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Empleado de hospital acusado de violación

La víctima es una joven de 24 años que padece de insuficiencia renal crónica

Los hechos, según la Fiscalía, ocurrieron entre diciembre 2013 y enero 2014, en los baños de la unidad de Diálisis del hospital nacional San Juan de Dios de Santa Ana. Foto EDH / Archivo

Los hechos, según la Fiscalía, ocurrieron entre diciembre 2013 y enero 2014, en los baños de la unidad de Diálisis del hospital nacional San Juan de Dios de...

Los hechos, según la Fiscalía, ocurrieron entre diciembre 2013 y enero 2014, en los baños de la unidad de Diálisis del hospital nacional San Juan de Dios de Santa Ana. Foto EDH / Archivo

SANTA ANA. A sus escasos 24 años, Cristina (nombre ficticio) además de lidiar con una Insuficiencia Renal Crónica, una anemia profunda grado A y la pérdida de la audición, también tendrá que vivir con el trauma de una violación sexual.

Durante casi dos meses y en cuatro ocasiones, la persona que le ayudaba a trasladarse de su cama al baño en el hospital nacional San Juan de Dios, en Santa Ana, se convirtió en su verdugo.

Se trata de Efraín Antonio S., quien hasta el pasado jueves 6 de febrero se desempeñaba como ordenanza de la Unidad de Diálisis del referido nosocomio.

Fue ese día que la Fiscalía General, con sede en Santa Ana, ordenó su detención luego de que los padres de la víctima lo denunciaran por el delito cometido en perjuicio de la joven enferma.

Según consta en el expediente del Ministerio Público 900090-UDMM-2014-SA, los médicos de la víctima le ordenaron recibir tratamiento de diálisis ambulatoria porque sus riñones ya no son capaces de eliminar las toxinas y el exceso de agua de la sangre.

El tratamiento incluía una visita semanal al hospital santaneco, donde ella ingresaba por la tarde-noche y salía hasta el día siguiente.

Fue una noche de diciembre –la víctima dice no recordar la fecha exacta– cuando el imputado se ofreció a ayudarla para llegar hasta el baño.

La llevó en una silla de ruedas, la dejó en el baño y luego se fue.

En la segunda ocasión, el proceso fue el mismo, a diferencia de que el imputado ingresó con ella al baño, puso llave a la puerta y luego abusó sexualmente de ella. Ella trató de defenderse; pero, la debilidad por el tratamiento de diálisis se lo impidió, dice.

Es más, perdió el conocimiento y no volvió en sí, sino hasta que unas enfermeras la encontraron tirada en el piso y la ayudaron a ir a la cama.

Ella asegura que quiso gritar y contar lo ocurrido, pero debido a que padece de la pérdida de la audición, su voz ahora se escucha honda y lejana. Además, la diálisis recibida la tenía muy débil.

En su declaración afirma que luego de la primera ocasión hubo tres veces más en las que el hombre abusó sexualmente de ella.

Sus partes genitales húmedas y lastimadas, en las cuatro ocasiones que ocurrió la vejamen, le hicieron confirmar que el hombre la había agredido.

En el expediente que tiene la Fiscalía, la víctima también explica que debido a que no puede escuchar, pero sí hablar, el imputado se comunicaba con ella a través de papeles. Serán estos mismos documentos los que ahora servirán como prueba en los tribunales cuando sea procesado por el delito de "violación continuada".

En esos "papeles", que son los formatos que el hospital utiliza para sus procedimientos internos, el hombre le pedía que no contara lo ocurrido; pues, tenía a su madre enferma y ella moriría si se enteraba de que él estaba preso o le pasaba algo.

Sin embargo, ella se armó de valor y decidió contarle a sus papás lo que ocurría.

Fue así como el pasado 3 de febrero, la denuncia ingresó al Ministerio Público; pero, debido a que la víctima había alertado al imputado de que sería denunciado, la Fiscalía actuó con rapidez para evitar que el sospechoso escapara.

Detienen a responsable

Fue el pasado jueves 6 de febrero, agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) llegaron hasta el nosocomio y alrededor de las 3:30 de la tarde, para leerle la orden de detención.

El requerimiento será puesto en el Juzgado de Paz de turno el próximo domingo.

La petición de la Fiscalía es clara: instrucción formal con detención provisional.

Las pruebas, aseguran, son fehacientes; pues, entre los fundamentos que tienen están los "papeles" que el imputado escribía para pedirle a la víctima que no lo denunciara ante las autoridades.

Además, está el dictamen sicológico practicado a la joven, donde se hace ver su condición, su incapacidad por haber perdido el sentido de la audición.

También está la certificación del expediente médico del hospital que será confrontado por un médico del Instituto de Medicina Legal para que confirme la condición de salud de la joven. Pero lo más contundente es el peritaje de genitales de la víctima que dio positivo a la agresión sexual. —EDH / Iris Lima

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