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Familia esperaba hoy a soldado

El ataque que acabó con su vida y la de su compañero en la estación del Sitramss a un costado de la Terminal de Oriente el domingo anterior, tomó por sorpresa a la familia, hoy esperaban que llegara de día de descanso

Familia y amigos velaban los restos del soldado José Jaime Henríquez Ayala, una de las dos víctimas del ataque el domingo.Foto EDH / Mauricio Cáceres

Familia y amigos velaban los restos del soldado José Jaime Henríquez Ayala, una de las dos víctimas del ataque el domingo.Foto EDH / Mauricio Cáceres

Familia y amigos velaban los restos del soldado José Jaime Henríquez Ayala, una de las dos víctimas del ataque el domingo.Foto EDH / Mauricio Cáceres

A sus 23 años, José Jaime Henríquez Ayala, uno de los soldados asesinados el domingo anterior, nunca había salido de licencia y se había ido a otro lugar que no fuera su casa. Su rutina era del cuartel a su casa y viceversa siempre que tenía descanso, relató una de sus hermanas.

Henríquez Ayala tenía año y medio de prestar su servicio en la Fuerza de Tarea Marte situado cerca del mercado La Tiendona, en San Salvador.

Durante ese lapso, afirmó su familia nunca comentó haber tenido algún problema que pusiera en peligro su vida.

El ataque que acabó con su vida y la de su compañero en la estación del Sitramss a un costado de la Terminal de Oriente el domingo anterior, los tomó por sorpresa, pues para hoy esperaban que llegara de día de descanso.

"José venía cada 15 días a la casa, él no se iba a otro lado", recalcó su hermana ayer mientras velaban sus restos en una vivienda de la zona rural de San Bartolomé Perulapía, Cuscatlán.

"Él era un excelente hermano, un excelente hijo, era un muchacho muy sano de quien no teníamos queja", dijo para describir su personalidad.

Como parte de su superación, Henríquez Ayala había concluido sus estudios de bachillerato y su meta era escalar en la carrera militar, construir su casa, formar una familia y coronar otros planes.

Su participación en la institución castrense no fue por conveniencia sino por una vocación que desde pequeño expresaba con sus juegos, afirmó su hermana.

"Cuando era niño jugaba con soldaditos de plástico, tanquetas y otros artículos militares", lo que de alguna forma reflejaba su vocación por las armas.

Con su muerte, aseguró su hermana, truncaron los sueños de superación del joven, quien tenía poco tiempo de haber encontrado a su pareja.

Henríquez Ayala era uno de siete hermanos en la familia y solo él había prestado su servicio militar.

Sobre los hechos que acabaron con su vida el domingo anterior cerca de la Terminal de Oriente, su familia manifestó que nunca dijo tener algún problema o haber sido amenazado por grupos de pandillas. Él siempre se supo llevar con los demás, resaltó su hermana muy conmovida por su muerte.

José Otoniel Perlera Ascencio, el otro soldado que murió en el ataque es velado en Tacuba, Ahuachapán. Para hoy está programado que sea sepultado en un cementerio de Ahuachapán.

Entre tanto Henríquez Ayala será sepultado mañana. Un informe de la Policía indica que por este incidente, se han registrado más de 52 retenciones, nueve detenidos por agrupaciones ilícitas, decomiso de un arma de fuego en operativos desarrollados en varias comunidades aledañas a la Terminal de Oriente.El ataque que acabó con su vida y la de su compañero en la estación del Sitramss a un costado de la Terminal de Oriente el domingo anterior, tomó por sorpresa a la familia, hoy esperaban que llegara de día de descanso

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