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Detienen a tres por masacre en San José Guayabal

Tres víctimas fueron sonsacadas para asistir a un rezo de novenario en el cantón El Salitre

Lugar donde encontraron degollados a cuatro jóvenes en San José Guayabal. Los cuerpos tenían heridas profundas en el cuello y estaban atados de pies y manos. Fotos EDH / Jorge Beltrán Luna

Lugar donde encontraron degollados a cuatro jóvenes en San José Guayabal. Los cuerpos tenían heridas profundas en el cuello y estaban atados de pies y manos. Fotos EDH...

Lugar donde encontraron degollados a cuatro jóvenes en San José Guayabal. Los cuerpos tenían heridas profundas en el cuello y estaban atados de pies y manos. Fotos EDH / Jorge Beltrán Luna

La Policía capturó ayer a tres sospechosos de participar en la masacre de cuatro jóvenes cuyos cuerpos fueron hallados maniatados y degollados en el cantón La Cruz del municipio de San José Guayabal, departamento Cuscatlán.

Aunque no se pudo obtener las identidades de los arrestados, extraoficialmente se supo que estos fueron señalados por personas que presenciaron cuando las cuatro víctimas fueron raptadas por un grupo de la pandilla Dieciocho, de la facción Revolucionaria, que opera en la zona sur del cerro de Guazapa.

De acuerdo con fuentes policiales, los tres capturados habrían participado en los asesinatos contra Francisco M., de 17 años; Manuel de Jesús Tomasino Rivas, de 27, y de los hermanos Douglas Amílcar y Manuel Alfredo Pérez Figueroa, de 20 y 22 años, de manera respectiva.

De acuerdo con las autoridades policiales y parientes de las víctimas, los cuatro jóvenes fueron atados de pies y manos y degollados. Luego, los asesinos arrastraron los cadáveres hacia un potrero, a pocos metros de una calle de tierra.

Hasta ayer al mediodía, según parientes de las víctimas, del teléfono de uno de los hermanos Pérez Figueroa aún se escuchaba música.

Solo uno tenía relación con pandilleros

De acuerdo con las primeras investigaciones policiales, de las cuatro víctimas, Tomasino Rivas era quien tenía vínculos con la pandilla 18 que opera varios cantones de las faldas del cerro Guazapa, y fue él quien llegó a sonsacar a los hermanos Pérez Figueroa y a Miranda Guzmán para que fueran a un rezo de novenario que se oficiaba en el cantón El Salitre, donde Tomasino Rivas residía con su mujer y tres hijas, menores de edad.

Francisco M. era estudiante de noveno grado en la escuela parroquial de San José Guayabal, en tanto que los hermanos Pérez Figueroa tenían una semana de haber comenzado a trabajar en una fábrica que funciona frente a la Aduana San Bartolo. Los tres vivían en el cantón Loma Chata.

El alcalde Mauricio Arturo Vilanova dijo que estos tres jóvenes no se metían con nadie y tampoco se relacionaban con grupos delincuenciales.

El asesinato múltiple, según el alcalde Vilanova, podría haber sido cometido entre las 10:00 y 11:00 de la noche del martes anterior, pero fue hasta ayer en la mañana cuando hallaron los cuerpos.

De momento, las autoridades policiales dijeron que no se podría establecer la razón de los cuatro asesinatos, aún más cuando entre las víctimas se encuentra Tomasino Rivas quien aparentemente tenía relación con los Dieciocho Revolucionarios pandilla que, supuestamente, cometió el crimen.

Policías que llegaron a la escena del crimen dijeron que los asesinos permitieron que cinco hombres más que habían asistido al novenario, se fueran a sus casas sin hacerles ningún daño. "Supuestamente les dijeron que a estos que mataron se los llevaban para que participaran en un asalto", afirmó un policía.

De hecho, una fuente de este diario indicó que fue uno de esos cinco hombres quien encontró los cuatro cuerpos.

Según parientes de las víctimas, aparentemente, estas lucharon con sus asesinos pero fueron sometidos porque sus verdugos los superaban en número.

La masacre ha causado mucho temor en la población de San José Guayabal, pues temen que la masacre derive en una ola de asesinatos. De hecho, una fuente policial afirmó a este diario que tenían conocimiento de que pandilleros habían amenazado con atacar el puesto policial en represalia por las capturas. La Policía, como prevención, ayer había cerrado el tramo de calle que pasa frente a sus instalaciones, según comprobó este periódico.

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