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Condenan a pandillero adulto con pena de menor

El sentenciado tiene 21 años, pero cuando ordenó el doble homicidio tenía 17 años de edad, según FGR.

La pena máxima de cárcel para un menor delincuente es de 15 años, según Ley Penal Juvenil.

La pena máxima de cárcel para un menor delincuente es de 15 años, según Ley Penal Juvenil.

La pena máxima de cárcel para un menor delincuente es de 15 años, según Ley Penal Juvenil.

El pandillero Amílcar A., apodado el "Dragón", tiene 21 años, pero fue condenado por un tribunal de Menores a 15 años de cárcel porque cuando ordenó los asesinatos de una señora de 54 años y de su hijo, de 14, el sentenciado tenía 17 años de edad.

El Tribunal de Menores de Sonsonate al encontrarlo culpable del doble homicidio le impuso la pena de 15 años de cárcel por los dos asesinatos, informó la Fiscalía General.

Los asesinatos de Dora Alicia Benítez, de 54, y de su hijo Rafael Antonio Benítez, de 14, se registraron el 1 de septiembre de 2011, en la colonia El Espino, cantón Tres Ceibas, en Armenia, Sonsonate.

El hecho de haber sido procesado como menor delincuente fue porque al momento de haber ordenado el doble homicidio tenía 17 años de edad, según la Fiscalía.

El fiscal del caso, Víctor Valladares, informó que la condena para Amílcar A. se logró gracias a la declaración de un testigo criteriado (con beneficios penales) que señaló al homicida como el principal implicado en el doble asesinato.

El testigo relató que Amílcar A. le ordenó a otros pandilleros que mataran a Dora Alicia y a su hijo Rafael Antonio, porque él creía de que uno de ellos habría testificado en su contra en el juicio donde era acusado de haber matado a su padre biológico Amílcar C. Por este asesinato fue exonerado de cargos por la falta de pruebas en su contra.

Durante el juicio por la muerte de su padre, los fiscales manifestaron que Amílcar A. lo habría asesinado porque éste le pegaba a él y a su madre.

Tras dejarlo en libertad, el ahora condenado comenzó a sospechar de la señora y de su hijo de que habían testificado en su contra y ordenó asesinarlos. Después los pandilleros se dieron cuenta de que habían asesinado a las personas equivocadas, ya que nada tuvieron que ver en el primer juicio contra Amílcar A.

En este segundo juicio, los fiscales del caso presentaron además del testigo principal una serie de evidencias que corroboraron la versión del testigo. Falta que sean procesados otros tres pandilleros mayores en el Juzgado Antimafia de Santa Ana por el doble homicidio.

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