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Demandan a las autoridades que esclarezcan asesinato de enfermera

Un hermano de la víctima pidió por el descanso de su hermana y el perdón por sus malhechores Este año el hospital Militar la distinguió como enfermera del año

Mirian Lucía Argueta de Beltrán fue enterrada ayer por la tarde en un cementerio privado. Foto EDH/lissette monterrosa

Mirian Lucía Argueta de Beltrán fue enterrada ayer por la tarde en un cementerio privado. Foto EDH/lissette monterrosa

Mirian Lucía Argueta de Beltrán fue enterrada ayer por la tarde en un cementerio privado. Foto EDH/lissette monterrosa

Con una sorprendente fortaleza emocional, familiares y amistades despidieron ayer a Mirian Lucía Argueta de Beltrán, enfermera del hospital Militar, quien fue hallada muerta el sábado en el interior de una vivienda abandonada de su madre.

El viernes por la mañana sus hijos como de costumbre la esperaban en casa, situada en la colonia Santa Lucía, en Cojutepeque, pero al no regresar ni responder las llamadas telefónicas fueron a la Policía a reportarla como desaparecida.

Juan Argueta, hermano de la víctima, manifestó que sus hijos, el viernes por la noche, muy abatidos por la ausencia de su madre, fueron a la vivienda de su abuela en colonia Jardines de Pavas, que Argueta acostumbra visitar para alimentar a un perro guardián, pero al ver oscuro ni siquiera ingresaron a ella, sino que se regresaron a su casa.

El sábado por la mañana volvieron a la vivienda de la abuela y en el último cuarto se llevaron a triste sorpresa.

Ayer por la tarde, luego de la misa en la parroquia San Sebastián, en el casco central de Cojutepeque, un pariente muy resignado por lo acontecido dijo que había que pedir a Dios no solo por el descanso de su hermana, sino por el perdón de quienes le segaron la vida.

No era para menos, si la enfermera con más de 30 años de servicio y quien fue galardonada en el hospital Militar de San Salvador, integraba a una familia de nueve hermanos, muy devotos de la Iglesia Católica, entre ellos un sacerdote.

Sin respuestas

Ayer, a más de 24 horas del asesinato, ni las autoridades ni los familiares de la enfermera sabían cuál habría sido el motivo del hecho.

Pero aunque había un ánimo de paz en los familiares, el sacerdote que presidió el servicio fúnebre pidió enfáticamente a las autoridades esclarecer este caso y dar con los asesinos.

"Pedimos justicia por la muerte de la hermana Mirian Lucía Argueta, que se esclarezca el caso para que se conozca quién la asesinó", puntualizó el párroco.

Además, reiteró "pedimos justicia no solo por este caso sino por muchos homicidios que ocurren en el país".

Durante sus 30 años de servicio, la enfermera Argueta, madre de dos hijos, se desempeñó en áreas como Pediatría, Emergencias y Medicina General en el hospital Militar.

Para sus parientes, Mirian Lucía se caracterizaba por ser una persona muy espiritual, amable y presta a colaborar con los demás.

Trabaja en turnos rotativos (noche y diurno), laboraba tres días seguidos y descansaba otros tres.

Mirian Lucía era cabeza de hogar. Hacía las veces de padre y madre pues su esposo tenía tres años de haber muerto. A ella correspondía criar y educar a sus retoños.

"Era muy dedicada a sus hijos y a su madre, solo que ésta última murió en noviembre del año pasado. Su rutina era de la casa al trabajo y viceversa y a la iglesia", explicó su hermano.

A su sepelio asistieron compañeros de trabajo del hospital Militar y fue sepultada en un camposanto privado.

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