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Comerciantes entre guerra territorial de las pandillas

Principal mercado de mayoreo es dominado por la pandilla 18. A unos pasos de ahí comienza el territorio de la MS. La disputa territorial ha dejado cinco vendedores y cinco vigilantes asesinados.

Comerciante asesinada en la Tiendona

Una comerciante del sector de platanos del mercado de mayoreo La Tiendona, fue asesinada el jueves 17 de julio de 2017. Personal de la PNC realizo la inspeccion... | Foto por SV

Una comerciante del sector de platanos del mercado de mayoreo La Tiendona, fue asesinada el jueves 17 de julio de 2017. Personal de la PNC realizo la inspeccion en la zona

Los comerciantes y vendedores del  principal centro de abastos de San Salvador se ven prácticamente en fuego cruzado por la pelea territorial de las pandillas terroristas MS y 18, quienes ya asesinaron a cinco vendedores y cinco vigilantes en el año.

 “La incertidumbre reina cada día entre quienes llegamos a La Tiendona de ser las siguientes víctimas de los actos de violencia que continuamente se registran en el lugar”, afirmó Antonio (nombre ficticio), una persona que llega a proveerse al lugar continuamente.      

Este año ha crecido el acecho de las pandillas e, incluso, todo el que transita por la zona con frecuencia ya conoce el límite establecido por los grupos criminales  y cuidan de no atravesarlo para no perder la vida.

Solo en lo que va del año, Comandos de Salvamento ha registrado unas 30 emergencias de lesionados al mes en La Tiendona y en el 50 % están involucrados pandilleros.

En 2014 se registraba un promedio de 15 emergencias al mes, lo que constituye un aumento del doble de casos, de acuerdo a la información de la organización de servicio.

La Policía Nacional Civil (PNC) no quiso brindar información sobre el nivel delincuencial del mercado La Tiendona y los alrededores, aunque se les abordó en varias ocasiones.

Un jefe policial, incluso, dijo desconocer del dominio de territorios de las maras en ese sector de la capital.

Pero Antonio sí lo tiene claro: la MS opera parte de la calle Concepción y la calle El Tamarindo, hasta el lado izquierdo del redondel conocido como La Isla y  una parte  de la carretera Troncal del Norte. 

Mientras que la pandilla 18 comete sus fechorías en todo el mercado La Tiendona, desde el lado derecho del redondel La Isla, una parte de la calle Concepción y también un tramo de la Troncal, al incorporarse del sentido de la avenida Independencia, desplazándose hacia Ciudad Delgado y Apopa.
Los comerciantes del mercado tienen que pagar $50 de “renta” o extorsión de manera semanal, lo que suma $200 al mes por puesto para la pandilla.
Al parecer, las autoridades administrativas del mercado no meten manos en el asunto por temor, aunque todos los vendedores saben que quien no pague puede ser asesinado.  

Por las tardes, una pandillera que se hace pasar por vendedora ambulante llega a los puestos a cobrar las extorsiones. 

Ella también sirve de vigía en la zona e informa a sus cómplices de lo que acontece en el centro de mayoreo.
Vendedores y vigilantes el blanco de las pandillas

En lo que va del año, las autoridades han reportado diferentes homicidios en el sector del mercado La Tiendona y sus alrededores, pero no dan un número exacto. Sin embargo, recuerdan muchos de los casos.

El 12 de mayo, Juan Carlos Sandoval, de 42 años, un comerciante mayorista de cebollas, fue atacado a balazos. 

Un guardia de seguridad del lugar señaló que su muerte podría haber estado relacionada con la extorsión que realizan las pandillas. Al parecer, Sandoval discutió con un sujeto un día antes de su muerte.

Miguel Acevedo Osorto, de 33 años, un vendedor de papas del mercado también se convirtió en otra víctima de la delincuencia, el 2 de julio.
La víctima fue asesinada sobre la 24 Avenida Norte, en la entrada del centro de mayoreo. La Fiscalía informó que Osorto había recibido cinco  disparos con un fusil M16.
Mientras que el 26 julio, la delincuencia cobró la vida de Delmy Jeannette Hernández, de 38 años, una vendedora de plátanos.
El 1 de agosto Carlos Benavides, de 40 años, un hombre que se dedicaba a vender madera en el costado poniente de La Tiendona, fue asesinado por varios sujetos, según el reporte de las autoridades.

De igual forma, octubre  inició de manera sangrienta para los comerciantes de La Tiendona, con el homicidio de Blanca Yamilet Cedillos, de 24 años, esposa de un vendedor de papas.

Hasta a mediados ese mes, en el lugar se registraba además el asesinato de cinco vigilantes privados de las dos asociaciones contratadas por la administración del mercado. 
Violencia afecta a empresarios 

Según un estudio reciente realizado por el Consejo Nacional de la Pequeña Empresa de El Salvador (Conapes), el 50% de los pequeños empresarios del país no invierten en sus negocios para prosperar, sino que parte de su dinero está destinado a la extorsión impuestas por los delincuentes.

De acuerdo con la investigación, más de 359 pequeños empresarios a nivel nacional han sido asesinados desde el 2009 a septiembre de este año, por no pagar extorsiones.

El informe también indica que la mayor parte de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) sufre desmotivación, por lo que sus dueños deciden buscar la protección de su familia y emigrar al exterior. 

Del 55% de los empresarios consultados en el estudio, el 75% dijo que quería abandonar el país por el nivel de inseguridad y que tiene como primera opción Estados unidos. 

El documento señala que la deserción escolar de la familia de los pequeños y medianos empresarios es otro de los fenómenos en los que la violencia tiene incidencia, con un 80 % de afectación.

Estos porcentajes corresponden a departamentos donde existe mayor presencia de pandillas, como San Salvador, La Libertad, Sonsonate, La Paz, Cuscatlán y Usulután. 

En el resto de departamentos, la deserción no sobrepasa el 40% y en algunos el 15%. 

El informe explica que el 70% de las denuncias atendidas por las autoridades han sido investigadas y resueltas de forma favorable, pero a pesar de esto las cifras,  ese delito no ha disminuido.

Antonio no puede dejar de llegar a La Tiendona a proveerse, como muchos otros que tienen allí su modo de subsistir. Por eso, dice que antes que la muerte lo sorprenda ya comenzó a pagar servicios funerales y, al entrar, sólo le queda encomendarse a Dios.

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