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Donna Cesare, periodista: “En El Salvador la violencia es un problema de salud pública y mental”

La especialista cuestionó el trabajo de las autoridades y del sistema de justicia del país, por la poca investigación que hacen de los hechos de violencia

Donna De Cesare, es un a periodista que permaneció en El Salvador durante el conflicto armado y considera que la violencia de ahora es más compleja que la pasada guerra civil.

Donna De Cesare, es una periodista que permaneció en El Salvador durante el conflicto armado y considera que la violencia de ahora es más compleja que la pasada... | Foto por elsalv

Donna De Cesare, es un a periodista que permaneció en El Salvador durante el conflicto armado y considera que la violencia de ahora es más compleja que la pasada guerra civil.

La periodista estadounidense, Donna Cesare, quien permaneció en el país durante la guerra de los ochenta y regresó hace unas semanas a dictar un seminario para periodistas, aseguró que “la violencia en El Salvador ha empeorado en los últimos años”.

La comunicadora reconoció que en  la época del conflicto armado había fuertes enfrentamientos armados entre el Ejército y la exguerrilla que dejaban varios muertos, además de daños a la infraestructura, como postes y centrales eléctricas derribadas, sin embargo, toda aquella violencia, “no se compara con el horror que vive el país hoy”, dijo.

“A pesar de que durante los años de la guerra, el conflicto fue muy duro, ahora, hay otro tipo de inseguridad y un ambiente más de miedo que antes”, afirmó la periodista neoyorquina, experta en temas de identidad juvenil y violencia por pandillas.

La ganadora de importantes premios internacionales por su labor como fotógrafa, escritora y camarógrafa, ofreció durante dos días en un hotel capitalino, una capacitación a comunicadores salvadoreños sobre “periodismo y trauma”, como una alternativa para ayudarlos a autoevaluarse sobre el daño sicológico que la violencia causa en sus vidas. 

Además dio a los periodistas,  algunas herramientas para sobreponerse a las amenazas  que en su trabajo diario, pueden enfrentar. “Esta violencia ha tocado gente que nunca me imaginé que podía tocar”, dijo.

La comunicadora lamentó que El Salvador,  país al que considera su segunda patria,  esté pasando por un momento difícil y dijo sentirse conmovida  por  la violencia que día a día afecta a tanta gente. 

¿Considera que las pandillas son el principal problema del país”  

No puedo decir eso, es uno de los problemas principales, pero hay otros problemas que hay que tomar en cuenta que van más allá de estos autores violentos.  

Hay otros factores sociales que obstaculizan el cambio que se necesita.  Si no hay investigación profunda, si no hay datos confiables ni procedimientos judiciales que resuelvan los casos, no se puede saber  qué  hechos son ciertos y  qué no. Ese es el problema más grave”.

¿Usted dijo que lo que las pandillas hacen en El Salvador, la barbarie con la que actúan, no ocurre en Estados Unidos?.

Es otra cultura muy diferente y aunque no tenemos un sistema judicial perfecto, porque tiene muchas fallas; por lo menos no existen las cifras de impunidad  de aquí, se solucionan muchos más los casos.  

El nivel de crueldad en El Salvador no  es el mismo de mi  país, las policías sino son perfectas funcionan mejor, tienen más evidencias forenses, aún cuando no hayan testigos, porque aún allá, la gente tiene miedo de ser testigo, con pruebas científicas se pueden capturar a los criminales.

Pero mientras hay un esfuerzo por esclarecer el delito, los Estados Unidos no escapan a los  tiroteos por todos lados, lo que enciende la polémica por la tenencia de armas. 

Yo creo que se debe controlar aún más la tenencia de armas, y que estamos más seguros sin armas que con ellas. Como una persona puede andar con una Ak-47 en la calle, “ es un loco”, a no ser que la ocupe para ir cazar.  De lo contrario hace mucho más difícil el trabajo de la Policía, si todos están armados”. 

¿Cuáles  cree que sean las causas de las pandillas hayan llegado  tan lejos en El Salvador?

Hay falta de valores y problema  sociopático, han evolucionado al grado de no sentir empatía por su semejantes. En un inicio tenían límites pero ahora ya no los tienen, hay mucha crueldad, ojalá  se pueda disminuir la violencia y tratarla como un problema de salud pública, porque la crisis del país, la violencia,  no solo es (un problema) de seguridad pública, sino también es de salud pública y salud mental. Si el país no toma en serio esto, yo no le veo el fin.

“No se pueden matar a todos los pandilleros, ni sería correcto, todos necesitan ser tratados como seres humanos, para eso existe la Ley y  la defensa de los derechos en un país democrático, que establece un juicio en donde se pueda probar  o no la culpabilidad” 
“Me da mucha tristeza por el nivel de crueldad que hay ahora, siento escalofrío por las escenas criminales que se muestran”.

¿Cree que detrás de las pandillas hay algo más que abone a incrementar estos niveles de violencia?

Es difícil saber eso y yo no lo puedo confirmar, pero ese nivel de crueldad, intimidación y miedo, son indicadores de que el narcotráfico está detrás de toda la ola de violencia que experimenta el país. No puedo decir que trabajan directamente con ellos, pero yo  he vivido en Colombia...

En un  momento cuando el crimen organizado se ha extendido por México, Centroamérica y por Suramérica, es posible que hayan vínculos que antes no existían a nivel tan formal.  Antes era más informal y ocasional, pero ahora es más estructural y eso es muy preocupante.

Usted ha permanecido en Colombia. ¿Hay pandillas similares a las de El Salvador? ¿Hay diferencias u operan de la misma forma?
No son exactamente lo mismo, pero en los barrios cobran extorsión o “vacuna” por muchos años en Medellín y en varios lugares de Colombia, al igual que lo hacen los guerrilleros y grupos paramilitares. 

Además cometen secuestro y crueldad pero los paramilitares han sido más sanguinarios y por lo que sé de El Salvador hay mucho de parecido a lo que sucede en Colombia, en esa área.

¿Considera que hay programas que la sociedad y los gobiernos pueden impulsar para la  rehabilitación y reinserción de estos grupos?

Por su puesto, lo más importante es educación, trabajo digno, que la gente no se vea obligada a emigrar a otro país y romper sus vínculos familiares, pues este es uno de los factores de la problemática. No solo debe apostar a la seguridad represiva, sino a programas de respiro en las comunidades.  La justicia tiene que llegar a los barrios.

La gente no debe ir a la Fiscalía sino que la Fiscalía debe estar en el barrio donde está la gente.
Cuando las autoridades dejan un vacío como este, estos sectores lo llenan fácilmente (las pandillas), si hay menos espacio para ellos, se puede disminuir el auge.

Las casas de alcance son muy valiosas, los programas de educación son  esperanza de los jóvenes para que entiendan que con educación pueden salir adelante con sus familia y su futuro.  Además se debe impulsar proyectos para monitorear los niveles de violencia, donde la gente pueda conocer su realidad. 

En Colombia habían casas de justicia y en lugares de gran violencia,  se redujeron los niveles: en esas casas habían fiscales, mediadores, policías, consejeros;  y todos podían compartir ideas y puntos de vista. Presentaban las pruebas  para que los acusados no salieran al día siguiente.

¿Cómo cree que afecta la violencia a los periodistas salvadoreños? 

Siento que los está afectando, que hayan barrios donde los periodistas no puedan entrar o que la gente tiene miedo de hablar con los periodistas o no ir a sus casas porque hay actores violentos que se interponen, eso es una situación terrible, es parecido a zonas de México donde hay guerra con el narcotráfico y donde el gobierno está involucrado. 

Siento que hay cosas que uno puede hacer, el periodismo es tan necesario para las democracias y pienso respaldarlos para que puedan manejar el miedo y conseguir salud emocional, libertad de expresión, derechos humanos, protocolos de seguridad para que los periodistas sientan que pueden seguir haciendo su trabajo, importante para mantener una sociedad democrática.

¿Considera que esta misma amenaza también la viven los ciudadanos?

Sí, los periodistas están enfrentando este tipo de amenaza, la gente en los barrios está viviendo lo mismo o quizás peor, no es que estoy poniendo a los periodistas por encima de la población, pero si creo que la población debe tomar en cuenta el papel importante del periodismo, porque sin periodismo profesional, solo tenemos chismes y rumores, versiones manipuladas.

El periodista es el que nos informa, es el que está en primera línea en la construcción de la historia de un país, es quien permite que la gente sea informada para tomar decisiones que afectarían el futuro de los niños, si no tenemos una prensa libre, tampoco podemos tener una sociedad libre.

¿Que puede hacer el ciudadano para defender la labor de un periodista, quien por miedo puede dejar de informar?  

Espero que la gente busca información y no solo sucesos, que valorice la información a profundidad, las investigaciones hay que respaldarlas, hacer comentarios de manera civilizado. Tenemos que defender el punto de vista del otro. 

El público debe demandar mejor calidad de información si sienten que no están recibiendo información que necesitan.

¿El ciudadano siente miedo porque teme que lo van a matar si brinda información a los periodistas?

Se deben buscar mecanismos más seguros para que las personas puedan dar información, haciendo uso de mecanismos estatales para hacer llegar sus quejas apoyados de instituciones no gubernamentales, así como buscar periodistas responsables para hablar con confianza y que lo que la información que reciban no se vaya a convertir en un peligro y que los comunicadores entiendan la amenaza para sus fuentes.

El pueblo debe aprender a valorar el periodismo bien hecho, que busca una conversación civilizada y cambios profundos.

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