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Despiden a agente PPI en Santa Ana

Fue sepultado en Chalchuapa, ayer, en el cementerio general

El agente Eduardo Azucena López es el tercer agente asesinado este año. Foto EDH / Iris Lima

El agente Eduardo Azucena López es el tercer agente asesinado este año. Foto EDH / Iris Lima

El agente Eduardo Azucena López es el tercer agente asesinado este año. Foto EDH / Iris Lima

Justicia. Eso fue lo que ofreció el subcomisionado Eduardo Azucena López, de la División de Armas y Explosivos (DAE), a la madre del agente policial torturado y asesinado el pasado fin de semana, Elí Ernesto Monzón, de 25 años, con ONI 28728.

Los restos del agente destacado en la DAE, cuya última misión era ser agente de Protección a Personalidades Importantes (PPI), específicamente del candidato presidencial René Rodríguez Hurtado (del partido PSP), fueron sepultados en el cementerio general del municipio de Chalchuapa, en Santa Ana, ciudad donde residía.

Entre lágrimas y dolor, cientos de personas, entre familiares, amigos y agentes de la corporación, participaron en el acto fúnebre y aunque nadie hablaba abiertamente sobre la causa del asesinato del joven policía, todos coincidían en que Monzón siempre fue un buen hijo.

"Yo lo cargué cuando era tiernito y el cipote era un buen hijo. Era bien tranquilo", aseguró una mujer mientras caminaba hacia el camposanto.

Durante las honras policiales, el jefe policial le aseguró a la madre de Monzón: "Sabemos que el dolor es grande; pero también nosotros que fuimos los compañeros que convivimos con él, lo sentimos. En nombre de los 26 mil agentes que somos, le aseguro que la muerte de su hijo no va a quedar impune. Vamos a seguir trabajando fuerte; y esto nos da pie para seguir combatiendo la criminalidad".

El agente fue privado de libertad el pasado viernes 24, después de abordar un autobús en la terminal de oriente. Se dirigía hacia la subdelegación policial Miramonte, en San Salvador.

Se presume que inicialmente lo asaltaron y al darse cuenta de que era policía, lo torturaron y asesinaron.

Su cadáver fue lanzado desde un autobús en la Carretera de Oro, a la altura de la colonia San José, en Soyapango.

Por el hecho, la Policía capturó a cuatro personas, tres menores y un adulto, quienes estaban escondidos en el autobús desde donde lanzaron el cadáver. Tenían rastros de sangre en su ropa y algunas pertenencias del agente Monzón.

La víctima tenía una herida de bala en la frente, golpes en el abdomen y heridas con arma blanca.

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