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Un campeón de las pesas y un ejemplo en la UMO

El campeón centroamericano de fisicoculturismo en la categoría 70 kilos era agente de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), quien fue asesinado en su casa en Lourdes, Colón

Medallas y trofeos conseguidos por el atleta en competencias internacionales.

Medallas y trofeos conseguidos por el atleta en competencias internacionales.

Medallas y trofeos conseguidos por el atleta en competencias internacionales.

Desde sus 13 años Johnny Stanley Rivas Martínez traveseaba las pesas. Tuvo sus primeros contactos con las máquinas para hacer ejercicios de su padre, e intentaba levantar los hierros más pesados. Así fueron los primeros pasos el Campeón Centroamericano de Fisicoculturismo categoría 70 kilogramos.

Esta es la historia que Rivas brindó días atrás a este periódico, la cual no había sido publicada.

A Rivas Martínez lo disciplinó su padre, le prohibió levantar las pesas grandes y le daba algunos consejos sobre el deporte. El atleta dijo que su papá le servía de admiración, le gustaba el deporte de los hierros pero nunca lo practicó profesionalmente.

El atleta relató que su padre le vio su entusiasmo por las pesas, le fabricó unas de cemento que poco a poco le fue mejorando.

"Yo quería levantar las pesas de mi padre, pero eran muy pesadas. Él me hizo varias adecuadas a mi cuerpo y así evitó que me lesionara de gravedad", recordó este joven de 30 años.

Cuando Rivas Martínez entró en su adolescencia siguió con la disciplina que le inculcó su padre, asistía a un gimnasio como pasatiempo y le gustaba mucho el deporte de los hierros.

Uno de tantos días de entreno, Luis Aldana, instructor del gimnasio y su nutricionista, le propuso al atleta que tomará más en serio la idea de entrenar, ya que tenía "madera" para el Fisicoculturismo.

"Aldana me insistía que entrenara profesionalmente porque ya tenía definido el músculo a pesar de mi edad y eso era una ventaja. Un día tomé la decisión porque no quería solo levantar pesas, quería perfeccionar mi cuerpo y ser profesional en el deporte. Ahí empecé a entrenar en serio y acá estoy", contó.

En 2004 el fisicoculturista cumplió otro sueño de su vida. Se graduó como agente de la Policía Nacional Civil y por su capacidad física y destreza, logró un espacio en la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) donde perteneció, como escudero blindado.

Rivas Martínez era un ejemplo de superación para el país. Dijo que se sentía orgulloso de representar a El Salvador como atleta y de servir y proteger desde su profesión.

"La disciplina es parte de mi vida. El deporte del Fisicoculturismo me ayuda a ser disciplinado y cuidar mucho mi salud. Eso lo aplico en mi trabajo porque muchas veces debo de usar la fuerza y estar saludable", afirmó el agente policial.

En 2011 Rivas realizó sus primeras presentaciones locales. Participó en una competencia en el Puerto de La Libertad donde ganó el primer lugar y desde esa fecha, comenzó a cosechar trofeos y medallas.

Luego, obtuvo el segundo lugar en la Copa del Pacífico 2012, donde participaron fisicoculturistas de Guatemala, Costa Rica, Panamá y Nicaragua. El Salvador se llevó el primer lugar en medallas.

"Me costó un poco adaptarme porque tenía que realizar dietas muy rigurosas y llegar a las competencias con lo más mínimo de grasa en mi cuerpo. No sé toma agua por varios días. Hay que vencer ansiedades y ser muy disciplinado, es un proceso muy largo", explicó Rivas Martínez.

La última competencia que ganó fue en marzo pasado en la ciudad de Chiapas, México, donde obtuvo el primer lugar en la categoría de más de 75 kilogramos, en el 29 Campeonato Abierto Varonil de Fisiconstructivismo y Fitness Figura Olímpica 2014.

Poco apoyo, pero mucho entusiasmo

El atleta expresó que tenía muchas ganas de seguir su carrera como fisicoculturista, empero, lamentaba el poco apoyo que tiene la Federación de Fisicoculturismo de parte de las autoridades, en la formación de los atletas.

"El recurso que tiene la Federación es muy limitado. Muchas veces a uno como atleta le toca solventar algunos gastos. Actualmente por ejemplo, una comitiva que viaja a representar al país, van con poco recursos", detalló el policía.

Rivas Martínez declaró que su salario le permitía seguir entrenando y manteniendo su dieta, ya que solo su alimentación era un gasto considerable.

"Cuando se trata de hacer dietas para las competencias es un gasto considerable. Debo de comerme 18 huevos, tres pechugas de pollo y otros alimentos (diarios) durante un mes", sostuvo Rivas Martínez.

El joven agente no dejaba atrás sus aspiraciones en su carrera como policía, afirmó que por el momento no disponía de tiempo dentro de la corporación policial, para aspirar a un grado mayor, pero no perdía de vista su superación.

"Hay una persona a quien le debo mucho dentro de mi carrera y es mi jefe, él me ha dado todo el apoyo y me acomoda los horarios de trabajo para entrenar, y eso se lo agradezco. Seguiré representando a mi país hasta que los huesos me lo permitan", concluyó el campeón.

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