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El 2014 cerrará con más de 3,800 muertes violentas

Ayer se registraron 11 asesinatos. San Salvador y La Libertad fueron los más violentos

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El incremento de asesinatos registrados en el país desde noviembre llevó a la Policía Nacional Civil (PNC) a reconocer —a mediados de diciembre— que 2014 cerraría con 50 por ciento más de homicidios que los cometidos en 2013.

Las estadísticas de las autoridades revelan que el año pasado hubo 2,318 asesinatos y al finalizar 2014 (según los cálculos policiales) la cifra habría llegado a 3, 477.

Sin embargo, el porcentaje que se había trazado la PNC ya fue superado, pues los registros detallan que hasta el 28 de diciembre hubo 3,855 muertes violetas, es decir 378 más que las esperadas.

Los grupos delictivos han incrementado su accionar en la temporada navideña, pues entre el 24 y el 27 de diciembre hubo 67 homicidios, es decir 17 por día.

La fecha más violenta fue el 25 de diciembre, porque las autoridades reconocieron a 23 víctimas de asesinato.

El cierre del año también pinta un panorama sombrío, pues ayer hubo otra jornada de violencia que, hasta las 10:00 de la noche aproximadamente, se había cobrado la vida de 17 personas.

Entre las víctimas están dos vigilantes privados que fueron asesinados en pleno centro de San Salvador; el dueño de una gasolinera de San Pablo Tacachico, en La Libertad, y el pasajero de una ruta de microbús, en Santo Tomás, al sur de la capital.

En este último caso, por la vestimenta de la víctima, las autoridades indagaban si era miembro de la Fuerza Armada o de la PNC (ver notas siguientes).

En menos de dos meses hubo 35 masacres

El director de la corporación policial, Mauricio Ramírez Landaverde, reconoció, el pasado 16 de diciembre, que entre junio y octubre disminuyeron los homicidios, pero en noviembre hubo un repunte.

Esta tendencia se ha mantenido de modo que el promedio de muertes violentas pasó de 10 a 15 casos por día.

El funcionario explicó que el alza se debía a que, hasta ese día, en el país se habían cometido 32 asesinatos múltiples (masacres) en las que murieron 75 personas.

La que más víctimas causó fue registrada el 25 de noviembre, en el cantón Santa Emilia, de Sonsonate. En ese lugar fueron acribilladas ocho personas mientras estaban en una fiesta de graduación.

No obstante, el número de masacres ya se incrementó, porque el pasado 20 de diciembre seis pandilleros perecieron tras enfrentarse a balazos con policías y militares, en Santiago Nonualco, La Paz.

Seis días después, cinco integrantes de una familia, que se estaban bañando en un río, fueron ultimados en el cantón Las Pozas, en San Lorenzo, Ahuachapán.

Además, el sábado fueron asesinados cuatro integrantes de una pandilla en el cantón Salinas El Potrero, en Jiquilisco, Usulután.

Sobre este último hecho, la Unidad Antipandillas de la Fiscalía maneja como principal hipótesis, la purgas entre miembros de la pandilla MS, que operan en el sector.

Más de 30 policías entre víctimas de homicidio

Los grupos delictivos habían cesado los atentados contra policías y militares, que fueron intensificados en la primera quincena de octubre.

Los registros policiales daban cuenta de que, hasta entonces, 36 policías habían sido asesinados mientras estaban trabajando; otros fueron acorralados y ultimados durante sus días de descanso.

Pero la cifra subió a 38, la semana pasada, luego de que dos agentes fueran asesinados con pocas horas de diferencia, en La Paz.

En la misma zona fue ultimado un cabo de la Fuerza Armada, quien dejó a varios niños en la orfandad.

Los atentados fueron cometidos en el mismo departamento donde el 20 de diciembre murieron los seis pandilleros tras enfrentarse con las autoridades. Se presume que las agresiones contra los policías y militares fue en venganza por este incidente.

En octubre pasado, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, se mostró preocupado, porque los asesinatos de siete agentes policiales (cometidos por las maras en los primeros 15 días del mes) eran una muestra de que el país estaba entrando a una etapa de "violencia más brutal".

"Estamos entrando a una etapa de violencia todavía más brutal y de una confrontación más frontal entre las fuerzas de seguridad y quienes están en la violencia", expresó entonces el obispo auxiliar.

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