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Sector privado teme desventaja en TLC con Perú

La empresa salvadoreña creen que Perú tiene más ventajas competitivas

El sector azucarero salvadoreño es uno de los que ha pedido quedarse fuera del TLC con Perú. Foto EDH / archivo

El sector azucarero salvadoreño es uno de los que ha pedido quedarse fuera del TLC con Perú. Foto EDH / archivo

El sector azucarero salvadoreño es uno de los que ha pedido quedarse fuera del TLC con Perú. Foto EDH / archivo

Hace un año El Salvador comenzó a negociar un Tratado de Libre Comercio con Perú. Sin embargo, el sector privado nacional ha manifestado preocupación, porque el acuerdo comercial generaría más ventajas comerciales para los productos peruanos que para los locales.

El acuerdo comercial se comenzó a negociar en 2009, pero fue hasta finales de 2011 cuando las negociaciones cobraron mayor fuerza. A lo largo de este año, se han hecho varias reuniones a través de video conferencias, y antes de que finalice el año esperarían realizar una cita presencial para concluir la ronda de negociaciones.

La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) considera que el tratado se ha convertido en una amenaza para los sectores productivos locales porque tendrán que competir con empresas que gozan de incentivos y, por ende, tienen más ventajas.

Javier Simán, presidente de la ASI, sostiene que es difícil llegar a competir con Perú porque es un país que tiene energía eléctrica más barata, aranceles flexibles, drawback (el incentivo que eliminaron en nuestro país en 2010).

En cambio, El Salvador se estaría abriendo la puerta y permitiendo que los productos peruanos entren libremente e invadan el mercado local.

"La idea de un tratado es que nos permita acceder con ventajas al mercado con el que se está negociando, pero si solo abrimos nos vienen a inundar y perderemos empleo. Definitivamente en el TLC con Perú somos más débiles y eso es lo que nos preocupa", dijo Simán.

Precisamente, las bondades de la economía peruana y una diversidad de instrumentos de apoyo a la producción y exportación han provocado señalamientos por parte de los sectores sensibles como: el farmacéutico, textilero, azucarero y el rubro de cartón y plástico.

Los productos que han solicitado la exclusión se encuentran algunas líneas arancelarias claves de la industria de los plásticos, como empaques flexibles; productos de papel y cartón; textiles y confección; productos manufacturados de hierro y acero; cerveza; azúcar; conductores eléctricos; y algunos alimentos.

"Es algo que debe considerarse porque los productos peruanos entran a otros mercados con muchas más ventajas competitivas... Son ventajas que si no se compensan adecuadamente, la industria nacional queda en franca desventaja", afirmó Rigoberto Monge, representante de la Oficina de Apoyo al Sector Productivo para las Negociaciones Internacionales (ODASP).

La petición ha sido canalizada por la ODASP y enviada a la Dirección Comercial del Ministerio de Economía (Minec).

Los privados advierten además que el hecho de que Perú negociara con los países centroamericanos en forma bilateral y no en bloque, puso en riesgo la integración de la región.

A la fecha, Perú ha negociado acuerdos comerciales con Panamá, Costa Rica y Guatemala. Los únicos con los que la negociación se encuentra en proceso son El Salvador y Honduras, informó la embajada de Perú en El Salvador. Precisamente por ser una negociación bilateral, la empresa privada local no ha podido participar en el resto de procesos en la región.

De hecho esa negociación fragmentada, a juicio de la ASI, representa un riesgo para la integración económica centroamericana, ya que los productos peruanos podrán entrar libremente al resto de países que aún no tiene el tratado, representando una clara competencia.

Por eso los industriales plantearon desde un inicio, y en diversas ocasiones, que el tratado requería una negociación conjunta como región, y segundo la exclusión de algunos sectores con mayor amenaza.

El embajador de Perú en El Salvador, Eric Anderson, estima que el acuerdo podría cerrarse a finales de este año, pero que las delegaciones de ambos países aún están a la espera de fijar fecha para la próxima ronda presencial.

Reconoció que el proceso ha sido bastante complejo debido a que ambas delegaciones están cuidando sus sectores más sensibles, como suele ocurrir en todo tratado, y eso es lo que ha prolongado las negociaciones.

Sin embargo, destacó que lo que busca Perú es que el mecanismo se convierta en un marco jurídico que permita a ambas partes diversificar su oferta exportable, porque hasta ahora el comercio bilateral ha sido muy reducido.

De hecho, El Salvador importa de Perú unos $21 millones, $18 millones corresponden a gas, y el resto a productos con valor agregado. Mientras tanto, las exportaciones locales, a penas llegan a los $5 millones.

La idea es la complementariedad del sector productivo, en especial de la pequeña y mediana empresa.

Perú busca además que El Salvador se convierta en una puerta para entrar al mercado centroamericano, y a su vez, éste pueda ingresar al mercado de la comunidad andina.

El embajador dice que Perú también quiere exportar productos semiterminados, y desde acá exportarlos. La idea es aprovechar la excelente mano de obra salvadoreña, dijo el embajador.

Sin embargo, el sector privado sigue considerando que las economías peruanas y salvadoreñas son muy desiguales, en crecimiento económico y exportaciones, inversiones. Además Perú posee abundantes recursos minerales y naturales, que no existen en el territorio salvadoreño.

Sin olvidar, los instrumentos de política comercial, basados en subsidios, en especial para el sector exportador y la agricultura.

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