Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Analistas: Hay señales de que el Gobierno habría pactado con maras

Consideran que las iglesias han salido al "rescate" del Ejecutivo, como ocurrió en la tregua pactada en 2012.

Las pandillas han seguido extorsionando al sector del transporte público, pese a la tregua.

Las pandillas han seguido extorsionando al sector del transporte público, pese a la tregua.

Las pandillas han seguido extorsionando al sector del transporte público, pese a la tregua.

El acercamiento entre representantes de diferentes iglesias con cabecillas de pandillas que están en las cárceles ha creado suspicacias en diversos sectores, quienes temen que el gobierno —a través de los grupos religiosos— esté pactando una nueva tregua para que los delincuentes disminuyan la violencia a cambio de privilegios.

Algunos políticos y analistas consideran que se están viendo señales que podrían ser indicios de que el gobierno y los delincuentes habrían pactado una nueva tregua.

Ellos ven esto como "peligroso", pues consideran que no se debe negociar con delincuentes y sostienen que el solo acercamiento de religiosos que participan en el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana con las pandillas podría erosionar el apoyo y la representatividad que busca esa iniciativa.

Aunque el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén, y funcionarios de seguridad han negado tal acuerdo, sus detractores están escépticos pues, según ellos, en la administración de Mauricio Funes también se negó que hubo un pacto con las maras, pero después algunos exfuncionarios, incluido el actual mandatario, admitieron que sí existió.

"Estamos viendo los mismos síntomas presentes durante lo que se conoció como 'la tregua', que —de acuerdo con el actual presidente— fue en realidad una negociación", sostiene el criminólogo Carlos Ponce.

Al especialista le llama la atención que, al igual que en la tregua pactada en 2012, la Iglesia interviene para "rescatar al Ejecutivo", en medio de fuertes acusaciones en las que se señala a las autoridades de estar negociando con los cabecillas de grupos delictivos.

Además, considera que se "juega" con la semántica para alejar la versión de cualquier palabra que la proyecte como una negociación entre delincuentes y autoridades.

"Lo único que podemos afirmar en este momento es que líderes religiosos y funcionarios extranjeros de organismos multinacionales tratan de vender una realidad alternativa, que dista del escenario planteado por una negociación entre el Estado y estructuras criminales", señaló Ponce.

Por su parte, el general retirado Mauricio Vargas considera que en el tema falta transparencia de parte de las autoridades.

"Las dudas razonables me hacen pensar que algo podrido puede estar detrás de esto. No siento que haya transparencia, cuando ellos reconocen que negociaron anteriormente y nos lo negaron. Hoy nos lo están reafirmando permanentemente pero no siento que haya transparencia", expresó Vargas.

El actual candidato a diputado por el partido ARENA aplaudió que las maras hayan pactado no agredirse entre ellas — como lo aseguraron la semana pasada a través de un comunicado— pero los exhortó a dejar de atentar contra la población; a cesar las extorsiones y no hacer controles de territorios, una tarea que no les corresponde.

Algunos representantes de iglesias de distinta denominación han admitido que se han estado reuniendo con cabecillas de pandillas dentro de las cárceles, pero, según ellos, es parte de su labor pastoral.

Además, el arzobispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, dijo el domingo que la Iglesia Católica está abierta a un diálogo con las pandillas. Según él, "hay que cambiar el enfoque" en la búsqueda de salidas a la violencia.

Lea además
Abrimos este espacio para el fomento de la libre expresión, que contribuya al debate y a la crítica constructiva. Te invitamos a hacer buen uso y a leer las normas de participación