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Cuádruple homicidio en Sonsonate

Policía cree que una víctima tenía vínculos con maras

Desde varios metros de distancia, la Policía montó un cerco por orden de la Fiscalía, para que los periodistas no verificaran los hechos.

Desde varios metros de distancia, la Policía montó un cerco por orden de la Fiscalía, para que los periodistas no verificaran los hechos.

Desde varios metros de distancia, la Policía montó un cerco por orden de la Fiscalía, para que los periodistas no verificaran los hechos.

Vinculación de una de las víctimas con las pandillas, pleito por mantener el control de territorios por parte de las maras y una posible advertencia de uno de los grupos delictivos podrían ser las principales líneas de investigación en la masacre que se registró ayer en cantón Tunasmiles, en Izalco, Sonsonate.

Las víctimas son cuatro, tres de ellos menores de edad y una mujer, quienes fueron asesinados ayer a las 5:30 de la mañana, cuando se dirigían a su trabajo en finca Macarena, en el referido cantón, entre los límites de Sonsonate y Santa Ana, detalló la Policía.

En su travesía desde su casa en cantón El Chaparral, en el municipio de Nahuizalco, hacia la finca Macarena, en el municipio de Izalco, al menos 15 sujetos armados con fusiles M16, carabinas y pistolas 9 milímetros, con gorros pasamontañas, ropas oscuras y camufladas, similares a las que usan la Policía y el Ejército, los interceptaron, dijo un sobreviviente.

Agregó los sujetos les hicieron creer a sus víctimas que eran autoridad y en su condición podían hacer lo que quisieran con ellos.

Luego de haberlos sometido, los amarraron de las manos, los condujeron a un barranco como a unos tres kilómetros de la calle vecinal.

En la hondonada, los tiraron boca abajo, les quitaron las camisas y les dispararon varias veces en la cabeza, tórax y otras partes del cuerpo, afirmó un policía, quien de forma anónima explicó algunos detalles de lo que vio en la escena a los periodistas.

Del grupo de unas seis personas, todos primos, que se dirigía a su trabajo, dos lograron escapar de sus captores, uno de ellos con lesiones de arma de fuego y otro atado de sus manos.

Estas dos personas sobrevivieron y, pese a las condiciones en que se encontraban, llegaron a la casa a contarle lo sucedido, dijo una señora.

Las víctimas fueron identificadas por sus familiares como Leonel Enrique, de 15; Esmeralda de Jesús H., de 23; Santos Heriberto, de 16, e Iván Baldemar, de 14.

La familia de estos menores no dudó en afirmar que los adolescentes no tenían nada que ver con una ni con otra pandilla y que solamente se dedicaban a trabajar.

Una señora aseguró que nunca supieron que las víctimas tuvieran problemas con alguna persona, ni que fueran objeto de amenazas por algún grupo de maras. De lo único que estaban conscientes era que del lado de donde procedían los muchachos, se moviliza la MS y en donde fueron interceptados, está apostada la pandilla 18.

"Quizás porque se pasaban de El Chaparral a Tunasmiles, por eso los mataron", dijo la madre de uno de los jóvenes asesinados.

"De la casa al trabajo y del trabajo a la casa. No andaban en cosas malas", añadió.

Un subinspector de la Policía Nacional Civil, quien se negó a identificarse también, dijo que no tenían registros de que los jóvenes asesinados tuvieran fichaje de pandilleros por alguna captura.

En el reconocimiento de los cuerpos no les hallaron tatuajes alusivos a pandillas. Sin embargo, a varios metros de la escena, otro oficial informaba a su superior, vía teléfono celular, que aparentemente, la víctima del sexo femenino tenía algún tipo de vinculación con una pandilla y que eso podría ser otra línea de investigación del caso.

Esa versión no fue ni confirmada ni rechazada posteriormente por el oficial que dio el informe del caso.

Entre tanto, el subinspector atribuyó el hecho al pleito y control que tienen las pandillas por mantener su dominio en los territorios.

Los familiares justificaron que los muchachos se expusieron a lo peor por la necesidad de ganarse el sustento y porque en la finca Macarena les daban trabajo.

"La hipótesis que manejamos (en la Policía) es que los muchachos fueron atacados solo por proceder de la zona de Nahuizalco, donde opera la pandilla contraria. Más adelante vamos a ver qué dicen las investigaciones", subrayó el oficial.

El subinspector afirmó ayer que ya tenían perfilados los sujetos que habrían cometido este cuádruple asesinato, pero que todavía (ayer) no se registraban capturas.

Explicó que ya han sido ubicados en otros homicidios en la zona y que han sido capturados y llevados a la justicia; pero por falta de testigos, han salido libres en poco tiempo y ahora han seguido cometiendo sus fechorías.

Un hermano de una de las víctima afirmó que los pandilleros del cantón Tunasmiles, les habían advertido a los adolescentes que no se movilizaran por el sector .

Según las autoridades las víctimas estaban de uno o dos metros de distancia el uno del otro, además tenían lesiones causadas por disparos de escopetas, pistola calibre nueve milímetros y también con machetes.

Los parientes se mostraron muy temerosos por los hechos que se puedan seguir dando en la zona luego de este ataque.

Uno de los vecinos afirmó que la situación en el sector se había complicado en los últimos días. Decenas de personas están reportadas como desaparecidas sin conocerse de su paradero.

"Varias madres hay en este lugar sufriendo porque no han encontrado a sus hijos desde hace varios días", se quejó una señora.

El lugar donde fueron asesinadas los cuatro agricultores está cultivado de café, es silencioso y poco habitado.

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