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Chofer bajó a tienda y rastra se desplazó

Hoy entierran a las víctimas del accidente en Santa Ana

Familiares de víctimas de accidente esperaron horas por la entrega de los cuerpos, ayer.

Familiares de víctimas de accidente esperaron horas por la entrega de los cuerpos, ayer.

Familiares de víctimas de accidente esperaron horas por la entrega de los cuerpos, ayer.

Impacientes. Así lucían ayer las decenas de familiares que llegaron hasta el Instituto de Medicina Legal en Santa Ana a esperar a que les entregaran los cuerpos de sus parientes fallecidos en un aparatoso accidente de tránsito ocurrido la tarde del pasado viernes en la calle antigua a San Salvador.

Uno de los sobrevivientes contó que la rastra "nos golpeó tres veces y la baranda del pick up sirvió de cuña para que no terminara de pasar encima de nosotros", manifestó José Eduardo Cañas Martínez, pastor y conductor del pick up.

Hasta ese momento, dijo que no tenía certeza de los detalles del hecho. Sin embargo, a las 11:00 de la noche que regresó a la escena, las personas que habían presenciado el percance le dijeron que mientras el conductor de la rastra ingresó a la tienda de la gasolinera, el vehículo pesado comenzó a moverse. El motorista intentó detenerla y logró subir cuando iba en marcha, pero debido a que estaba apagado el motor no logró hacer nada por evitar la colisión.

Ayer, la morgue del lugar no dio abasto y se pidió ayuda a la ubicada en Metapán. A este último lugar llevaron cuatro de los 14 cadáveres para que les realizaran la autopsia.

Mientras esperaban en las afueras de Medicina Legal, familiares lucían aún incrédulos de todo lo ocurrido.

Tránsito De León llegó a reconocer el cadáver de su hermana Julia Estela Vargas, De León, de 44 años, y de su sobrina Guadalupe del Carmen De León, de 24. Explicó que con la muerte de sus parientes queda una niña de 7 años en la orfandad.

"Ella estaba separada del esposo. Era mamá soltera. Nosotros vamos a respetar las decisiones que tomen las personas más cercanas a ella", reflexionó la mujer.

Cañas Martínez, pastor de la iglesia del Dios de Justicia, aseguró que "el dolor en mi corazón es grande por las familias que quedan".

Respecto al accidente, dijo que este ocurrió a las 4:00 de la tarde después de que habían participado del entierro de una de las mujeres miembros de la congregación.

Añadió que en el cementerio acordó con un grupo de personas que las llevaría en el pick up hasta la carretera principal, frente a una estación de servicio, para que tomaran el bus que los llevara hasta la comunidad La Providencia, en el cantón Primaverita, donde residían. Sin embargo, jamás pasó por su mente, que el favor que hizo a escasos metros del cementerio tendría esas consecuencias.

Recuerda que cuando subían la cuesta conocida como "Papayón", vio la rastra, pero ya no pudo detenerse. Fue entonces que aceleró para intentar pasar antes, pero el camión lo golpeó en la cama del pick up, arrastrándolos hasta el arriate del triángulo que hay en esa intersección.

Más que justicia terrenal, el pastor dice que no puede juzgar, mucho menos condenar. "Dios nunca hace nada al azar, siempre tiene un propósito especial y eso es lo que a nosotros nos deja un poco de paz en el corazón ante la pérdida de un ser querido", dijo.

Solidaridad con las víctimas del accidente

Por su parte, el alcalde de Santa Ana, Mario Moreira, llegó ayer a la morgue para solidarse con las familias. Aseguró que será la alcaldía la que corra con los gastos que implican la preparación de los cuerpos, cajas, vela y entierro.

Aseguró que no tenía montos de la inversión y aclaró que "eso es lo menos importante. Es un deber nuestro para un momento tan difícil para Santa Ana que se viste de duelo ante esta tragedia".

Aclaró que la ayuda es por solidaridad y no porque esté involucrada en el accidente.

Aunque los familiares de las víctimas hablaban de que la cifra de fallecidos se había incrementado a 16, esto no fue confirmado por la Policía ni por la Fiscalía. Al cierre de esta nota se mantenían en 14.

El conductor de la rastra, Gabriel Neftalí Morales, de 34 años, permanece detenido en las bartolinas policiales a la espera de la audiencia inicial en su contra por homicidio culposo (no intencional).

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