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Condena de 35 años por matar agentes del CAM

Las declaraciones de los policías fueron claves, según el juez

Los tres sujetos condenados son pandilleros de la mara Salvatrucha. Foto EDH / Cortesía Juzgados

Los tres sujetos condenados son pandilleros de la mara Salvatrucha. Foto EDH / Cortesía Juzgados

Los tres sujetos condenados son pandilleros de la mara Salvatrucha. Foto EDH / Cortesía Juzgados

El Tribunal Sexto de Sentencia de San Salvador condenó ayer a 35 años de cárcel a Ronald Ernesto Álvaro Mendoza, Josué Jeremías Rojas López e Israel Moisés Sánchez Quezada por haber asesinado a dos integrantes del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM).

Las víctimas fueron identificadas como Tomás Mejía Martínez y Josefa Bernabé Melgar, según las investigaciones.

El doble homicidio se cometió el 10 de febrero de 2012 en el interior del mercado de la colonia El Matazano, en la jurisdicción de Soyapango.

Según los testigos, los imputados llegaron donde se encontraban los agentes del Cuerpo de Agentes Metropolitanos y les dispararon sin mediar palabra.

De acuerdo con las investigaciones, al parecer el móvil pudo ser el robo de un arma nueve milímetros y una subametralladora tipo Uzi.

Sin embargo, otros investigadores dijeron que al parecer los agentes evitaban a que los pandilleros cobraran extorsiones en el mercado.

El juez Rolando Corcio destacó que entre las pruebas para emitir la sentencia está la declaración que rindieron en el juicio los policías e investigadores que participaron en la detención de los imputados.

Corcio indicó que los testimonios fueron concordantes con las demás pruebas que presentó la Fiscalía.

Durante la vista pública los policías relataron cómo al llegar al lugar se percataron de la escena del doble homicidio y cómo realizaron las detenciones de los sujetos cuando intentaban escapar.

El juzgador argumentó en su fallo "que no era casualidad que los imputados, según la declaración de los testigos, estuvieran en los alrededores del lugar donde sucede el doble homicidio, como tampoco que dichos agentes policiales los observaran correr".

Además se les practicó, según el juez, residuos de pólvora en las vestimentas de los tres procesados, lo que dio positivo, es decir, que se comprobó que habían disparado armas de fuego.

Los pandilleros no declararon durante el juicio y sólo se mantuvieron atentos a las declaraciones de los testigos y fiscales.

El día de los asesinatos los parientes de las víctimas que llegaron al lugar expresaron que Mejía tenía cinco años de trabajar como agente y que estaba punto de renunciar a su trabajo.

Las fuentes policiales dijeron que el agente había sido amenazado de muerte por un vendedor del mercado donde vigilaba. Al parecer habían discutido por un puesto comercial del lugar.

Mientras que Melgar tenía pocas semanas de trabajar como agente y el día del homicidio era su primer día de salir a la calle a patrullar.

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