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La guerra que se libra en La Paz

PNC dice que violencia aumentó desde hace cinco meses, cuando un grupo de la pandilla 18 (Revolucionarios) de Zacatecoluca se hizo Sureño

Policías inspeccionan el auto en que viajaban pandilleros 18 Revolucionarios que pretendían asesinar a un cabecilla Sureño. Foto EDH / Archivo.

Policías inspeccionan el auto en que viajaban pandilleros 18 Revolucionarios que pretendían asesinar a un cabecilla Sureño. Foto EDH / Archivo.

Policías inspeccionan el auto en que viajaban pandilleros 18 Revolucionarios que pretendían asesinar a un cabecilla Sureño. Foto EDH / Archivo.

Relevar al subcomisionado José María López Gálvez por su similar, Eduardo Ernesto Linares, no ha cambiado en lo absoluto el panorama delincuencial orquestado por la Mara Salvatrucha (MS) y las dos facciones de la pandilla 18 (Sureños y Revolucionarios) en el departamento de La Paz.

Los homicidios entre pandillas y los ataques de estos grupos hacia personal policial no han bajado.

Ayer, un hombre de 72 años y sus dos hijos fueron acribillados en el cantón El Espino. Uno de los jóvenes, aparentemente, era miembro de una pandilla, según fuentes policiales (ver nota aparte).

De acuerdo con cifras oficiales, solo en Zacatecoluca, hasta el miércoles anterior, se registraban ocho ataques a elementos policiales y 14 a nivel departamental que han dejado varios policías lesionados, algunos de gravedad.

El miércoles anterior, un jefe policial aseguró que la violencia en Zacatecoluca y en el resto del departamento se ha incrementado en los últimos cinco meses, desde que hubo una división en la pandilla 18 en Zacatecoluca.

De acuerdo con la fuente, en ese municipio solo había miembros de la facción Revolucionaria, pero varios de ellos decidieron hacerse del grupo que se hace llamar Sureño, seguidor de Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias Viejo Lin.

Desde que ocurrió esa división, los ataques entre Revolucionarios y Sureños no han cesado.

Muestra de ello es que el miércoles anterior, el segundo cabecilla de la facción Sureña sería asesinado por los Revolucionarios cuando aquel salió de una audiencia judicial en Zacatecoluca.

La Policía local fue alertada del plan de ataque y lo frustró.

Ataques no solo son entre pandillas

El 26 de marzo, dos agentes policiales que andaban de civil, realizando investigaciones, fueron atacados con disparos de escopeta en el cantón San Rafael Los Lotes.

Seis días antes, un autopatrulla de la subdelegación de San Luis La Herradura, siempre en La Paz, fue atacado a tiros cuando se desplazaba por el cantón La Zarcera, una comunidad dominada por la pandilla 18, según pudo constatar El Diario de Hoy, aunque fuentes policiales negaron que fuera un bastión.

El ataque fue en venganza a que, horas antes, dos miembros de la pandilla 18 murieron al enfrentarse con policías rurales en el cantón El Porfiado. Entre los dos pandilleros muertos estaba un cabecilla, indicaron diversas fuentes de Seguridad.

Aunque jefes policiales del departamento creen que los ataques a policías no han sido planificados, lo cierto es que la pandilla 18 impone sus reglas en varias comunidades del departamento.

Estas se hacen sentir más en los municipios de Zacatecoluca y San Luis La Herradura. A tal punto tienen sometidos a los pobladores que, en Zacatecoluca y en el cantón El Copinol, a mediados de marzo se esparció el rumor sobre un toque de queda.

Aunque el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo, lo negó, los cierres tempranos de centros escolares y negocios, así como paros de buses, obligaron a incrementar la presencia militar y policial en el municipio.

La Fiscalía también tomó parte en el asunto y varios operativos fueron realizados. El resultado fue el decomiso de varias armas a pandilleros.

El colmo: desvisten cadáver y le hacen fotos

El empoderamiento de la pandilla 18 en Zacatecoluca y San Luis La Herradura ha llegado a tal punto que, la semana anterior, varios pandilleros irrumpieron en la velación de una de sus víctimas, cerraron las puertas de la casa y le bajaron el pantalón al cadáver y le tomaron fotos de las partes donde un día antes lo habían baleado.

Las fotos fueron tomadas para enviarlas al interior de un centro penal desde el cual había sido ordenado el ataque.

La orden que los atacantes llevaban era de pegarle dos balazos en las piernas si se resistía a proporcionar las llaves de un inmueble y alguna información sobre otra persona.

La víctima entregó las llaves pero no halló el papel donde tenía los datos que le exigían y, por eso, le dieron dos disparos. Para desgracia de la víctima, una de las balas le cortó la arteria femoral y en minutos falleció desangrada, afirmaron fuentes policiales que conocen del caso.

Escasez de policías

El departamento de La Paz, en términos policiales, sufre lo que los otros 13 departamentos: puestos policiales con dos o tres policías como fuerza efectiva, aunque tengan asignados nueve o 10 elementos, afirmó otro oficial que pidió no ser identificado.

De acuerdo con los oficiales entrevistados, en todo el departamento de La Paz hay aproximadamente 700 policías, una cantidad muy pequeña considerando la plantilla de personal policial que ronda los 25 mil.

Un agente lamentó que ahora que la Policía Nacional Civil (PNC) tiene más de 25 mil elementos es cuando menos policías hay asignados a los puestos, a diferencia de cuando recién fue fundada la institución: "Recuerdo que hace 21 años, cuando solo había cinco mil policías, en los puestos había 16 ó 20 elementos".

El problema, según lo analiza el oficial, es la creciente creación de unidades especiales. "Para cada fenómeno o delito quieren crear una unidad especializada", afirmó el jefe policial, quien agrega que cada vez que eso ocurre, mandan a pedir candidatos, estos son enviados a los respectivos cursos o unidades y luego no reponen ese personal, dejando a los puestos débiles en cuanto a personal.

Niega que mareros anden bien armados

No obstante admitir la falta de personal en los diferentes puestos del departamento de La Paz. Uno de los oficiales asegura que no es cierto que las pandillas estén bien armadas o que le hayan perdido el miedo a la Policía.

Al referirse al ataque a una patrulla en el caserío La Zarcera, el 20 de marzo pasado en San Luis La Herradura, el informante cree que fue algo circunstancial realizado por algún pandillero novato, ansioso por demostrarle al resto de la pandilla su valor.

Del ataque que sufrieron dos investigadores en el cantón San Rafael Los Lotes, Zacatecoluca, el oficial niega que en ese lugar los pandilleros anden a toda hora armados de fusiles. Cree que tal vez alguno es el que anda con un fusil pero la población alarmada dice que son varios.

En cuanto al arremetimiento en el cantón La Zarcera, la fuente indica que fue cometido con una vieja escopeta por un pandillero temerario que, tal vez, sea castigado por los cabecillas. "Le temen a la Policía... cuando ven a los policías corren a esconderse", aseguró el oficial.

Pero esa es la percepción del elemento policial. La de la gente que vive en esos lugares es otra a fuerza de hechos como el ocurrido la semana anterior, cuando profanaron el cadáver de una de sus víctimas, desnudándolo, para tomarle fotos y enviarlas a la cárcel donde está preso el cabecilla que ordenó el ataque.

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