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Acribillan a empresario en una gasolinera

Víctima recién retiró dinero, no le robaron

El empresario Julio Romero, de 30 años, se disponía a subir a su vehículo cuando fue atacado por un hombre. El asesinato fue cerca de la residencial Santorini, en San Marcos. Foto EDH / Mario Amaya.Un vigilante fue asesinado en un cantón de Olocuilta

El empresario Julio Romero, de 30 años, se disponía a subir a su vehículo cuando fue atacado por un hombre. El asesinato fue cerca de la residencial Santorini,...

El empresario Julio Romero, de 30 años, se disponía a subir a su vehículo cuando fue atacado por un hombre. El asesinato fue cerca de la residencial Santorini, en San Marcos. Foto EDH / Mario Amaya.Un vigilante fue asesinado en un cantón de Olocuilta. Se cree que fue para robarle la escopeta. Foto E

Julio Romero, de 30 años, se convirtió ayer en el segundo empresario de transporte de carga asesinado en menos de cinco días en la carretera que conduce al aeropuerto de Internacional de El Salvador.

Romero llegó a una gasolinera situada en la residencial Santorini, en el kilómetro nueve de esa autopista, en San Marcos, y cuando se disponía a marcharse en su camioneta un vehículo se estacionó a su lado y de él bajó un hombre que le disparó unas 10 veces.

El cadáver del empresario quedó sobre el pavimento, pegado a su vehículo. Fuentes policiales informaron que las cámaras de seguridad del negocio captaron el momento del asesinato, cometido a las 2:00 de la tarde.

Según la grabación, el atacante iba acompañado por otras personas en el automotor y ese video permitió a las autoridades obtener características del asesino.

La Policía señaló que el móvil del homicidio no habría sido el robo, pues la víctima supuestamente retiró dinero de un cajero automático instalado en la gasolinera, pero el delincuente no se lo llevó.

Algunos usuarios de las redes sociales que dijeron conocer a la víctima se mostraron conmocionados por el hecho.

El lunes pasado Mario Lucero Serrano, de 38 años, fue asesinado mientras cenaba en un comedor situado en el pupusódromo de Olocuilta, en La Paz. Junto a él murió una empleada del negocio y otras tres personas fueron heridas.

Los testigos relataron que el señor fue atacado por varios hombres que pasaron disparando varias veces desde un vehículo en marcha.

Mientras que las autoridades informaron que Lucero era un transportista de carga que esa noche manejaba un camión en el que llevaba decenas de sacos de maíz de La Paz hacia San Salvador. En ninguno de los dos casos hay reporte de capturas.

Matan a vigilante

Un vigilante privado también se sumó a las víctimas de la violencia. Arturo Paredes Ramírez, de 40 años, fue asesinado el lunes, pero su cadáver fue encontrado hasta la madrugada de ayer en el cantón Cupinco, de Olocuilta.

Según parientes de Paredes, él trabajaba cuidando la antena de una empresa telefónica situada en las zona, pero vivía a media cuadra del lugar.

La noche del miércoles, aproximadamente a las 7:00, regresaba a su trabajo después de cenar en su casa. Sus familiares oyeron un disparo, pero pensaron que era un cohete, por lo que nadie salió a la calle a ver lo que pasaba.

La víctima fue asesinada de un balazo en la cabeza a pocos metros de su lugar de trabajo. Un compañero que llegaría a relevarlo fue quien descubrió el cuerpo de Paredes y dio aviso a la familia doliente.

Según las autoridades, el vigilante no tenía el arma de fuego de equipo, una escopeta calibre 12 milímetros, por lo que se presume que el móvil del ataque fue el robo.

Además José Daniel Argueta Cortez, de 23 años, fue asesinado por la mañana en la comunidad El Sitio, en Puerto El Triunfo, Usulután. La Policía no informó la forma ni las circunstancias es las que fue ultimado. En horas del mediodía, el cadáver de un hombre semidesnudo y de apariencia joven fue abandonado en la calle hacia la colonia Altos de Cerro, en Soyapango.

Testigos manifestaron que la víctima, quien no portaba documentos personales, fue lanzada desde un vehículo en marcha, aunque no dieron características que permitieran ubicar al automotor.

A este hallazgo se sumó el de otro hombre, quien tampoco fue identificado, cuyo cadáver fue hallado atado de pies y manos en la calle Agua Caliente, cerca de la comunidad El Cacao, también en Soyapango. La Policía no descartó que ambos casos podrían estar relacionados por haberse dado en el mismo municipio.

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