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Autoridades sin pistas sobre cuádruple crimen

Los jóvenes fueron sepultados ayer en Tacuba, Ahuachapán

El entierro de los jóvenes fue concurrido por decenas de amigos y familiares. Foto EDH / Roberto Zambrano

El entierro de los jóvenes fue concurrido por decenas de amigos y familiares. Foto EDH / Roberto Zambrano

El entierro de los jóvenes fue concurrido por decenas de amigos y familiares. Foto EDH / Roberto Zambrano

Familiares sepultaron ayer a las cuatro jóvenes víctimas de la masacre de Tacuba, en Ahuachapán, sin que las autoridades hayan precisado los avances de la investigación sobre las causas y los presuntos homicidas.

Ayer por la tarde, El Diario de Hoy intentó comunicarse vía telefónica con el subdirector de Investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC), Héctor Mendoza Cordero, pero no fue posible localizarlo.

Minutos después este medio contactó al hasta ayer jefe de la región occidental de la PNC, Douglas García Funes, pero el comisionado afirmó que la investigación estaba a cargo de la División Central de Investigaciones (DCI).

"No puedo referirme al tema, porque no estoy autorizado para ello", afirmó vía telefónica el comisionado.

La Fiscalía General de la República (FGR) tampoco quiso precisar el rumbo que llevan las investigaciones del caso. Lo que es un hecho es que no ha habido capturas por el múltiple asesinato.

El día en que fueron perpetrados los crímenes, investigadores rumoraron que los cuatro jóvenes habían sido amenazados semanas atrás por pandilleros.

Aferro a justicia divina

Cientos de personas participaron ayer del sepelio de los cuatro jóvenes asesinados cerca del puente Quiñónez, en la carretera que conduce a Tacuba, en Ahuachapán, el pasado sábado.

Antes del entierro, las víctimas fueron llevadas a la capilla de los mormones, donde hubo un culto y, posteriormente, fueron trasladados hasta el cementerio general.

El cuádruple crimen conmocionó a parientes y amigos de los asesinados; así como también a los residentes de la colonia La Gloria.

Todos se expresaron positivamente de los cuatro. Fueron recordados como amigos humildes y dedicados a sus estudios y a los principios religiosos que profesaban.

El padre de Juan Antonio y de Rafael Alberto, ambos de apellido Chachagua, no pidió justicia terrenal, sino más bien se aferró a la justicia divina: "(Pido) que se haga la voluntad de Dios; pues, he perdido a mis dos hijos. Solo Dios tiene en sus manos la justicia para los que los mataron. Que las autoridades hagan lo que tienen que hacer; pues, yo le dejo las cosas a Dios; pues eran cuatro jóvenes humildes que no estaban involucrados en cosas malas", manifestó el acongojado padre.

Por su parte, el pastor de la iglesia a la cual asistían algunos de los fallecidos, Mario Ernesto Flores, agradeció a los asistentes el acompañamiento a las familias dolientes.

"Damos gracias a ustedes por esta muestra de cariño, por este apoyo tan grande. Ahora estamos consternados. No podemos hacer nada; nos frustra, pero no nos queda más que seguir adelante en la vida y pedimos fortaleza para estas familias que están sufriendo esta pérdida irreparable", manifestó Flores.

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