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Año escolar termina con más de 26 estudiantes asesinados en el país

Sólo en el departamento de San Salvador hubo 8 homicidios

El alumno del Inframen, Francisco Guzmán, fue asesinado el 26 de agosto en Cantón Porvenir, Huizúcar. Foto EDH/ Archivo

El alumno del Inframen, Francisco Guzmán, fue asesinado el 26 de agosto en Cantón Porvenir, Huizúcar. Foto EDH/ Archivo

El alumno del Inframen, Francisco Guzmán, fue asesinado el 26 de agosto en Cantón Porvenir, Huizúcar. Foto EDH/ Archivo

La violencia delincuencial se ensañó durante 2014 contra al menos 26 estudiantes en diferentes centros educativos, según registros de la Policía Nacional Civil, (PNC).

A diferencia de años anteriores, en que los asesinatos y las riñas estudiantiles se acentuaban en las instituciones educativas más grandes del país situadas en la zona metropolitana como el Instituto Nacional Tecnológico Industrial (INTI), Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen) y el Instituto Nacional de Comercio (INCO), este año los hechos de violencia se han perpetrado en educandos de centros educativos del interior.

Según sus directores, entrevistados por separados por El Diario de Hoy, en este año no han registrado ni un solo homicidio de estudiante.

Sin embargo, las estadísticas reflejan que febrero, julio y agosto han sido los meses con más muertes de alumnos: 6, 7 y 6 respectivamente.

Los asesinatos se concentraron en 18 de los 262 municipios del país, especialmente en Lolotique, San Francisco Chinameca (San Miguel), Nahuizalco (Sonsonate), San Marcos , Tonacatepeque (San Salvador) y San Pedro Perulapán (Cuscatlán), entre otros.

En cada uno de esos municipios dos estudiantes fueron asesinados.

La mayoría de las víctimas tenía 14, 15, 16, 17 y 18 años de edad, según las estadísticas policiales ofrecidas por la Oficina de Acceso a la Información Pública de la PNC.

San Salvador con ocho casos, Cuscatlán con cuatro, San Miguel, La Paz y Cabañas, cada uno con tres homicidios son los departamentos con más víctimas estudiantiles.

El estudio criminalístico, basado en las estadísticas de hechos violentos, establece que 20 de los 26 alumnos fueron asesinados con arma de fuego, cuatro con arma blanca y dos con otro tipo de arma.

La estadística anterior implica que casi ocho de cada diez estudiantes en el 2014 fueron atacados con arma de fuego.

También indica que en casi el 85 por ciento de los homicidios en estudiantes (o en 22 casos) durante 2014, las autoridades no supieron cuál fue el móvil o los motivos que originaron los asesinatos.

Solo en dos casos, la Policía ha logrado determinar que los homicidios de los escolares fueron por problemas con pandillas.

Del informe se extrae también que en ocho de cada diez casos (22 homicidios) no se logró establecer si los hechos se perpetraron en viviendas, camino al centro educativo o en las instalaciones de la escuela.

Únicamente en tres crímenes la Policía confirmó que los hechos se perpetraron frente o cerca de un centro educativo.

Además que de los 26 casos, solo un estudiante fue ultimado dentro de su vivienda mientras dormía. Este hecho sucedió el 17 de febrero en el municipio de San Cristóbal en Cuscatlán, cuando recién comenzaba el año escolar.

El alumno fue identificado como Kevin Antonio Peña, de 18 años, quien fue atacado a balazos por un grupo de sujetos que irrumpió violentamente su humilde vivienda, casi a la media noche.

El hecho se registró en el cantón La Virgen del municipio de San Cristóbal en Cuscatlán.

"Ni en la casa está seguro uno", lamentó una pariente, varias horas después del ataque, y durante los preparativos del velatorio.

Peña recién comenzaba su tercer año de bachillerato en el colegio León Sigüenza de Cojutepeque, quien por sus buenas notas (no menos de 8), asegura su familia, formaba parte de la banda de paz estudiantil.

Horas después del homicidio de Peña, las autoridades informaban del hallazgo sin vida de dos estudiantes desaparecidos desde hace varios días estaban enterrados en el fondo de una quebrada del cantón Taburete Claro, en el municipio San Francisco Javier, Usulután.

Ambos residían en el barrio La Parroquia, colonia Vista al Mar de San Francisco Javier. La PNC, en su momento, negó que los jóvenes pertenecieran a pandillas y atribuyó el hecho a una confusión con la mara contraria, en una zona de dominio de la pandilla 18.

Lastimosamente, por estos y la totalidad de estudiantes asesinados, la Policía solo registra dos capturados como sospechosos de estos hechos, según se desprende del análisis estadístico policial.

Las estadísticas de homicidios estudiantiles de 2014 de enero al 10 octubre reflejan una disminución con respecto al año anterior, en que se registraron 28 casos.

Instituciones en la zona metropolitana

En las instituciones de la zona metropolitana, los homicidios en estudiantes ha disminuido. Sin embargo no han estado exentos de otro tipo de violencia.

Por ejemplo en el Instituto Nacional de Comercio, (INCO) en San Jacinto, el director Rubén Cardoza manifestó que los alumnos son amenazados en las afueras del centro educativo cuando entran o salen de clases.

"Dentro del instituto son mínimos los problemas. Lo más graves los tenemos a la entrada por gente que no son alumnos, son exalumnos resentidos y alumnos suspendidos por la institución, esa gente es la que está amenazando a nuestros estudiantes", afirmó el director.

Explicó que en este lío están involucradas las pandillas y personas interesados en vender droga dentro de la institución.

Como resultado se han registrado casos de alumnos golpeados, sobre todo de tercer año. "Varios alumnos que vienen a estudiar a la INCO ya tienen problemas en sus comunidades y no es por el hecho de ser estudiantes, sino por delincuencia común", aclaró el director.

Agregó que varios alumnos han sido amenazados en sus comunidades y, cuando se dirigen a estudiar, son perseguidos.

A raíz de estos hechos, el director acudió a la Policía para pedir vigilancia en la entrada y salida de clases del centro educativo.

No descartó que estos inconvenientes se agudicen con la presencia de alumnos pandilleros, por lo que en ese sentido, se impulsan programas de convivencia para enseñarles a vivir dentro de la INCO.

A juicio del director el plan Escuela Segura, en la INCO no ha dado los frutos esperados por falta de presencia policial.

Explicó que a principio mandaron a un policía, después enviaron a una pareja pero, al final, abandonaron el plantel y se quedaron sin seguridad.

En las últimas semanas han destacado a dos policías del programa "Escuela Segura", lo que ha reducido la amenaza, afirmó el director.

En el caso del Instituto Nacional Francisco Menéndez (Inframen), el director Sergio Mejía afirmó que este año ha terminado sin mayor novedad, pues no se han registrado riñas internas entre estudiantes ni las pandillas han demarcado su territorio dentro del plantel educativo.

Esto es el resultado de un trabajo que la institución ha desarrollado con el apoyo de padres de familia y profesores.

Las escuelas de padres de familia han ayudado, también, a que los pequeños problemas entre los estudiantes no se agudicen, afirmó Mejía.

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