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Doña María Elena: "No me ha faltado el alimento, gracias a Dios, aquí en el hogar"

Ella es una de las 90 personas de la tercera edad beneficiarias del hogar. En mayo cumplirá 104 años.

Los ancianos del hogar reciben asistencia alimenticia, recreativa y cuidados médicos. Foto EDH / Archivo

Los ancianos del hogar reciben asistencia alimenticia, recreativa y cuidados médicos. Foto EDH / Archivo

Los ancianos del hogar reciben asistencia alimenticia, recreativa y cuidados médicos. Foto EDH / Archivo

La señora María Elena Andaluz es la residente de mayor edad en el hogar. En mayo próximo cumplirá 104 años, 24 de los cuales los ha vivido en el mismo. Todavía tiene su mente lúcida lo que le permite recordar su edad y la fecha de cuando llegó al hogar.

"Voy a cumplir en mayo 104 y voy de entrada a 105 (años de edad)", expresó doña María Elena, quien recordó que la semana pasada cumplió un año más de residir en el hogar.

"El 11 de febrero cumplo los 23 años y dentro a los 24 años de vivir en este hogar", dice doña María Elena, quien asegura que está feliz de haber llegado a esa institución porque "todo el personal me ha tratado bien y nunca me ha faltado nada, nada".

Relató que hace algunos años sufrió de un derrame y eso le ha comenzado a dañarle la vista. Sin embargo, eso no ha sido impedimento de ella pueda vivir tranquila, bailando y comiendo bien "porque no me ha faltado el alimento por la Gracia de Dios y mi cariño de todo el personal del personal del San Vicente de Paúl", dijo doña María.

Su mente es tan lúcida que aún recuerda parte de su niñez y adolescencia.

Relató que a los seis años quedó huérfana al morir su abuela y tuvo que irse al hogar de niños San Vicente de Paúl, en San Jacinto.

Luego tuvo vivir con distintas familias "ya quedé a sufrir con una familia con otra, con otra hasta que me trajeron a regalar aquí", recuerda doña María.

A ella le gusta bailar todo tipo de canciones y cuando alguna institución lleva alegría y diversión al hogar, esta simpática mujer es la primera en apuntarse para bailar. Además del talento para el baile, esta abuelita es una de las más populares del hogar, porque le gusta hacer amistad con todas las personas.

Doña María Elena es una de las 90 personas de la tercera edad que se encuentran alojadas en el hogar, la mayoría de ellas superan los 80 años. La mayor parte de estas personas todavía se puede valer por sí misma, pero hay otros abuelitos y abuelitas que han perdido la memoria y hasta requieren de una atención especializada.

Para ello, los administradores del hogar han contratado enfermeras especializadas en el cuido de estas personas que requieren de una vigilancia constante porque pueden sufrir algún tipo de accidente.

Otros de los internos requieren de atención personalizada por su avanzada edad y por las enfermedades que padecen.

Dentro del hogar hay personas que no tienen familia que vele por ellas y su estancia corre a cuenta del hogar.

Pero también hay abuelitos y abuelitas cuyas familias entregan una cuota solidaria mensual que, aunque no alcanza para pagar los gastos de manutención de su pariente, es una contribución que sirve para el funcionamiento de esa obra de caridad.

La política del hogar permite que esposos en edad avanzada puedan residir en el hogar con el propósito de fomentar la vida matrimonial y que la pareja se mantenga unida. También se les permite a algunos familiares de residentes que puedan permanecer en el hogar para el cuido de sus parientes porque requieren que alguien de su familia esté a su lado.

Las Damas de la Caridad dijeron que seguirán con la obra hasta donde los recursos se los permitan.

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