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Extorsiones agobian a comerciantes en mercados

Pandillas han intensificado chantajes en las últimas semanas, según denuncias de vendedores

Fachada del mercado San Miguelito, en San Salvador. Algunos comerciantes del lugar denunciaron que pandilleros de la mara 18 han aumentado las extorsiones. Foto EDH / René Quintanilla.

Fachada del mercado San Miguelito, en San Salvador. Algunos comerciantes del lugar denunciaron que pandilleros de la mara 18 han aumentado las extorsiones. Foto EDH / René Quintanilla.

Fachada del mercado San Miguelito, en San Salvador. Algunos comerciantes del lugar denunciaron que pandilleros de la mara 18 han aumentado las extorsiones. Foto EDH / René Quintanilla.

Los comerciantes de dos mercados municipales de San Salvador se encuentran agobiados por las extorsiones de las pandillas, que desde hace unas tres semanas se han intensificado, denunciaron algunos afectados.

Sin embargo, la mayoría de las víctimas ha preferido callar y entregar el dinero exigido por las maras que ir a la Policía a denunciar los hechos, por temor a ser atacadas o sus familias. De hecho, el hijo del propietario de uno de los puestos fue secuestrado temporalmente para obligarlo a pagarles una elevada cantidad de dinero.

Comerciantes del mercado del barrio San Miguelito relataron, con la condición de no revelar sus identidades, que pandilleros de la 18 de la comunidad Tutunichapa 4 se han dado a la tarea, desde hace tres semanas, de exigirles cuotas fijas de entre 3,000 y 10,000 dólares, de acuerdo a las capacidades económicas de los dueños de los negocios, o de lo contrario, se exponen a que les hagan algún daño a ellos o a sus allegados.

Explicaron que al principio, los pandilleros quisieron obligar a los vigilantes a que les cobraran 30 centavos de dólar, diario, a cada uno de los propietarios de los puestos del mercado.

En el referido centro comercial se encuentran instalados 1,700 puestos de ventas. Sin embargo, los vigilantes se habrían opuesto a cobrar ese dinero, situación que les acarreó algunas confrontaciones con los pandilleros, quienes habrían amenazado a los guardias de seguridad.

Después de esas confrontaciones, los comerciantes han comenzado a recibir llamadas telefónicas a sus puestos de venta para exigirles determinadas cantidades de dinero. Estos chantajes arreciaron desde hace unas tres semanas, según los afectados, después de algunos meses de aparente tranquilidad y sin extorsiones.

Los denunciantes relataron que el propietario de un pequeño local del mercado se opuso, en un principio, a entregarles 10,000 dólares que le estaban exigiendo, porque ya había accedido a las pretensiones de los mareros.

Sin embargo, estos secuestraron temporalmente a uno de los hijos del comerciante y lo amenazaron con matarlo si no accedía a entregarles los 10,000 dólares.

La víctima no tuvo más que acceder a la demanda de los extorsionistas y, dos horas después de haber sido plagiado, el hombre tuvo que entregarles la referida cantidad de dinero. Durante el plagio, que se presume lo mantuvieron en una casa de la comunidad Tutunichapa, el secuestrado fue golpeado severamente por los criminales.

Al ser liberada, la víctima tuvo que ser hospitalizada a raíz de la golpiza.

El comerciante no ha querido denunciar los hechos a la Policía a pesar que, aparentemente, ya conoce a los delincuentes, porque siente temor de que los mareros tengan relación con algunos policías, que se den cuenta los pandilleros y atenten contra su vida y la de sus familiares, según los denunciantes.

Los afectados relataron que los pandilleros hablan por teléfono a sus víctimas y les exigen determinada cantidad de pisto, de acuerdo a la capacidad económica del propietario del comercio.

Cuando la víctima accede, los mareros la citan a una hora y lugar específicos, que es fuera del centro de abastos, para que les lleven el dinero.

Para que no los vinculen con las extorsiones, los delincuentes no entran al edificio sino que les dicen a sus víctimas que tienen que salir de este para hacer la entrega del chantaje.

Los denunciantes agregaron que los pandilleros se habían comprometido a no extorsionar a los comerciantes del referido mercado.

Sin embargo, esta ola de extorsiones se ha incrementado desde la salida de un penal del pandillero conocido como "El Chichí", quien estaba recluido por extorsión. Este delincuente es hermano de otro marero a quien solo identifican como "El Pollo", que aún guarda prisión en el penal de Cojutepeque y que se sospecha que él haya ordenado que se vuelva a extorsionar a los vendedores de dicho lugar.

Además, los denunciantes sospechan que una mujer que trabaja en uno de los puestos de venta es quien les proporciona los datos de los comerciantes a los pandilleros, para que estos, después, les puedan llamar a sus víctimas para extorsionarlas.

Esta fémina, a quien solo identificaron como Elizabeth, sería la compañera de vida de "El Pollo", quien se supone es el que ha ordenado que hagan extorsiones masivas en el citado mercado sitio.

Los denunciantes explicaron que esta mujer, a diario habla por teléfono con su supuesto compañero de vida para darle información de las potenciales víctimas. A otros de los chantajeados les han exigido una cierta cantidad de tarjetas prepago para celulares, las que utilizan para cometer las extorsiones.

"No es justo de que estas personas se estén lucrando del esfuerzo de todos nosotros, si tenemos que pagar préstamos, casi no se vende, tenemos compromisos que cumplir y que solo lleguen a pedirnos el dinero, no es justo", indicó uno de los vendedores, quien se siente temeroso porque están siendo extorsionados.

Algunos de los comerciantes aseguraron que los pandilleros han obligado a los administradores de los mercados a cobrarles la extorsión, pero que estos se han opuesto.

$5 diarios en el mercado Sagrado Corazón

Otros de los vendedores que también están sufriendo el flagelo de las extorsiones son los del mercado Sagrado Corazón en el centro de San Salvador, aclararon.

Los denunciantes explicaron que los pandilleros les han impuesto la cantidad de 5 dólares diarios por cada local del mismo.

Al igual que en el mercado San Miguelito, la mayor parte de las víctimas no ha querido denunciar los hechos porque temen que algo malo les pueda suceder no solos a ellos, sino también a sus familiares.

Los denunciantes manifestaron que las pandillas han designado a varios de los comerciantes para que recojan el dinero y, luego, se los lleven a un sitio establecido por ellos para que no los vayan a vincularlos con esas acciones criminales, en caso de que la Policía los esté investigando.

En otros mercados, la situación cambia porque los comerciantes se pasan una bolsa para depositar el monto de la extorsión, mientras los mareros solo observan que todos los vendedores entreguen el dinero. Enseguida, un niño es enviado por los delincuentes, recibe la bolsa y les lleva el dinero de los chantajes.

CAM: se han reducido delitos

El director del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), Gilbert Cáceres, explicó que se están tomando las medidas necesarias en conjunto con la Policía para evitar que los comerciantes sigan siendo víctimas de las extorsiones.

Sostuvo que, los últimos operativos de la Policía en el centro de San Salvador, han permitido generar mayor tranquilidad y confianza en los usuarios de los mismos, lo que ha elevado el número de denuncias de los comerciantes que son extorsionados.

"Después de esos operativos que la Policía ha hecho en el Centro Histórico y en el Sagrado Corazón, supuestamente todos esos delitos han disminuido", ahondó Cáceres, quien sostuvo que la percepción de los vendedores es que este tipo de cosas ha variado a su favor.

El titular dijo desconocer sobre las extorsiones que han sido denunciadas por algunos comerciantes, porque esa es una situación que le compete a la Policía y Fiscalía.

También, aclaró ignorar sobre si las pandillas han obligado a los administradores de las centrales de abasto a cobrarles las extorsiones a los vendedores.

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