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Evacuan a otras 780 personas debido a altas emanaciones de azufre

Las emanaciones pasaron de 637 toneladas el domingo hasta 2,200 el último día del año. Ayer alcanzaron las 1,740.

Las últimas evacuaciones ocurrieron la noche del 31 de diciembre. Foto EDH / Francisco Torres

Las últimas evacuaciones ocurrieron la noche del 31 de diciembre. Foto EDH / Francisco Torres

Las últimas evacuaciones ocurrieron la noche del 31 de diciembre. Foto EDH / Francisco Torres

Las altas emanaciones de dióxido de azufre pasaron de 637 toneladas el 29 de diciembre a 1,244 para el lunes 30; y alcanzó las 2,200 el último día del año, según informó el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Para ayer, las emisiones fueron cifradas en 1740 toneladas, de acuerdo con el último informe especial sobre el volcán Chaparrastique, emitido por dicha cartera de Estado.

Que el cráter continúe emitiendo elevadas emisiones, aunque estas no sobrepasan los 200 metros de altura, mantiene encendidas las alarmas en Protección Civil, que se vio obligado a armar un nuevo dispositivo de evacuación en cinco comunidades de tres municipios que están en el rango considerado como de alto riesgo.

Aunque las autoridades pretendieron evacuar a unas 3 mil personas, solo lograron sacar de sus viviendas a 780 personas, quienes se decidieron por salir de sus casas a manera de prevención. La evacuación fue realizada la noche del último día del año.

El procedimiento de evacuación inició a las 6:00 de la tarde, cuando comenzaron a indicar, mediante tres de megáfonos, que era necesario que los lugareños salieran de sus casas, para evitar intoxicaciones con azufre.

A los pocos minutos, pobladores como José Armando Martínez comenzaron a salir de sus humildes lugares de habitación, cargando su ropa en bolsas plásticas o mochilas.

Martínez dijo que tanto él, su familia como la mayoría de sus vecinos de la colonia El Carmen, del cantón La Morita, en el municipio de San Jorge tenían miedo de enfermarse por la emanación de gases.

"Hay momentos en los que no se soporta la picazón en los ojos y el ardor en la garganta. Hay muchos que se están enfermando", razonó Magdalena Arias, mientras esperaba a las orillas de la carretera a que uno de los camiones llegara a recogerla para llevarla a un sitio seguro.

La mayoría de quienes habitan en la zona de más alto riesgo se negaron a salir, bajo el pretexto de no querer recibir el nuevo año en la condición de albergados.

El ministro de Gobernación, Ernesto Zelayandía, explicó que la evacuación fue preventiva para evitar que los gases terminen afectando la salud de los lugareños.

El funcionario dijo que esos gases son tóxicos y que, además, "los vulcanólogos nos dijeron que no hay indicaciones científicas que indiquen que no va a haber otra erupción".

De hecho, el 31 de diciembre, las autoridades departamentales de Protección Civil se reunieron a tempranas horas del día para prepararse en dos sentidos: el primero era la evacuación preventiva que hicieron esa misma noche, y el segundo tenía que ver con la afinación de un plan contingencial de evacuación en crisis, confirmó Arturo Blanco, jefe de técnicos de Protección Civil en la zona oriental.

En otras palabras, las autoridades se preparan para un nuevo evento, debido a que, según el vulcanólogo de la Universidad Nacional de El Salvador (UES) Francisco Barahona, el aumento en las emanaciones de dióxido de azufre podría indicar que el magma podría estar subiendo poco a poco.

Benancio Henríquez, otro vulcanólogo de la UES señaló que es difícil predecir si habrá otra erupción, pero es del criterio de que hay que estar preparados.

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