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Comerciantes niegan ser contrabandistas, dicen ser agricultores

Aseguran tener terrenos en Honduras y con el apoyo del gobierno hondureño los cultivan y sus frutos los venden en El Salvador

Ingreso al municipio de San Fernando, en Chalatenango, fronterizo con Honduras. Foto EDH / Miguel Villalta.

Ingreso al municipio de San Fernando, en Chalatenango, fronterizo con Honduras. Foto EDH / Miguel Villalta.

Ingreso al municipio de San Fernando, en Chalatenango, fronterizo con Honduras. Foto EDH / Miguel Villalta.

Carlos S. es una de las personas, que algunos vecinos han señalado, que se dedica al contrabando de mercadería de Honduras hacia El Salvador.

Al ser entrevistado por un equipo de El Diario de Hoy, aceptó dedicarse a trasladar pequeñas cantidades de hortalizas, pero como parte de la subsistencia familiar.

Agregó que desde la época del conflicto en El Salvador, compraron tierras en Honduras y las trabajan para mantenerse, aclaró que no son grandes cantidades las que cosechan.

"Siempre hay gente que habla de más, otras personas tienen ganado en Honduras y van a ordeñar y venden la leche en el país, pero no es que sea un gran comercio, todo lo que hacemos es para ir sobreviviendo", afirmó Carlos.

El comerciante expresó que son respetuosos de la autoridad, de modo que cada vez que pasan con mercadería, se reportan con el puesto militar de San Fernando.

"No es que abastecemos los mercados de Aguilares y La Tiendona, porque no es mucho el producto, somos otros comerciantes más los de esos mercados, por lo general, llevamos de 30 a 35 cajas de tomate a la semana", afirmó el agricultor.

Otros labriegos prefieren vender más barato en Honduras que en El Salvador, para evitar líos legales, dijo.

En la zona, afirmó, es común que ciudadanos de ambos países pasen de un lado a otro a cultivar. Y es que del río Sumpul para Honduras, las tierras son más productivas que las de El Salvador.

Consideró que estas denuncias surgen por envidia, sobre todo de personas que reciben remesas de Estados Unidos, o que se dedican a otros ilícitos.

Los denunciantes cuestionan la frecuencia con la que la familia de Carlos pasa mercadería, tres veces por semana todo el año, mientras las cosechas son de dos a tres veces por año.

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