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Falta ropa para niños y retrasan la comida

Pignato ordenó cambiar comida preparada por granos básicos Por entrega tardía de alimentos varios albergados volvieron a casa

La comida sigue llegando de forma tardía, denunciaron los albergados, quienes lamentan más tal situación por sus hijos pequeños. Foto EDH / Miguel Villalta

La comida sigue llegando de forma tardía, denunciaron los albergados, quienes lamentan más tal situación por sus hijos pequeños. Foto EDH / Miguel Villalta

La comida sigue llegando de forma tardía, denunciaron los albergados, quienes lamentan más tal situación por sus hijos pequeños. Foto EDH / Miguel Villalta

A pesar de que ayer la Secretaría de Inclusión Social llevó pañales desechables para bebés, la queja principal de quienes están refugiados en los albergues y tienen niños pequeños es la falta de ropa para niños y mujeres, y algunos artículos de higiene.

Rosa Cruz, del cantón La Morita, del municipio de San Jorge, explica que salieron de su casa con pocas pertenencias y que necesitan suplir necesidades como toallas femeninas y ropa interior, "porque nos venimos con lo que teníamos puesto".

Sumado a ello, la queja más común es que los albergados están recibiendo sus alimentos de forma tardía y no están acostumbrados a comer alimentos preelaborados, lo que ha hecho que muchos prefieran no comer.

Yessenia Campos, otra afectada, afirma que se comió los alimentos "por necesidad, ya que no estamos acostumbrados a este tipo de comida; somos campesinos, nos gustan los frijoles", dijo.

La mujer agregó que, la noche del martes, la cena la entregaron a las 11:00 de la noche, mientras que ayer el desayuno les fue servido a las 10:00 de la mañana y el almuerzo también con varias horas de atraso.

Ante estas quejas, la secretaria de Inclusión Social, Vanda Pignato, ordenó suministrar la ropa para mujeres y para niños, aunque esta tendrá que ser despachada hoy de los almacenes de esa dependencia.

También dijo que sustituirían los alimentos preparados por granos básicos, para que sean cocinados en cada uno de los albergues.

"Este tipo de alimentos son los que tenemos para las emergencias, pero la gente no está acostumbrada a ellos, pero los vamos a sustituir", aseguró la también primera dama de la República.

De vuelta a casa

Algunos de los albergados decidieron ayer emprender el retorno a sus hogares, porque aseguran estar incómodos en estos asilos temporales.

"Nos vamos porque aquí a aguantar hambre hemos venido. Solo un tamal nos han dado, sin pan y sin nada", dijo ayer Apolinario Campos, un habitante del cantón Las Placitas, de Chinameca.

Apolinario retornó ayer a su vivienda junto a su esposa y cinco hijos, porque dice que ahí al menos pueden hacer tortillas con frijoles.

Otra que decidió volver a casa fue Delfina Campos, quien ayer a las 11:00 de la mañana clamaba un poco de lecha para su hijo de seis meses, pero nadie la escuchó.

"No hemos recibido ayuda de nada y la verdad es que en la casa tenemos aunque sea frijoles", aseveró Hisela Rivera, cuando se iba.

Hasta ayer al mediodía, las autoridades contabilizaban mil 538 personas albergadas en nueve lugares diferentes situados en seis municipios de la zona oriental.

En esa cuenta ya estaban incluidas las 780 personas que evacuaron la noche del 31 de diciembre.

De estos hay 134 albergados en Jiquilisco, Usulután; 119 en San Rafael Oriente; 26 en San Jorge; 84 en Quelapa, y en Chinameca hay dos albergues: el primero, la pista de bailes, que tiene 98 personas y la Hacienda San Isidro, que tiene 204 damnificados.

Mientras que en la cabecera migueleña hay tres albergues, uno es el INDES con 342 personas, otro en la Hacienda San Andrés, con 327 y el Injuve, con 178 albergados.

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