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La fiesta que terminó en ocho asesinatos

Celebraban una graduación y una fiesta de 15 años

Los cuerpos de siete hombres con vínculos con la MS-13 fueron trasladados ayer al mediodía hacia el Instituto de Medicina Legal de Sonsonate. En la escena del crimen, la PNC halló más de cien casquillos de armas de fuego. Foto EDH / Douglas Urquilla.

Los cuerpos de siete hombres con vínculos con la MS-13 fueron trasladados ayer al mediodía hacia el Instituto de Medicina Legal de Sonsonate. En la escena del crimen,...

Los cuerpos de siete hombres con vínculos con la MS-13 fueron trasladados ayer al mediodía hacia el Instituto de Medicina Legal de Sonsonate. En la escena del crimen, la PNC halló más de cien casquillos de armas de fuego. Foto EDH / Douglas Urquilla.

Una aparente venganza entre miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) que opera en el cantón Santa Emilia, Sonsonate, derivó en una masacre que dejó ocho personas asesinadas, siete hombres y una mujer, la propietaria de la vivienda donde fue cometido el hecho.

El múltiple crimen ocurrió aproximadamente a la una de la madrugada de ayer en la casa de Blanca Carolina Ruano, de 43 años, casi al final de una fiesta en la que festejaban la graduación de noveno grado y los 15 años de una adolescente, hija de Ruano.

La mujer, a pesar de recibir varios disparos, no murió de inmediato, sino en el hospital público de Sonsonate, a donde fue trasladada.

Los hombres asesinados fueron identificados como Rafael Antonio Hernández, de 26 años; Nelson Antonio Hernández, de 21; Edgardo Misael Morán Acosta, de 28; Cristian Eliseo Romero, de 23; Miguel Ángel Martínez, de 24; Miguel Antonio Vides, de 19, y Óscar Miguel Sermeño, de 18.

De acuerdo con el director de la PNC, Mauricio Ramírez Landaverde, los siete jóvenes tenían vínculos con la MS-13, mientras que la mujer aparentemente mantenía una relación también con un miembro de esa organización criminal.

En la casa de Ruano había muchas personas que permanecían en la fiesta, bailando con música de una discomóvil, sin embargo, se presume los asesinos fueron directo a la mesa donde los siete hombres departían y los ejecutaron.

Uno de los invitados dijo a que los atacantes fueron tres, que llegaron con los rostros cubiertos con gorros navarone, vestidos con ropas oscuras.

Uno de los asesinos se dirigió a él y le mencionó el apodo con que es conocido en el sector y le dijo que lo mataría, colocándole una pistola en la cabeza. El testigo dice que solo alcanzó a preguntarle por qué lo mataría, si él no se metía en problemas con nadie.

El encapuchado se fue. Luego escuchó una balacera que duró varios minutos y los atacantes desaparecieron.

Todos los invitados que a esa hora permanecían en la fiesta huyeron horrorizados. La música cesó. Cuando todo quedó en silencio, el hombre al que le habían puesto la pistola en la cabeza vio que entre los ejecutados estaba uno de sus hijos.

Personas de casas vecinas a donde fueron ejecutados los siete hombres dijeron que despertaron al escuchar las explosiones, pero creyeron que eran cohetes, como parte de la celebración.

El jefe fiscal Antihomicidios, Óscar Torres, indicó que varios de los cadáveres tenían tatuajes alusivos a la MS.

Ramírez Landaverde también explicó que, en el caso de Cristian Eliseo Romero, se tenía pendiente una orden de captura por asesinato. Dos más ya tenía antecedentes policiales.

Mientras Edgardo Misael Morán Acosta había sido procesado por el homicidio de José Adán Dimas Argueta, un agricultor que fue asesinado el 29 de octubre de 2007 en Nahulingo, siempre en Sonsonate.

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