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FOTOS: Cabecillas de pandillas y sus familias viven con lujos

Hijos y mujeres de algunos lucen en Facebook su estilo de vida

Roberto Antonio Rodríguez Hernández, (a) Pachanga, en su estadía en un rancho de la Costa del Sol. Foto EDH / Cortesía

Roberto Antonio Rodríguez Hernández, (a) Pachanga, en su estadía en un rancho de la Costa del Sol. Foto EDH / Cortesía

Roberto Antonio Rodríguez Hernández, (a) Pachanga, en su estadía en un rancho de la Costa del Sol. Foto EDH / Cortesía

Mientras las mujeres y los hijos de algunos pandilleros viven en la miseria, algunos cabecillas de primera o segunda línea de mando de las pandillas o sus familiares viven sin tanta preocupación para sortear el día a día, según se aprecia en sus cuentas de Facebook o se infiere por el lugar donde han sido arrestados.

Ejemplos de lo anterior abundan. Hace un par de días, en casos diferentes, la Policía capturó a dos cabecillas, uno de la mara Salvatrucha (MS-13) y otro de la pandilla 18, mientras estaban hospedados en hoteles o ranchos de playa.

El primero de los casos ocurrió el 24 de junio anterior, cuando policías del Puerto de La Libertad arrestaron a Jorge Alberto Rivas Velasco, (a) Koki, un cabecilla de la mara Salvatrucha (MS-13) que junto a una mujer y cinco mareros más estaban hospedados en un hotel de la playa El Tunco.

La Policía les incautó tres armas ilegales, drogas y un auto que había sido robado ese mismo día.

Cinco días después, el lunes 29 de junio, en un rancho privado de la playa Costa del Sol, la Policía capturó a Roberto Antonio Rodríguez Hernández, (a) Pachanga, de la mara 18 Revolucionarios.

Mientras el Pachanga se hacía fotografías tomando cervezas con una mujer, varios miembros de esa agrupación delictiva eran capturados en la urbanización Valle Verde III, en Apopa, durante un operativo policial luego de que un cabo de esa institución fuera asesinado en su vivienda.

Varias fotos del Pachanga fueron filtradas por policías a medios de comunicación, en las cuales aparecía descansando en un sillón con una cerveza en la mano y una mujer en su regazo.

Autoridades policiales afirmaron, poco después de ese arresto, que el pandillero era quien había ordenado el asesinato del cabo Sergio de Jesús Estada Escobar.

Ese homicidio desató una cacería en la Valle Verde III y otras colonias aledañas, en la que se buscaba a los sospechosos del crimen.

Hace tres años la pandilla 18 sufrió una división debido al descontento de algunos de sus miembros, lo cual dio paso a la formación de la 18 Revolucionarios y 18 Sureños.

En mayo de 2012, El Diario de Hoy entrevistó a el Gasper, quien en ese entonces era el palabrero de la colonia San José Las Flores, bastión de la 18 Revolucionarios, quien manifestó que la principal causa de división fue la ambición al dinero, al poder económico. "El Dinero enferma la mente de cualquiera", advirtió.

Algunos pandilleros de la línea revolucionaria señalaban a Carlos Mojica Lechuga (a) Viejo Lin, de enriquecerse a costa de todas las actividades delictivas y no repartir equitativamente las ganancias. Meses después de esa entrevista, El Gasper fue asesinado.

El cabecilla pandillero afirmó a EDH que los 18 Revolucionarios eran diferentes en la repartición de beneficios del dinero obtenido de todas las actividades delincuenciales.

"Si nos separamos de ellos por las vivianadas que hacía ese viejo hijo de la... Nosotros no podemos hacer lo mismo", indicó el Gasper cuando recién iniciaba la llamada tregua entre pandillas.

Familias de los cabecillas con recursos

Sin embargo, quizá el Gasper mentía al declarar aquella visión de su grupo criminal o tal vez no sabía cómo realmente vivían los cabecillas de su grupo y las familias de ellos.

Un ejemplo de ese buen vivir parece ser la familia de César Daniel Renderos Díaz, (a) Muerto o Cementerio, cabecilla de los 18 Revolucionarios de la comunidad Las Palmas, vecina del complejo militar que alberga el Ministerio de la Defensa y de la zona comercial de la colonia San Benito.

Varias fotografías proporcionadas a EDH por fuentes policiales, revelan el estilo de vida que lleva la familia de ese cabecilla, convicto de varios delitos, entre estos la masacre del Plan de la Laguna, en Antiguo Cuscatlán, donde dos adultos y tres niños fueron acribillados a principios de junio de 2006, supuestamente por que los dos menores eran víctimas y testigos en un proceso judicial contra el Muerto y 15 pandilleros más.

La serie de fotografías son de Ana Luisa, una de las mujeres de Renderos Díaz, quien fue capturada a principios de mayo de 2014 acusada del delito de extorsión.

Semanas después, el presidente Salvador Sánchez Cerén realizó su primera sesión del "Festival del buen vivir", en la comunidad Las Palmas, ocasión que aprovechó el hijo de Renderos Díaz para solicitarle, mediante una carta, la liberación de su madre, ya que "era lo único que tenía en esta vida".

Al parecer, Ana Luisa recuperó su libertad semanas después de esa visita presidencial a Las Palmas, pues el 20 de octubre de 2014 volvió a publicar fotografías de ella en la red social, algo que hizo por última vez en ese año, el 7 de mayo.

En las fotografías, la mujer de Renderos Díaz aparece en trajes de baño, disfrutando en la playa, o en la sala de su vivienda.

En otras aparece en restaurantes departiendo con cervezas con sus amigas. Incluso en una fotografía aparece empuñando una pistola.

Desde Los Ángeles...

Las fotos proporcionadas por las fuentes policiales también hay muchas del joven que le escribió la carta a Sánchez Cerén, intercediendo por su madre.

Las fotografías del joven revelan al forma con que vive en Los Ángeles, California, a donde supuestamente fue enviado por sus padres a principios de este año. Las fuentes indican que lo sacó del país previendo el recrudecimiento de la violencia.

Fuentes de El Diario de Hoy en la comunidad Las Palmas confirman los datos policiales.

En la cuenta de Facebook, el hijo del cabecilla de la 18 Revolucionarios aparece haciéndose selfies con un Iphone. De su pecho cuelga una gruesa cadena, al parecer de oro, con una letra R grande como dije y calzando unos zapatos Nike Cortez cuyo valor aquí oscila entre los 80 y 100 dólares.

En otras, el joven aparece dentro de su dormitorio o bien en la sala de la casa donde supuestamente vive con unos parientes de su padre.

No obstante que en la carta a Sánchez Cerén se describía como un adolescente huérfano por culpa de la justicia, según inteligencia de la Policía, era este muchacho quien manejaba una cuenta en Facebook denominada Palmas 18 Revolucionarios, en la que se burlaba del homicidio de los dos soldados asesinados el domingo 21 de abril cerca de la Terminal de Oriente.

Fuentes policiales hicieron pública la burla que se hacía de los dos asesinatos de los soldados en la red social. Desde ese día, la cuenta fue desactivada.

El Diario de Hoy también conoce del caso de un cabecilla de primera línea de la MS-13 que se disgustaba y regañaba a su hija cuando la niña elegía zapatos de 20 dólares. Según la adolescente, su padre le exigía que eligiera zapatos de 100 o 120 dólares.

Pedir fiado o mendigar

Mientras los familiares de Renderos Díaz y los cabecillas disfrutan la vida en ranchos u hoteles, viven en el exterior y visten ropa y zapatos de marca, la mayoría de pandilleros de la MS-13 y de la mara 18 viven otra realidad.

Lo anterior se observa en los constantes operativos de captura que hace la Policía y también en los vecindarios, donde es común ver a las mujeres de los mareros que no tienen ningún cargo, pedir fiada una sopa conservada (instantanea) debido a que no tienen dinero para comprar otro tipo de alimentos.

En la entrevista con el Gasper, este afirmó que los "soldados" de las pandillas deben entregar íntegro el dinero que recogen de las extorsiones y de la venta de droga. Y queda a discreción de estos cuánto de este dinero comparten con su "infantería".

"Aquí se entregan cuentas cabales. A veces se le permite basurear a alguien y ese dinero sí es de quien lo hace", indicó el extinto cabecilla, refiriéndose a que hasta para exigir como renta pequeñas cantidades como uno o tres dólares, deben pedir permiso. Es el único dinero del que un pandillero de la llanura puede disponer. De lo contrario, si no entrega cuentas cabales o no pide permiso para "basurear", lo pueden hasta matar.

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