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Cárcel para el sujeto acusado de matar a niño

El sujeto habría matado a su hijastro y luego acuchilló a su mamá, el fin de semana pasado, en Panchimalco

Walter Mineros Martínez, de 18 años, durante la audiencia inicial. Foto EDH / Jaime Anaya

Walter Mineros Martínez, de 18 años, durante la audiencia inicial. Foto EDH / Jaime Anaya

Walter Mineros Martínez, de 18 años, durante la audiencia inicial. Foto EDH / Jaime Anaya

Walter Mineros Martínez, de 18 años, quien supuestamente asesinó a su hijastro Fernando Vladimir R., de tres años, e intentó matar a su compañera de vida, Cecilia Ramos, fue enviado a la cárcel mientas la Fiscalía General sigue recabando más pruebas en su contra.

El juez de Paz de Panchimalco avaló las evidencias que presentó el Ministerio Público y ordenó la prisión provisional para el acusado.

Además dio un plazo de seis meses, aproximadamente, para la audiencia preliminar (previa al juicio).

Mineros Martínez permanecerá detenido en las bartolinas policiales de El Cenizal, en San Marcos, mientras la Dirección General de Centros Penales define la prisión a la que será llevado.

El defensor del imputado solicitó al juzgado el cambio en la tipificación de los delitos, sin embargo, el tribunal denegó la petición.

Fuentes fiscales de la Unidad de delitos en contra de la Mujer explicaron que durante la audiencia inicial fueron presentadas pruebas como la declaración de la madre del niño asesinado, quien señala directamente al acusado como el responsable de la muerte de su hijo.

A la audiencia no se presentó la sobreviviente, ya que, según una abogada, aún se recupera de las múltiples lesiones físicas y del daño sicológico que sufrió.

También agregaron los resultados de los exámenes hechos a la ropa y en la piel del acusado y que revelan rastros de sangre que se supone pertenecen al menor.

La Fiscalía también presentó las declaraciones de los policías que arrestaron a Mineros Martínez cuando este trataba de escapar en evidente estado de ebriedad.

Las fuentes explicaron que, hasta el momento, no se ha establecido si el acusado tiene algún vínculo con los pandilleros que operan en la zona de Panchimalco.

Según la acusación de la Fiscalía General, el imputado llegó el pasado sábado 22 de marzo bajo los efectos del alcohol a su vivienda, ubicada en el barrio El Calvario de Panchimalco, San Salvador, y con un arma corto punzante asesinó a su hijastro y le causó múltiples lesiones de gravedad a su compañera de vida.

Luego de cometer el crimen, huyó, pero la Policía lo rastreó en la zona y logró su captura cuando se refugiaba en la vivienda de su madre, a unos 400 metros del lugar de los hechos violentos.

Muchos culpables por la muerte de Fernando

El Diario de Hoy dio cobertura al entierro del niño y evidenció la responsabilidad de muchos vecinos de la familia de Fernando.

En el municipio de Panchimalco, el asesinato de niños no es cosa rara. Entre 2010 y 2012, seis niños de entre los 10 meses y los seis años fueron asesinados por miembros de pandillas que operan en todo el municipio. Sin embargo, en el caso de Fernando, tal vez haya más que un culpable, "por omisión".

Testigos del caso aseguraron, durante las exequias, que casi a la medianoche del sábado anterior los gritos de Cecilia se escuchaban varios metros a la redonda.

La mujer pedía auxilio, pero la escena del sábado a la medianoche no tenía nada de extraordinario al resto de noches en las que los vecinos ya habían escuchado y visto otros sábados. Los sábados solían ser de borrachera, golpizas y gritos, afirmaron.

"Quizás lo quería y por eso no lo denunciaba", murmuró una mujer de rostro arrugado.

Vecinos de Cecilia indicaron que ya era habitual que el hombre se emborrachara perdidamente todos los sábados.

Los vecinos también se habían acostumbrado a que cuando el sujeto regresaba a casa, era seguro escuchar gritos, llantos e insultos en la pequeña casa donde ella convivía con su agresor y con sus dos hijos: Fernando y uno un par de años mayor que el niño asesinado.

El día del crimen, el otro infante se había ido a dormir a la casa de su abuela, siempre en el referido municipio, según vecinos. "Dios guarde, si no a saber qué hubiera sido de él", dijo una vecina de Cecilia.

Fue por esa habitualidad o costumbre que los gritos de Cecilia pidiendo auxilio mientras su marido la agredía a golpes y con un cuchillo no lograron llamar la atención de sus vecinos más cercanos. Algunos creyeron que se trataba de una trifulca más, a la que ya estaban habituados escuchar muy a su pesar. Por eso no acudieron. Esta vez las cuchilladas fueron contra Fernando.

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