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Condenan a encubridoras, pero liberan a supuesto homicida

Juez suplente resolvió que Fiscalía no pudo probar que procesado disparó a la víctima

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Los tres procesados por la muerte de Luis Angel Barrientos en espera de la lectura del doble veredicto pronunciado por el Tribunal Cuarto de Sentencia | Foto por elsalv

Un juez suplente del Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador, emitió doble veredicto con respecto al caso de una persona que fue baleada en un aparente hecho de intolerancia, por parte de un vecino, pero murió tres meses después del ataque.

Los veredictos dados por el referido tribunal exonera al principal sospechoso de haber asesinado a Luis Ángel Barrientos, pero condena a la esposa y a otra pariente del procesado, por los delitos de fraude procesal y encubrimiento del mismo hecho.

El ataque se produjo el 2 de mayo del 2014, pero Barrientos murió el 23 de agosto de ese mismo año.

Milton Ernesto García, principal acusado de la muerte de Barrientos, fue encontrado  inocente de las acusaciones de homicidio por las que fue procesado, pero a su esposa Vilma Escamilla de García y a Rosa Estela  Martínez, las encontró culpables de los delitos de fraude procesal y encubrimiento, respectivamente.

En ese sentido, el juez suplente Ernesto Parada consideró que existía suficientes pruebas de que las dos mujeres alteraron el sitio donde se produjo el ataque contra Barrientos, aparentemente para favorecer a Milton García. 

Por tales circunstancias, el juez le impuso cinco años de prisión a la señora de García y a Martínez la condenó a purgar tres años en la cárcel.

El juez Parada manifestó durante la lectura de la sentencia  que la Fiscalía no había logrado probar la forma cómo sucedieron los hechos porque solo presentaron  dos testigos de referencia, no eran presenciales.   

“No se puede probar de que Milton García disparó contra Luis Ángel Barrientos....Lo declaro no responsable del delito de homicidio simple en grado de tentativa”, dijo el juez Parada, quien señaló que no podía darle credibilidad al testimonio de la señora Blanca Vásquez de Barrientos, la madre de la víctima,  porque encontró una serie de incongruencias en las declaraciones que rindió en la Policía y las que dio en el tribunal.

La señora de Barrientos se había convertido en la principal testigo de la Fiscalía porque se presume que la víctima le confesó a ella que el acusado le había disparado sin justificación alguna.

Además, según el juez, el investigador de la Policía que le tomó la primera declaración a la señora de Barrientos, no se presentó a declarar al tribunal   y no pudo ratificar el testimonio dado por la madre de la víctima.

Otras de las fallas, según el juez, es que la Fiscalía pidió la declaración de la víctima como adelanto de prueba, pero no insistió en recibirle el testimonio.

El juez Parada consideró que se pudo probar la responsabilidad de las dos mujeres en los delitos de fraude procesal y encubrimiento porque al llegar los primeros policías al sitio, las encontraron junto al acusado, lavando la sangre, supuestamente de Barrientos, que había caído en la acera .“Se tiene la certeza de que alteraron la escena del crimen”, dijo el juez Parada.

Además de haber limpiado la sangre, sin haber esperado la inspección de los investigadores, la señora de García habría levantado un casquillo que se presume era del arma con la que le dispararon a Barrientos.

Los fiscales del caso aseguraron que presentaron las pruebas necesarias que demuestran que “para nosotros está claro que él disparó contra Luis Ángel Barrientos”.

Explicaron que al recibir la sentencia, “la vamos a estudiar y vamos a presentar los recursos que la ley nos permite” para buscar la anulación del sobreseimiento de García. 

Madre considera injusta sentencia
Blanca de Barrientos, madre de la víctima, expresó su indignación por la libertad para Milton García, quien según ella, fue quien le disparó a su hijo, porque él se lo confesó. 

“No pensé mamá, me dijo, que Milton me fuera a disparar, porque Luis Ángel era una persona muy trabajadora, muy preparada, muy educada, él siempre le hablaba, pero él le tenia envidia”, dijo su madre, quien  agregó: “¿Por qué lo dejaron libre?, eso es injusto, a los buenos los castigan y a los malos no”, dijo la señora de Barrientos, quien sostuvo que Luis Ángel era su único hijo y quien la mantenía.

Aseguró que tenían 39 años de residir en la colonia La Rábida y nunca habían tenido enemistades entre sus vecinos, Todo fue que llegaran esa familia a la referida colonia que comenzaron los problemas.   “Todo comenzó desde que estas personas llegaran a vivir ahí comenzaron a hacernos la vida imposible”, dijo la señora de Barrientos.

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