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Diez detenidos por asesinato de cabo de PNC

Víctima padecía de discapacidad y laboraba en tareas administrativas en la PNC

Los restos del cabo Héctor Samuel Ramos Argueta, con casi 21 años de servicio policial, fueron hallados en la calle al Establo, cantón La Canoa, en Jiquilisco. Foto EDH / CORTESÍA MAURICIO FLORES.

Los restos del cabo Héctor Samuel Ramos Argueta, con casi 21 años de servicio policial, fueron hallados en la calle al Establo, cantón La Canoa, en Jiquilisco. Foto...

Los restos del cabo Héctor Samuel Ramos Argueta, con casi 21 años de servicio policial, fueron hallados en la calle al Establo, cantón La Canoa, en Jiquilisco. Foto EDH / CORTESÍA MAURICIO FLORES.

En el puesto policial de El Zamorano, en Jiquilisco, Usulután, hay rostros compungidos y de incertidumbre. La razón: el asesinato del cabo Héctor Samuel Ramos Argueta, perpetrado el sábado por la tarde por supuestos pandilleros.

Aunque no escondían su tristeza, la jefa y compañeros de la víctima dijeron estar con la moral en alto.

Ellos relataron que el cabo fue asesinado en torno de las 2:00 de la tarde del sábado y no fue hasta las 5:00 de la tarde que uno de sus hijos encontró el cadáver.

Hasta ayer al mediodía, la Policía de Jiquilisco registraba la captura de 10 sospechosos del homicidio del policía.

Los sujetos fueron arrestados a pocos kilómetros de la escena del hecho, frente al centro escolar Las Mesas, del cantón La Canoa.

De acuerdo con la Fiscalía, dos de los 10 detenidos habrían participado directamente en el crimen. Los demás supuestamente acompañaban a los hechores.

Uno de los detenidos fue identificado como José Alexander Romero. El otro es un menor de edad. Uno de los arrestados tenía el arma de equipo del cabo asesinado.

A estos dos sujetos, según la Fiscalía, los procesará por homicidio agravado (con premeditación, alevosía, ventaja, lujo de barbarie, etc.) y actos de terrorismo.

Según uno de sus hijos, su padre salió a realizar tareas agrícolas el sábado al mediodía, pero antes acordaron encontrarse en uno de los dos potreros donde mantienen ganado.

El joven relató que llegó a lugar convenido, pero que no encontró a su padre y se regresó a casa, esperando hallarlo.

Al no estar en casa, pidió a sus otros dos hermanos que lo acompañaran a buscarlo. Después de horas de recorrido, localizaron la bicicleta del cabo Ramos Argueta en la calle al Establo, en comunidad Amando López Quintano, cantón La Canoa.

A unos cinco metros estaba del cadáver, con al menos 32 balazos.

Muy conmocionados, avisaron a los agentes del puesto policial El Zamorano, quienes informaron de lo sucedido a las demás jefaturas y se desarrolló un amplio operativo.

Padre ejemplar

Por el momento, ni la familia ni la Policía tienen claro el móvil del homicidio. Aseguran que el cabo Ramos nunca expresó haber recibido amenazas o ser extorsionado por grupos de pandillas del sector.

Sus vecinos recuerdan que en los más de 20 años que la víctima y su familia tienen de residir en la zona, han mantenido muy buenas relaciones con la comunidad, por lo que les daba confianza de transitar por el cantón.

"Mi padre era una persona honesta, solidaria, fiel a sus principios, responsable, amable, un buen padre, quien nos heredó su mejor ejemplo, luchar y hacer realidad los ideales ", dijo otro de sus hijos.

Ramos estaba a pocos días de cumplir 21 años de servicio en la Policía Nacional Civil.

Agregó que su progenitor no quería abandonar el campo, sino esforzarse por tener las condiciones para vivir mejor. En ese sentido lucharon por crear una pequeña ganadería, dedicarse a la siembra de maíz y otros granos básicos. A pesar de sus sueños, nunca se imaginó que la violencia que lo rodeaba también lo alcanzaría a él.

Jiquilisco bajo amenaza

Sólo en este año, se han registrado 11 homicidios en los alrededores de El Zamorano, el último caso ha sido el suyo, dijo una oficial.

Un agente manifestó que la MS es sanguinaria. En la mayoría de casos, sus víctimas han sido desmembradas y asesinadas con la peor saña.

De tres a cuatro homicidios por mes se producen en la zona de Jiquilisco, en su mayoría son pandilleros o son víctimas de éstos, dijo la Policía.

Un agente afirmó que Puerto El Triunfo, San Francisco Javier y El Zamorano son los puntos más violentos.

En esas zonas ocurren de 10 a 12 homicidios por mes en promedio. Además, en lo que va del año, siete personas han sido registradas como desaparecidas en Jiquilisco y se les ha encontrado en cementerios clandestinos.

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