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Salvadoreños protagonistas en 2016

Rigoberto Monge: “La economía va a crecer por debajo del 2 %, no el 2.5 %”

Analista señaló que condiciones positivas en 2016 no se debieron a políticas públicas.

Rigoberto Monge
Rigoberto Monge

“La economía no va a crecer 2.5 % o 2.6 % como el gobierno ha dicho en alguna oportunidad, sino que vamos a estar por debajo del 2 %”, auguró el coordinador general de la Organización de Apoyo al Sector Productivo (ODASP), para las negociaciones comerciales internacionales, Rigoberto Monge.

El analista sostuvo que  El Salvador cierra 2016 en pleno proceso de desaceleración económica y con al menos cuatro factores relevantes: dos positivos y dos negativos, de los qué aprender para el próximo año.

Dentro del primer grupo, Monge destacó el incremento en ingresos por remesas familiares y los ahorros logrados por las bajas en los precios del petróleo.


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Y es que, de acuerdo a los datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR), El Salvador recibió $4,103 millones en concepto de remesas familiares hasta noviembre pasado. La cifra significó un crecimiento interanual de 6.6 %, equivalente a $255.7 millones más respecto al onceavo mes de 2015.

Además, la  factura petrolera, que sumó $898.6 millones hasta octubre anterior, reportó un ahorro de $288.4 millones frente a lo que se pagó hasta el mismo periodo de 2015. De acuerdo con el BCR, si se calcula el volumen importado a precios de 2015, el ahorro registrado asciende a $304.6 millones. 

Si bien las remesas y la menor factura petrolera favorecieron el poder adquisitivo de las familias salvadoreñas y se tradujeron en menores costos para las empresas, “estos factores positivos, de crecimiento, no vienen por políticas de gobierno”, admitió el también asesor económico.

Para Monge, el costo de no contar con una visión estratégica de desarrollo y crecimiento económico se evidenció en dos  áreas fundamentales para el país: las exportaciones y las finanzas públicas. 


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“Hay que destacar que absolutamente todos los meses  tuvimos tasas de crecimiento negativas de las exportaciones. O sea que lo que ganamos por un lado lo perdemos por el otro”, lamentó el analista.

Hasta octubre 2016, las exportaciones fueron $181.2 millones (3.9 %) menos que en el mismo periodo de 2015; y aunque el BCR consideró que “el menor dinamismo de la demanda externa (salvadoreña) es una situación compartida en Latinoamérica y también a nivel global”, Monge señaló que también influye que el país continúa con una reducida oferta exportable y no aprovecha, como debería, los Tratados de Libre Comercio (TLC) vigentes.

El otro factor negativo expuesto por el analista es el “mapa de corrientes financieras negativas” que obtuvo el país en el último año. 

Para Monge, la inversión en títulos de gobierno, aunque tiene una tasa alta, no es funcional para el Producto Interno Bruto (PIB) del país, puesto que ese dinero se utiliza para financiar al gobierno y no para generar mayor productividad, que es, a su juicio, la apuesta que debería tomar El Salvador.

Otra de las aristas que anclaron el crecimiento este año fue la escasa generación de empleo formal.


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Monge aseguró que, de acuerdo con los datos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), hasta septiembre de este año solo se generaron alrededor de 7 mil plazas nuevas.

“De manera que 7 mil plazas nuevas par a un país que necesita 50 mil plazas cada año, realmente eso sigue siendo insuficiente”, dijo.

El analista estimó que la tasa de empleos formales sigue siendo muy inferior a la de la Población Económicamente Activa (PEA), por ende,  el Estado aún tiene trabajo en disminuir la informalidad.

“Por todo ese conjunto de cosas, a mí me dice que realmente la economía no va a crecer tanto”, insistió.

El economista no negó que crecer incluso al 2 % es “una tasa importante”, sobre todo para una economía como la salvadoreña, que en los últimos seis años ha crecido a un promedio de 1.7 % del PIB.

Las proyecciones 

Para 2017, en tanto, el panorama es levemente alentador. 

Monge explicó que las economías suelen tener comportamientos cíclicos en los que un año crece y el siguiente, no, o no tanto.  “Vamos a seguir siendo una economía de bajo crecimiento. Las metas de exportaciones quizás no las vamos a lograr este año, pero es posible que el otro sí”, señaló.


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Las previsiones de Monge apuntan a que si en 2016, por ejemplo, las exportaciones bajaron alrededor del 3 %, es probable que el próximo año ocurra un efecto rebote que permita un crecimiento de alrededor de 3 o 4 %.

Confía en que el nuevo sistema de cuentas nacionales permita ajustar los datos estadísticos del país para lograr concretar mejores políticas públicas y tener una radiografía económica más precisa.

Además,  espera que en materia fiscal, se logre aprobar un presupuesto general  transparente, que incluya las directrices planteadas en el acuerdo fiscal y la Ley de Responsabilidad Fiscal. También que se aproveche la ayuda técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Si el acuerdo no rinde sus frutos antes del primer trimestre de 2017, yo creo que vamos a tener un año complicado, lleno de debates, discursos, mensajes cruzados donde nuevamente la economía va a sufrir las consecuencias”, concluyó.

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