enterrar a sus víctimas.

Algunas de las víctimas habían llegado de forma circunstancial a la referida urbanización, como el caso de un distribuidor de productos, y de ahí lo secuestraron para matarlo.

En la zona también encontraron una serie de fosas vacías por las que las autoridades fiscales sospechan que los mareros sacaron los cuerpos de las mismas y los fueron a enterrar a otros lugares para que no los descubrieran.

Entre las víctimas hay tres menores de edad, dos mujeres, un vendedor distribuidor de productos, tres trabajadores agrícolas, y los restos de Carlos y Ricardo, quienes eran personas de la tercera edad.

Las excavaciones ordenadas por las autoridades fiscales que llevaron a descubrir este cementerio clandestino se iniciaron el 19 de noviembre pasado, a raíz del hallazgo de los cuerpos de tres trabajadores agrícolas que habían desaparecido en agosto pasado en El Guarumal.

El decomiso de algunos objetos personales de las tres víctimas en manos de cuatro pandilleros permitió dar con los tres cuerpos y capturar a los cuatro sospechosos.

La principal hipótesis es que los mareros los confundieron con pandilleros rivales.

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