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Criminales sepultaron la inocencia de David, un estudiante de primaria

El niño de 10 años fue raptado y desmembrado en Cuscatlán

David Orellana, de10 años, fue raptado, la tarde del viernes, cuando iba de una escuela de Santa Cruz Michapa hacia su casa. Su cadáver fue hallado semienterrado. Fotos EDH / Jaime Anaya

David Orellana, de10 años, fue raptado, la tarde del viernes, cuando iba de una escuela de Santa Cruz Michapa hacia su casa. Su cadáver fue hallado semienterrado. Fotos...

David Orellana, de10 años, fue raptado, la tarde del viernes, cuando iba de una escuela de Santa Cruz Michapa hacia su casa. Su cadáver fue hallado semienterrado. Fotos EDH / Jaime Anaya

"¿Cómo nacen los animales?", esa fue la última clase que David Ernesto Orellana, de 10 años, vio en la escuela, la tarde del viernes, antes de salir rumbo a su casa.

Él residía en el cantón El Limón de San Pedro Perulapán, Cuscatlán, pero el viernes no retornó al hogar porque, en el trayecto, unos criminales lo raptaron y después lo asesinaron de manera salvaje.

El contenido que David y sus compañeros de segundo grado estudiaron esa tarde no era desconocido para él; con propiedad "El Chele", como le decían, les habría podido explicar a los demás cómo nacían y se criaban los animales, sobre todo las vacas, ya que a su corta edad, él se encargaba de cuidar las que tenía su abuela.

Hasta hace unos días, el niño también fue dueño de una yegua que se había convertido en su compañera de aventuras. Una mañana el animal desapareció y aunque David se pasó varias horas buscándolo, no lo encontró.

Sus parientes relataron ayer, mientras observaban unas fotos del menor, que él todavía sentía pesar por no haber recuperado a su yegua.

El cadáver del niño fue hallado ayer, muy temprano, a unas tres cuadras de su casa. Estaba semienterrado en una tumba cavada en la ribera del río Arenal, en un potrero cercano a donde David solía llevar a pastar el ganado.

La última vez que sus compañeros y familiares, casi de la misma edad, lo vieron, fue cuando salieron de clases de la escuela Felipe Soto, en Santa Cruz Michapa.

Todos los niños caminaban más de un kilómetro, atravesando parajes solitarios, para ir de la casa al centro escolar. Esa tarde, David se fue quedando atrás porque pasó comprando las tortillas para cenar.

Su abuela materna, una mujer de unos 65 años, a quien el niño seguía a sol y sombra desde los 2 años —cuando sus padres lo dejaron a cargo de ella— esperaba diariamente que él volviera de la escuela, como a las 6:00 de la tarde.

El viernes, ella se preocupó cuando se dieron las 7:00 de la noche y su nieto no aparecía. Varios familiares salieron a buscarlo a unos potreros, auxiliándose de lámparas y del resplandor de la luna.

Antes de la medianoche, los angustiados parientes suspendieron la búsqueda del menor porque las baterías de las linternas se agotaron.

Homicidas mutilaron y enterraron al niño

Ayer, desde muy temprano, los parientes de la víctima salieron de nuevo a buscarlo por una zona que horas antes, habían recorrido.

Ellos relataron que decidieron regresar a ese lugar porque, pasada la medianoche, al no tener noticias de David, se reunieron en el corredor de la casa, que queda en una cima, y desde ahí lograron ver las sombras de unas tres personas, que hacían movimientos sospechosos en el lugar donde más tarde, descubrieron la fosa donde semienterraron al niño.

"El resplandor que proyectaba la luna en toda la zona, permitía ver unas sombras, una de esas personas hablaba por teléfono, nos guiábamos por el movimiento de la luz (del aparato)", manifestó un pariente de la víctima.

Por temor, no quisieron ir a ver qué pasaba, pero cuando amaneció, caminaron directo hacia ese potrero y ahí descubrieron la trágica escena.

El cadáver de David estaba sepultado a poca profundidad. A unos 25 metros encontraron dos uniformes con distintivos del Cuerpo de Agentes Metropolitanos de San Salvador (CAM). Las prendas estaban limpias y dobladas, según los dolientes.

Más tarde, la Policía y la Fiscalía informaron que a David lo habían decapitado, además le cortaron las extremidades y le provocaron tres heridas de arma blanca en el abdomen.

Las fuentes agregaron que la víctima únicamente tenía puesto los calzoncillos y en la misma fosa estaba enterrado su uniforme escolar.

También confirmaron la versión de la familia sobre el hallazgo de los uniformes del CAM, aunque investigarán si estos eran auténticos.

Por el grado de brutalidad con la que el niño fue asesinado, la Fiscalía presume que en el ataque participaron unas cuatro personas.

Preliminarmente, las autoridades no descartaron que las pandillas hayan participado en este hecho. Sin embargo señalaron que no había evidencia de que David o sus parientes tuvieran algún vínculo con estos grupos.

"Hemos hablado con varios familiares y ellos no tenían conocimiento de que él hubiera sido amenazado. Era un estudiante sano de la zona", manifestó la fiscal que participó en el reconocimiento.

Los dolientes aseguran que el viernes caminaron más de una vez por el sector donde fue enterrado el infante y no vieron nada que les pareciera extraño.

Ellos presumen que las sombras que observaron a lo lejos, en la madrugada, eran las de los homicidas cuando estaban enterrando el cadáver.

Otro pariente del niño relató que ayer, mientras las autoridades procesaban la escena, descubrieron a unos 50 metros de la escena, un tramo de tierra en el que habían varias huellas de calzado. Según él, por ahí habrían pasado los asesinos.

La zona donde residía la familia de David, aparentemente siempre ha sido tranquila. Ahí funcionan algunas fábricas y negocios y no se observan señales de que haya pandillas.

Sin embargo, algunos lugareños manifestaron que desde hace unos meses han empezado a merodear por los alrededores personas extrañas, que supuestamente llegan de una colonia de Santa Cruz Michapa, que es asediada por las pandillas.

Para no exponer a su nieto, la abuela de David hace pocas semanas, decidió vender las pocas vacas que tenía para evitar que él las llevara a pastar a tramos peligrosos.

Desde entonces, el menor se dedicaba a sembrar maíz junto a su abuela y en ocasiones se les pegaba a otros familiares para que lo instruyeran en el oficio de la mecánica automotriz.

Hasta ayer por la tarde, los docentes de la escuela donde estudiaba Orellana no habían sido informados sobre el hecho. Ellos no podían creer que uno de sus alumnos hubiera sido asesinado con barbarie.

En el salón de clases se lograba ver un cartel con los horarios de limpieza. A David le correspondía hacerla todos los jueves.

La pizarra todavía tenía escrita la clase del viernes: "Los animales que nacen a través de huevos se llaman ovíparos, los que se desarrollan dentro del vientre de la madre son vivíparos...".

No emigró al extranjero por no dejar sola a abuela

La abuela de David tenía ayer al mediodía la mirada perdida. Se le veía acongojada y tenía los ojos inflamados de tanto llorar. Cerca de donde estaba sentada, había un bote de alcohol y un trozo de algodón que sus parientes usaban para reanimarla cuando creían que iba a desmayarse.

No es para menos. Los criminales le arrancaron de tajo a un niño que aunque ella no trajo al mundo, lo crió como a su hijo.

Desde los dos años le brindó los cuidados y atenciones que sus padres dejaron de darle cuando se marcharon al extranjero en busca de un futuro mejor.

La hermana mayor de David también vivía con la señora, hasta hace un año, cuando su hija y su yerno la mandaron a traer. En esa ocasión, también pretendían llevarse a David, pero él se negó.

"Cuando mi abuela se muera, si quieren, me mandan a traer. Yo me quedo con ella porque soy el único hombre de la casa", esa fue la respuesta que el niño les dio con firmeza a sus padres.

Una pariente de la víctima relató entre lágrimas lo difícil que le resultó llamarle por teléfono a la madre de David, la noche del viernes: "Mirá, se nos perdió el niño", fue todo lo que le dijo, antes de que se le quebrara la voz.

Los padres de David no estarán presentes hoy en el funeral. Los dolientes informaron que la madre de la víctima está criando al hermano menor de David, a quien no conoció, por lo que se les hace difícil viajar para despedirlo.

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