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Sequía afectaría a 2.5 millones en C. A.

La situación pone en riesgo la seguridad alimentaria

La población más vulnerable tras la sequía son los menores de cinco años, que podrían aumentar los niveles de desnutrición.

La población más vulnerable tras la sequía son los menores de cinco años, que podrían aumentar los niveles de desnutrición.

La población más vulnerable tras la sequía son los menores de cinco años, que podrían aumentar los niveles de desnutrición.

Los residentes del "corredor seco", una franja que atraviesa Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, se encuentran en alto riesgo de perder sus cosechas y, para muchos, su única fuente de alimentos, reconoció el director para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos (PM), Miguel Barreto, de acuerdo a nota publicada en El País de España (elpais.com).

El funcionario mostró su preocupación por la prolongada canícula ha creado en América Central, asegurando que la falta de lluvia ha puesto en alto riesgo la primera de dos cosechas anuales y de extenderse, podría afectar la llamada cosecha postrera.

Lo más critico de la situación es que el "corredor seco", albergar a agricultores de subsistencia, altamente dependientes de las cosechas de maíz y de frijol, lo que convierte a la zona en vulnerable, misma donde se registran los más altos niveles de inseguridad alimentaria de Centroamérica, de acuerdo al funcionario.

La mayoría de estas personas únicamente tiene acceso a los alimentos que cosecha y las pérdidas en los cultivos generaría que no tengan alimentos para llevar a la mesa.

A esto suma la pérdida de ingresos por los estragos que la roya ha provocado en los cultivos de café, cuando para muchos campesinos la única fuente de ingresos es la recogida del grano y ante el desempleo han optados por migrar a las ciudades o fuera sus países. El impacto en la zona es drástico, ya que la alimentación de los habitantes está amarrada al consumo de arroz y frijol.

"No existe una diversidad de dietas que permita a los campesinos acceder a otro tipo de productos, como las hortalizas, que mejorarían mucho su condición alimentaria, o que puedan adaptarse al consumo de productos más resistentes a la sequía", dice Barreto.

Alza de precios

La falta de lluvias también ha provocado un alza generalizado en los precios de los alimentos, algo muy grave para una población que depende de la insuficiente producción propia y que ha quedado sin el empleo temporal que es su única fuente de ingresos.

Si esto no cambia, la región puede enfrentar una crisis humanitaria semejante a la provocada por el huracán Mitch que afectó la región en octubre y noviembre de 1998 y que dejó cerca de 11,000 muertos.

"El hecho de que una población dependa de sus propios cultivos y de los ingresos de los trabajos temporales conlleva un alto riesgo de general una crisis humanitaria de dimensiones insospechadas", dice el funcionario.

De acuerdo a estudios realizados por la institución advierten que unos 2.5 millones de personas sufren directamente el impacto de la inseguridad alimentaria, y que precisan ayuda a la brevedad.

"El riesgo real que vislumbramos en términos de respuesta, es que en este momento los stocks de emergencia del Programa Mundial de Alimentos están muy reducidos, porque hasta antes de la crisis todos los esfuerzos se encaminaron a apoyar, con actividades como alimentos por trabajo, a los afectados por la roya", señaló el funcionario.

Agrega que el organismo internacional necesitaría de dos a tres meses para poder atender a los damnificados, en caso de que la situación se agudice en la región. —Agencias

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