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Sequía elevó la inflación

El IPC subió a 2.0% cuando en todo el año había fluctuado entre el 0.4% y 1.1%

El frijol es uno de los alimentos que más subió de precio e incidió en que la inflación fuera mayor. foto EDH/Mario Amaya

El frijol es uno de los alimentos que más subió de precio e incidió en que la inflación fuera mayor. foto EDH/Mario Amaya

El frijol es uno de los alimentos que más subió de precio e incidió en que la inflación fuera mayor. foto EDH/Mario Amaya

La reciente sequía, que afectó al sector agrícola en los últimos meses, elevó la inflación del país al 2.0%, hasta agosto pasado, uno de los indicadores económicos que muestra la variación del precio de los bienes y servicios que paga el consumidor.

Aunque la cifra es baja, este 2.0% representa la cifra más alta del año si se compara con la inflación de meses anteriores e incluso con 2013, cuando dicha variable fluctuó entre el 0.4 y 1.1%.

En 2013, incluso, hubo meses en los que la variación de los productos fue nula, es decir 0.0%, lo que los economistas consideraron parte de las pocas ventas y del estancamiento en la economía.

De acuerdo con los datos consolidados en el Banco Central de Reserva, la inflación subió a partir de junio, justo cuando inició un periodo seco que agudizó la producción de granos básicos así como a la ganadería, la caña y otros sectores agrícolas.

A juicio de los productores de granos básicos la sequía generó pérdidas de más de 9 millones de quintales de maíz y otros 140 mil quintales de frijol rojo.

De acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), publicado por la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc), la mayor variación se dio en los alimentos y bebidas, que reportaron un alza del 1.49%.

Al desglosarlo, los cinco principales productos alimenticios que dispararon la inflación fueron el frijol crudo, la tortilla, el maíz criollo, el tomate y la carne molida.

El precio del frijol fue uno de los más evidentes pues la libra se comenzó a comercializar a $1.25 y $1.50.

Por el contrario, otros productos como el combustible, el pan francés, el chile verde y las papas registraron variaciones a la baja, que compensaron de alguna forma el alza del resto de productos.

El impacto de la sequía podría modificar los números de crecimiento económico que el Banco Central de Reserva estima cada tres meses.

Aún así, la inflación de El Salvador es una de las más bajas de Latinoamérica, pues otros países llegan a reportar cifras de entre 8 o 10%.

Venezuela, por ejemplo, tiene una inflación que supera el 60% del PIB, debido a los cambios monetarios que hace el Gobierno.

Crecimiento económico

El dato de la inflación es importante para el crecimiento económico, pues de acuerdo al último informe del comportamiento de la economía en el segundo trimestre del año, elaborado por el Banco Central de Reserva, el consumo privado ha sido el respaldo para que la actividad económica haya crecido 2%.

El presidente del BCR, Óscar Cabrera, dijo ayer que esperan que el país alcance un crecimiento del 2.2% del Producto Interno Bruto al final del año, dinamizado, sobre todo por el consumo de las familias salvadoreñas y empresas.

El dato es alentador, pero todavía no es seguro, pues aún no se han incorporado datos de la afectación de la sequía, uno de los factores que podría incidir a la baja en el sector agropecuario.

Cabrera dijo que esperarán a que el Ministerio de Agricultura y Ganadería envíe la información respectiva para integrarlo a las proyecciones.

El informe indica que el consumo se ha estimulado por un mayor ingreso de los hogares, que está relacionado al envío de remesas desde el exterior, así como el aumento paulatino del salario mínimo y el aumento en la cartera de créditos personales.

El consumo se ha estimulado, además, por la baja inflación que se ha tenido en los últimos meses.

Sin embargo, este consumo todavía no alcanza el nivel que alcanzó en 2008, antes de que la crisis económica golpeara la economía de cada familia.

En el tema de inversiones, Cabrera se mostró optimista con la firma de un segundo Fomilenio para el país. Dijo que espera que éste y otros proyectos de gran envergadura incentiven otras inversiones, que también contribuyen al crecimiento económico nacional.

En un escenario con pocas inversiones, el BCR estima que el crecimiento económico de los próximos años puede rondar el 2.8%. Para 2017, año en el que se desembolsarían importantes inversiones en energía, el BCR estima que se podría crecer a una tasa de hasta el 3.2% del PIB.

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