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El Salvador sigue cayendo en las variables del índice de Libertad Económica

El informe de la Fundación Heritage detalla que el país posee indicadores negativos o se ha estancado en el tema fiscal, derecho de propiedad y libertad para invertir.

La violencia es uno de los factores que más afectan al país y que obstruyen, en parte, el crecimiento económico.

Las bancadas han pedido desde aclaración hasta estado de excepción en vista del clima de inseguridad. | Foto por Archivo

El Salvador cayó o se estancó   en la mayoría de las variables que miden la libertad económica de una nación; entre las cuales destacan con indicadores negativos el gasto público, la libertad fiscal, libertad laboral y libertad financiera; mientras que se estancó el derecho de propiedad y la libertad para invertir, según señaló ayer la Fundación Heritage.

De acuerdo con ese tanque de pensamiento, El Salvador  fue catalogado como un país “moderadamente libre”, en el Índice de Libertad Económica 2016, un estudio que elabora anualmente dicha Fundación.

El Salvador aparece en el puesto número 63 de 178 países analizados. El año pasado era el número 62. Asimismo, la puntuación del país en dichas variables ha ido cayendo en los últimos años, disminuyendo en 0.9 puntos en comparación con el  año pasado, este año tuvo una puntuación de 65.1. 

Para la elaboración del estudio se analizan cuatro factores principales: Estado de derecho, gobernancia, eficiencia regulatoria y apertura de mercados. 

El documento de la Fundación Heritage detalla que “desde que Salvador Sánchez Cerén, un exguerrillero marxista del FMLN, llegó al poder en 2014, se incrementaron los crímenes violentos y el lento crecimiento económico, que han erosionado a la población”. 

La Fundación señala que el dinamismo económico del país ha ido cayendo gradualmente, debido a que el actual Gobierno se “ha alejado de las reformas y liberalización económica”. Agregando que el deterioro de las instituciones han detenido el crecimiento, “y la ineficiencia regulatoria y la precaria situación de seguridad han recortado la competitividad de la nación”. 

Asimismo, establece que entre los problemas que sufre el país, y que afectan su libertad económica están las persecuciones políticas del gobierno del FMLN, las cuales “son parecidas a las que los gobiernos militares ejecutaban en la década de 1970”.

En el análisis el estudio también se hace eco de las acusaciones  emitidas por la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), en donde alegan el mal uso de las redes sociales por parte del gobierno para “acosar a quienes defienden la libre expresión, generan empleos y son considerados de la oposición”. 

De las cinco categorías (libre, mayormente libre, moderadamente libre, sin libertad y en represión), El Salvador está en la tercera de estas categorías, y esto se debe, más que todo a los problemas antes mencionados, haciendo hincapié en la corrupción, como una de las preocupaciones principales. 

En el apartado del Estado de Derecho, ese tanque de pensamiento considera que  la corrupción sigue siendo un problema serio en El Salvador, con el agravante que son pocos los funcionarios de alto nivel que han sido enjuiciados al respecto. 
En esta misma línea denota que el sistema judicial es “un tanto independiente pero padece de corrupción y obstruccionismo”. 

Agrega que las autoridades policiales son ineficientes, y el derecho a la propiedad no es respetado totalmente. Otro de los puntos negativos señalados son en la libertad fiscal y el gasto público, los cuales han ido cayendo significativamente en los indicadores de la Fundación. 
Según el informe, la libertad fiscal del país mantiene una puntuación de 79.1, cuando en el 2008 era de 83.4. En el caso del gasto público, el documento relata que el gasto del gobierno ha ido incrementándose, causando así un déficit crónico y una robusta deuda estatal. Esto ha llevado a que la puntuación en esta variable haya pasado de 87.9 en 2008 a 85.3 en 2016. 

En el capítulo de la eficiencia regulatoria se indica que “una reducción significativa   del mínimo de capital requerido para iniciar negocios ha vuelto menos oneroso el emprendedurismo, pero obtener los permisos necesarios toma demasiado tiempo para los empresarios”. 
La institución califica esto como un desbalance del sistema que persiste en la demanda y oferta de trabajadores profesionales en un mercado laboral rígido. 

Por otra parte, “el gobierno impone control de precios en algunos bienes y servicios, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reportado que los subsidios están mal direccionados, lo que ha costado a la economía alrededor del 1% del Producto Interno Bruto (PIB) cada año”, reitera el reporte. 

En cuanto al comercio abierto, la Fundación Heritage subraya que los “inversionistas extranjeros y nacionales son generalmente tratados equitativamente bajo la ley, pero el lento sistema judicial puede quitar el incentivo a la inversión extranjera”. 

Costa Rica, el más libre de la región
En Centroamérica, solo Costa Rica supera a El Salvador en su libertad económica; sin embargo, pese a que mantenemos un puntuación de libertad económica más alta que los demás países de la región, los diversos problemas internos del país siguen menoscabando el desempeño y desarrollo económico y social.

Lo realmente preocupante es que, aunque El Salvador se posiciona como el segundo país más libre de Centroamérica, es el único que sigue cayendo en el ranking. Es decir, todos los demás aunque estén posicionados por abajo de nuestra nación, han mejorado sus niveles de puntuación.

En el caso de Costa Rica este se mantiene en el puesto 50 del ranking (13 puntos arriba de El Salvador) y esto se debe a que su economía “ha demostrado moderada resilencia al frente de los retos económicos externos. Los esfuerzos de modestas reformas continúan en diversas áreas que son críticas continúan para mejorar la libertad económica”. 

Añade que “el marco regulatorio se ha vuelto más eficiente y los procedimientos de negocios se han modernizado”.  
Una de las principales diferencias entre El Salvador y Costa Rica, es que esa nación centroamericana posee una fuerte institucionalidad, lo que implica que la corrupción es menor a la del Istmo. 

Honk Kong, el país más libre del mundo
Hong Kong mantiene el título del país económicamente más libre del mundo, en gran parte porque ha implementado adecuadas políticas económicas en un ambiente legal prudente y transparente. 
La Fundación explica que ese país asiático protege el derecho de propiedad que asegura una interacción comercial vibrante y un crecimiento del emprendimiento. “Con un alto nivel de apertura del comercio y disciplina fiscal, Hong Kong continúa siendo el líder global en negocios y finanzas”, destaca el análisis global. 

La Fundación Heritage explica en su informe que los resultados del índice “brindan evidencia que el dinamismo económico es más sostenible cuando los gobiernos institucionalizan las políticas económicas que empoderen a los individuos”. 

“Cuando la población tiene más opciones, son más propensos a entrar en actividades emprendedoras, y por ende, son estas actividades las que crean empleos, oportunidades de inversión y nuevos productos y servicios que enriquecen a la sociedad”, agrega el documento.

En gran medida, la libertad económica es el factor que creará el ambiente para generar más emprendedurismo en una nación. 
Uno de los resultados principales del estudio es que a mayor oportunidad de negocios será más resiliente el crecimiento económico, motivo por el que considera que esta debería ser una meta de política para muchos gobiernos. 

Pero aún más importante es que a mayor libertad económica, mejores serán los estándares de vida de la población. Es decir que un país que posee más libertad económica tendrá un nivel más alto de ingreso per cápita. Adicionalmente, aclara la Fundación Heritage, se ha observado que cuando la libertad económica aumenta también disminuyen los niveles de pobreza. 

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