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Cae nicaragüense con dos mil huevos de tortuga

La Policía supone que pretendía venderlos en restaurantes o comedores del oriente del país.

La venta y consumo de huevos de tortuga implica penas en prisión de entre 3 y 5 años.

La venta y consumo de huevos de tortuga implica penas en prisión de entre 3 y 5 años.

La venta y consumo de huevos de tortuga implica penas en prisión de entre 3 y 5 años.

De comercializar con huevos de tortuga, el nicaragüense Janor Alberto G.R., de 27 años, será acusado hoy por la Fiscalía ante el Juzgado de Paz de Pasaquina, La Unión.

El extranjero fue detenido el 21 de febrero pasado cuando esperaba a una persona en el cantón Santa Clara, situado en Pasaquina.

Tras haber sido registrado su vehículo por los policías, al acusado le fueron encontradas cuatro bolsas que contenían dos mil 90 huevos de tortuga de la especie golfina, según detalló la Fiscalía.

El jefe de la oficina fiscal de la zona oriental del país, German Arriaza, explicó que el detenido será procesado por el delito de depredación de la fauna protegida, que tiene una pena de prisión de entre tres y cinco años, según el artículo 261 del Código Penal.

Arriaza sostuvo que el sujetos procedía de Nicaragua con los huevos de tortuga, los cuales había introducido de forma ilegal al país.

En Nicaragua no hay prohibición para la explotación de ese tipo de especie marina, por lo que algunos nicaragüenses aprovechan para traerlos a El Salvador y venderlos en algunos restaurantes o comedores de la zona oriental, explicó el funcionario.

Cada docena de huevos es comercializada a no menos de siete dólares.

El jefe fiscal explicó que pedirán al juzgado de Pasaquina que el nicaragüense permanezca en detención mientras es procesado.

La legislación penal salvadoreña penaliza la venta y el consumo de los huevos de tortuga de la especie golfina por considerarla en peligro de extinción.

De hecho, las autoridades policiales y ambientales han realizado operativos en los que han decomisado grandes cantidades de estos huevos, los cuales eran comercializados en algunos mercados de San Salvador y del interior del país.

La tenencia, la venta y el consumo de huevos de tortuga, así como de otros productos derivados de esta especie en peligro de extinción, está prohibida por la ley, y además de ser castigadas con cárcel, estas prácticas pueden ser sancionadas con multas de entre 10 y 100 salarios mínimos.

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