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Asesinan a una señora a tiros en Suchitoto

Vecinos aseguraron que la operatividad de los pandilleros en la zona ha generado preocupación y miedo en los turistas

Escena en el barrio La Cruz de Suchitoto, donde fue ultimada Ana Margoth Cortez Martínez. Foto EDH / Óscar Iraheta

Escena en el barrio La Cruz de Suchitoto, donde fue ultimada Ana Margoth Cortez Martínez. Foto EDH / Óscar Iraheta

Escena en el barrio La Cruz de Suchitoto, donde fue ultimada Ana Margoth Cortez Martínez. Foto EDH / Óscar Iraheta

El asesinato de Ana Margoth Cortez Martínez, de 53 años, en el barrio La Cruz, de Suchitoto, volvió a evidenciar el incremento de la criminalidad que han provocado las pandillas en los últimos meses en ese pueblo turístico.

Aunque el homicidio de doña Ana fue perpetrado en la entrada del pueblo, los vecinos aseguran que los pandilleros están distribuidos en todo el municipio y cantones y que mantienen atemorizados a muchos propietarios de negocios, hostales, hoteles y lugares turísticos.

La víctima se dirigía hacia su lugar de trabajo, a las 5:30 de la mañana, cuando dos sujetos la interceptaron y sin mediar palabra le asestaron cuatro balazos.

Ana Margoth trabajaba en los oficios domésticos en un comedor que funciona en el interior del hospital de Suchitoto, en Cuscatlán.

"Teníamos una relación de trabajo nada más. Ella era muy colaboradora y trabajadora. Nunca nos comentó si tenía problemas con alguna persona o algo similar", afirmó una de sus compañeras de trabajo.

La señora fue ultimada apenas a dos cuadras de la entrada principal del nosocomio.

Varios pobladores entrevistados por El Diario de Hoy aseguraron que el asesinato de la señora fue cometido por los pandilleros de la 18 que operan en la zona.

A pocos metros de la escena del homicidio pueden ser leídos los grafitos de la 18 que los mareros han realizado para marcar su territorio.

Los vecinos han intentado borrar con pintura blanca esas marcas; sin embargo, el accionar delincuencial y el control de los pandilleros no ha podido ser borrado.

"Acá nadie va a asesinar a una persona de esa forma que no sean los pandilleros. Por eso aseguramos que fueron ellos. El pueblo se arruinó, ya no se vive con la tranquilidad de antes", anotó una vecina.

La víctima era madre de dos mujeres y de un joven de 20 años. Desde hace cuatro años se dedicaba a trabajar en oficios domésticos.

Su familia asegura que era amigable y que participaba en eventos en la iglesia católica y era de las señoras con más devoción para rezar.

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