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Escalada de violencia por actuar de las pandillas

En Moncagua, San Miguel, mareros atacaron a policías. Hasta la tarde se habían cometido 14 asesinatos en todo el país

Esta es la casa donde se enfrentaron ayer policías y mareros, en Zacatecoluca. El procesamiento de la escena duró más de 12 horas. Foto EDH / Jaime Anaya.

Esta es la casa donde se enfrentaron ayer policías y mareros, en Zacatecoluca. El procesamiento de la escena duró más de 12 horas. Foto EDH / Jaime Anaya.

Esta es la casa donde se enfrentaron ayer policías y mareros, en Zacatecoluca. El procesamiento de la escena duró más de 12 horas. Foto EDH / Jaime Anaya.

El país vivió ayer una nueva jornada violenta en la que murieron unas 14 personas, entre ellas varios supuestos pandilleros, que coincidió con las revelaciones hechas por el Fiscal General de que las pandillas han recibido adiestramiento militar.

El mayor incidente donde se registró cinco muertes ocurrió a las 12:30 de la madrugada en la hacienda Escuintla, cantón Tierra Blanca, en Zacatecoluca, La Paz.

En ese lugar, varios policías y cinco supuestos mareros de la 18 se enfrentaron a balazos en una casa donde se ocultaron tras enterarse de que los agentes y la Fiscalía realizaban un operativo. Buscaban a acusados de diferentes delitos.

La Policía y la Fiscalía confirmaron que los hombres que murieron, con edades entre los 17 y 19 años, eran reconocidos pandilleros que delinquían en la zona y lugares aledaños; entre ellos había dos para quienes las autoridades llevaban orden de captura porque habrían cometido el delito de homicidio.

Algunos parientes de los supuestos delincuentes negaron que ellos fueran pandilleros, aunque admitieron que sí se relacionaban con miembros de estos grupos.

El padre de uno de los sujetos muertos aseguró, ante la presencia del resto de dolientes, que los adolescentes portaban armas de fuego "para su protección personal".

Según los familiares, los jóvenes se habían reunido en la vivienda para ingerir bebidas alcohólicas tras haber asistido a un velorio.

La versión de la Policía y el Ministerio Público es que mientras allanaban las residencias del cantón fueron alertados de que un grupo de sujetos estaba escondido en una casa, situada a pocos kilómetros del poblado.

Un grupo de agentes llegó sigilosamente a los alrededores del inmueble y vio que uno de los sujetos estaba en el corredor. El adolescente también se percató de la presencia de los oficiales y corrió hacia dentro para alertar a los demás, pese a que los policías le ordenaron detenerse.

En ese momento, según las fuentes, los pandilleros comenzaron a disparar y los agentes repelieron el ataque.

En el intercambio de disparos, que duró unos 10 minutos, murieron César Javier Valladares Rivera, de 19 años; junto a Marco Luis V., Óscar Antonio J., Juan Alexánder S., y Érick R., todos de 17.

También se supo que un hombre de 34 años, que estaba con los pandilleros al momento del atentado, salió ileso y fue arrestado en vías de investigación. Se presume que él no es miembro de la pandilla, pero estaba en la reunión porque solía tomar a diario bebidas alcohólicas.

Las autoridades aseguraron que junto a los cadáveres encontraron dos pistolas, dos revólveres y una escopeta.

Ante acusaciones que hicieran familiares de los hombres acerca de que la Policía llegó al lugar directamente para matarlos, el fiscal del caso y un jefe policial aseguraron que en la escena hallaron decenas de casquillos de las armas que tenían los mareros, por lo que aseguraron que sí las utilizaron durante el arremetimiento.

Según las autoridades, el grupo de policías que se enfrentó con los presuntos delincuentes fue retenido mientras se deducen responsabilidades.

Dolientes agredieron a policías en la escena

Decenas de familias y vecinos de los supuestos pandilleros se concentraron a pocos metros de la casa donde fue el enfrentamiento y mostraron su malestar porque hasta pasadas las 10:00 a.m., no los dejaban ingresar a la escena para reconocer a la víctimas.

El enojo de los dolientes por creer que los agentes mataron con dolo a sus parientes era tanto que insultaron a los policías y amenazaron con ingresar por la fuerza al perímetro si no les daban información sobre los adolescentes o les permitía reconocerlos.

Los allegados también advirtieron que no permitirían que Medicina Legal trasladara los cadáveres a la morgue, por lo que las autoridades decidieron salir del cantón por una calle diferente para no tener que enfrentarse con los pobladores.

Al filo del mediodía, cuando el vehículo que trasladaba a los muertos se fue de la zona, los agentes retiraron el cordón policial y los familiares de los adolescentes le lanzaron piedras a los policías.

El grupo se dispersó cuando los agentes les salieron al paso para evitar que llegaran a la casa donde aún se recogía evidencia; el temor de ser nuevamente agredidos hizo que los jefes policiales pidieran refuerzos a unidades especiales de la corporación.

En otro hecho, Érick González, de 33 años, fue asesinado en el cantón El Socorro de Zacatecoluca. Meses atrás habría desertado de la mara Salvatrucha y trabajaba como albañil, informó la Policía.

A este asesinato se sumaron otros en Mejicanos, Quezaltepeque, Colón, Ilobasco y Jucuapa. (Ver nota siguiente página).

Mareros atacan a otros policías en San Miguel

En el cantón Tongolona, en Moncagua, San Miguel, dos pandilleros resultaron heridos al enfrentarse a policías que iban a capturarlos por estar reclamados por un tribunal de justicia bajo los cargos de homicidio.

Los lesionados son Mario Cedillos y Luis Castillo, quienes están bajo custodia en el hospital. Otro delincuente que salió ileso fue capturado. Los tres serán acusados de intento de homicidio en contra de los policías.

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