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Director Medicina Legal:

“Educación con valores es la solución”

José Miguel Fortín Magaña, señala que debe de dialogarse con jóvenes dispuestos a salirse de las pandillas, pero que no hayan delinquido.

El director de Medicina Legal, José Miguel Fortín Magaña. Foto EDH

El director de Medicina Legal, José Miguel Fortín Magaña. Foto EDH

El director de Medicina Legal, José Miguel Fortín Magaña.Foto EDH

El director del Instituto de Medicina Legal, José Miguel Fortín Magaña, cree que el problema de la violencia y la criminalidad en El Salvador se puede solucionar, siempre y cuando haya voluntad de todos los actores. 

El médico siquiatra de profesión considera que la solución al fenómeno de la violencia, la cual en agosto ya causó las muertes de 24 salvadoreños por día, comienza con la educación con valores que los padres deben inculcarles a sus hijos.

Le preocupa el incremento de la violencia criminal y en especial la que generan las pandillas, algo que se ha convertido en el principal flagelo que sufre el país.

Señala que es importante dialogar con aquellos jóvenes que quieran salirse de las pandillas, pero que no han delinquido, para tener la oportunidad de reinsertarse a la sociedad. Sostuvo que dialogar no es lo mismo que  tregua para darle beneficios a alguien, pero, sobre todo, está claro que no se debe dialogar con criminales.

¿Cómo interpreta este recrudecimiento de la violencia en agosto?

La violencia es el flagelo nacional que ha venido creciendo desde hace varios años y hasta el momento no han tenido mucho éxito los planes de seguridad tanto como Mano Dura, Súper Mano Dura, la tregua, la Mano Amiga, y no sé cuántas cosas más, porque todo lo seguimos manejando con los pies.

Tenemos un problema muy grande: los mareros son salvadoreños, pero los salvadoreños que no son mareros tienen derecho a vivir en paz, pero nos estamos matando todos y si se seguimos así, como decía Gandhi, realmente ojo por ojo y el mundo terminará tuerto y eso es lo que nos está pasando a nosotros.

¿Pero en los  últimos meses se ha venido recrudeciendo?

 Son números y los números nos llevan a la detestable cifra de 15 muertos al día. Hace tres años, en el 2012, había 14 muertos y hoy los mismos 15 por día. ¿Qué es lo que ha habido en el camino? Falsas treguas, falsas negociaciones, falsas disciplinas, muchas muertes, mucha violencia, mucha pérdida de la esperanza. Da la impresión como que estos grupos están queriendo, con el incremento de los homicidios, para que el Estado pueda platicar con ellos y dialogar o negociar, lo que sea. Es cierto, lo están haciendo, sin duda.

¿Cree que las pandillas están aumentando el número de homicidios para demostrar que tienen más fuerza, más poder?                                                 

Lo hacen, pero la realidad es que no hay pensar en esto como si se tratara de un pensamiento único, porque las clicas, si bien tienen una interconexión, pero muchas veces la clica 1 no sabe lo que hace la clica 2, pero entonces realmente hay que trabajar sobre la reinserción social, el diálogo es sumamente necesario. Diálogo no es lo mismo que la tregua. El diálogo es un aspecto en el que todos hablamos y tratamos de entendernos; la tregua es algo donde dejamos de matar, pero a cambio me dan algo. Eso es lo que estuvo mal: precisamente la falta de transparencia de esa actividad, donde claramente el Gobierno anterior trabajó y participó, aunque al principio lo negó, y luego lo aceptó  y después lo volvió a negar. Eso es lo malo, el no ser transparente, el no decir las cosas de frente, el no poder trabajar para encontrar una solución, y tiene que ver con un diálogo sincero, por supuesto.

¿Estamos hablando de un diálogo sincero con aquellos que quieran salirse de las pandillas, pero que no hayan delinquido y quieran reinsertarse?                                                                     

Claro, usted no puede dialogar con la delincuencia. Usted puede advertir que aquellos que no hayan cometido delitos graves, aquellos  que en un momento determinado quieran volver a reinsertarse a la sociedad, a ese es el diálogo al que me refiero; por supuesto que dialogar con un asesino, pues eso sería como que se le dobla el brazo a la ley, y eso no puede ser. La comunicación es importante,  pero también el imperio de la ley y el gran problema que tenemos ahora es que no hay imperio de la ley; ahora cualquiera se inventa un rumor de un paro de transporte y la sociedad para al país. No se trata de  que el Gobierno diga “no se pare” y “ordeno que no se pare”, que mucho ha contribuido el Gobierno.

Por ejemplo, en el primer  paro, el Gobierno advirtió que había un rumor y que iba haber golpes de Estado; el mismo Gobierno participó de ese ambiente que vivió el país. En el segundo intento de paro el Gobierno se desligó y no pasa nada, ¿y qué ocurrió? Que no pasó nada. Se ve como el mismo Gobierno puede participar de un paro sin darse cuenta con sus actitudes.

Perdone la palabra, pero fueron torpes en cuanto a provocar mayor zozobra y mayor angustia en la población. La obligación del Gobierno es tranquilizar a la gente y hacerlo con las herramientas adecuadas, pero no hacerlo y, por el contrario, inventarse el rumor de cosas peores, no sirvió más que para generar mayor gravedad de lo que estaba pasando en El Salvador.

¿Y aparentemente habrían reaccionado de una forma tardía?

Es que no sé si reaccionaron. Por lo que entiendo, por lo que he oído por ahí, es que hasta se fueron de vacaciones unos y de paseo otros. Eso es sumamente peligroso en un país que se estaba desangrando en ese momento. Ojalá se corrijan esas cosas y que cambien y cada quien se ponga en el puesto donde deben de ponerse.

¿Hasta niños han sido víctimas de la violencia?

No en las últimas semanas. Yo diría que en los últimos meses la cantidad de niños inocentes simplemente estaban en un lugar en un momento equivocado, pero que estaban ahí , y esto lo llevó a esta situación. Terrible, terrible.

¿Entonces le ve una salida a esta situación incontrolable de la violencia en el país?

Claro que sí. Todo tiene salida, todo tiene solución.

El problema que hay tiene que ver con la educación, los valores la educación con valores y ahí es donde debemos  ir nosotros. La solución siempre pasa por querer buscarla, pero no si no la busca, no la va a encontrar nunca.

Y aquí la solución tiene que ver con la investigación del delito que no se está haciendo, y ponía de ejemplo estas páginas solo de cuentas de pandillas que existen en el Facebook. ¿Por qué no se investigan esas cosas? Entonces vamos a tener el inicio de la solución, y por supuesto ademas de la solución relativa a lo que  se llama represión policial pues también viene la prevención.

Todo eso tiene que ver con la solución y finalmente con la reinserción social. Esto es volver a introducir a los mareros a la sociedad, a los que ya han delinquido, difícilmente, pero a sus hijos hay que meterlos en la sociedad ya, porque si deja los hijos afuera siempre va a tener la posibilidad de que haya otra generación de mareros, y eso este país, ya no se lo puede permitir.

Usted plantea el aspecto sentimental de los pandilleros hacia sus hijos. ¿Entonces se debería explotar la parte sentimental de los pandilleros hacia sus hijos para ayudarles a salirse de las pandillas?                                                

Yo he dicho que la solución comienza por la educación con valores, ¿dónde? En la familia, aún los pandilleros tienen familia y porque tienen familia, y no quieren para sus hijos y no quieren para ellos lo que puede ser el destino común, es decir, morir muy jóvenes, seguir marginados y resignados a que la gente los vea mal, es ahí donde hay que trabajar y ahí empieza la solución, desde la familia.

¿Cuando habla de reinserción, eso significa darle la oportunidad a aquellos jóvenes que desean salirse de las pandillas, pero que no tengan cuentas con la justicia?

Claro que así tiene que ser. No puede ser de otra manera. Ahora aquí hay un montón de gente buena que ha tenido éxitos increíbles con esto de la reinserción de los pandilleros, por ejemplo, el padre Pepe Morataya me parece un caballero de gran envergadura y como él hay un montón salesianos por todos lados, grupos de la Iglesia Católica, de las iglesias evangélicas con excelentes resultados de reinsertar a las personas y funciona.

No reciben publicidad del Gobierno, porque al Gobierno le interesa decir que son ellos los que están controlando las cosas, pero hasta hoy se les ha salido del control, ojalá que retomen el control y que lo logre el Gobierno por el bien de todos.

¿Siquiátricamente como podría calificar a los pandilleros?

Hablar en general es difícil. La mayoría probablemente tengan un trastorno sociopático de la personalidad; personas que ya tienen una sociopatía, es decir, que no sienten culpa, no sienten remordimiento por las cosas de las que hacen, pero los niños, los hijos de ellos todavía están a tiempo de no tener el mismo trastorno sociopático de la personalidad, de ser reinsertados.

Algunos pandilleros podrían no tener eso, es lo que se llama el Efecto Lucifer, de lo que yo hable hace algunas semanas: el ser humano, si no tiene control social y no tiene reglas que lo delimiten, puede llegar a convertirse en verdadero demonio, pero que en medio de todos hay héroes y heroínas que son los que hacen la diferencia, los que  se resisten como el niño guatemalteco que se resistió a matar a alguien y lo mataron, un verdadero héroe. Ojalá que los guatemaltecos le pongan su nombre a la plaza más  grande que hay en Guatemala.

Pero desafortunamente, seguramente esos nombres están  destinados a los políticos de ese país y no a los verdaderos héroes que hay en todos los países, como ese niño hay en Guatemala, aquí en El Salvador, y en el mundo entero y de esos héroes es lo que necesitamos y mientras haya más, vamos a estar mejor.

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