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Amenazas a maestros causan cierre de escuela en El Paisnal

"No queremos policías. Váyanse, los queremos fuera del sector", dice un mensaje

Agentes de la Policía llegaron al centro escolar para realizar las investigaciones. FOTOS EDH / ÓSCAR MIRA

Agentes de la Policía llegaron al centro escolar para realizar las investigaciones. FOTOS EDH / ÓSCAR MIRA

Agentes de la Policía llegaron al centro escolar para realizar las investigaciones. FOTOS EDH / ÓSCAR MIRA

En el centro escolar San Francisco Dos Cerros, del municipio El Paisnal no hay clases desde el lunes anterior. Solo hay miedo tras una amenaza de muerte para todos los profesores del lugar.

Los nueve maestros tienen temor de ser asesinados. El lunes tomaron sus pocas pertenencias, se despidieron de algunos alumnos y padres de familia y salieron en pick up. Ya no volverán, aseguraron.

El centro escolar está cerrado. Ayer investigadores y agentes de la Policía entraron con personal del Ministerio de Educación para corroborar las amenazas.

Los detectives encontraron en varias paredes las amenazas a los maestros. Los letreros fueron pintados con plumones rojos y gruesos.

"Váyanse de acá. No queremos a policías y profesores" y "Vamos a matar a los maestros y policías por metidos", dicen algunos de los escritos.

El reinicio de las clases es incierto. Los padres de familia dicen que hay pláticas con la alcaldía para que facilite personal de trabajo social para que siga con las clases, mientras el Ministerio de Educación (Mined) cubre las plazas de los docentes que se fueron de la escuela.

Los vecinos aseguraron que los mensajes fueron escritos el domingo en la noche. Los sujetos saltaron los pequeños alambrados perimetrales y escribieron las advertencias.

Los responsables de las intimidaciones han sido pandilleros que estudian en la referida escuela, sostienen los lugareños. "Son muchos (los alumnos pandilleros", dicen la fuentes de Mined.

La mayoría de ellos viven en las casas del cantón. Junto con otros sujetos roban y piden extorsiones a los camiones repartidores de las tiendas. Las fuentes aseguraron que son reconocidos delincuentes de la zona.

"Acá los habitantes ya saben quiénes son los mareros. Pero la misma gente los protege. No hay denuncias a la Policía porque los mismos padres los ocultan", explicó una fuente de Educación.

Los mareros no llegan a la escuela a estudiar, sino que a persuadir a otros jóvenes para que ingresen a las pandillas y les colaboren en sus fechorías, afirmaron las fuentes.

"Acá estos maestros ya no volverán. No hay garantías de seguridad para que regresen. Los maestros no quieren morir a manos de mareros", agregó la fuente del ministerio.

El referido centro escolar tiene inscritos a un total de 232 alumnos, desde parvularia hasta bachillerato.

"Escuela fue declarada segura"

Hace un mes, el referido centro escolar fue declarado "Escuela Segura" por parte de las autoridades del Ministerio de Educación. Al parecer, eso es lo que provocó enojo entre los mareros y decidieron escribir los ultimátum.

Desde entonces, varios policías patrullaban los alrededores de la escuela y a veces se apostaban en la entrada para realizar tareas de vigilancia.

Tras la denuncia pública por parte de los sindicalistas del Mined, varios equipos de policías e investigadores llegaron ayer a la zona, tomaron fotografías de los mensajes y realizaron algunas entrevistas.

Un jefe policial de la zona norte de San Salvador se comprometió a reforzar la seguridad e investigar las amenazas.

El secretario general de Simeduco, Manuel Molina, denunció cómo la criminalidad ha afectado en los últimos meses a varios centros educativos a lo largo del país.

"Nosotros en las escuelas seguimos experimentando el mismo acoso por parte de los delincuentes y pandillas. Lastimosamente, el Gobierno y el Ministerio de Educación no tienen el mecanismo para poder trasladar a compañeros (profesores) amenazados o extorsionados", señaló Molina.

El secretario sostuvo que varios maestros están pagando la extorsión por temor a ser asesinados por sus alumnos.

"Cuando les decimos que deben ir a poner la denuncia a la Fiscalía no lo hacen, por temor, pues no confían en el sistema de justicia. Nos preocupa, porque el ambiente en las escuelas es bien hostil", agregó el sindicalista.

Indicó que los pandilleros cobran entre $500 y $1000 por cada centro escolar.

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